A Santa Cruz se la charlaron y la usaron


Yoyo Pando

YOYO_thumb En mi programa televisivo venía gritando todos los días que a la cruceñidad, al cruceñismo y al civismo camba se la charlaron y usaron, intereses mezquinos y cobardes.

Dos acertados artículos titulados: “El poder político se fragmenta en Santa Cruz” del diario EL DIA y “El poder está más lejos de las manos cruceña” del diario EL DEBER, desnudan completamente la verdad de lo que viene pasando en nuestra Santa Cruz.



Con la sonrisa del perro, el gobierno contenta a sectores cruceños con espejitos y chafalonías, no es más que vengan oficialistas a declarar a nuestro carnaval Patrimonio Nacional, para que cual suchas hambrientos acudan sectores de cruceños a rendir pleitesía a quienes hace poco nos acusaban de separatistas, terroristas y oligarcas, olvidando que esos tienen presos a medio centenar de cruceños con falsas acusaciones.

No es más que los del gobierno muestren bolivianos y quintos de sus bolsillos, para que empresarios se bajen los pantalones y hagan la venia a quienes nos dijeron de todo.

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Qué lejos están los tiempos en que al solo repicar de campanas, los cruceños llenábamos la plaza y el solo anuncio de un paro cívico, hacía temblar los cimientos del Palacio de Gobierno.

Pasó a la historia nuestro liderazgo cívico nacional cuando otras regiones del país, aguardaban que íbamos a hacer nosotros, para imitarnos de inmediato.

Ahora cada buey, tira pá su lado, sin importarle el jii o el usa del amor por esta tierra, han cambiado ese amor puro por Santa Cruz heredado de nuestros antepasados, por el amor al dinero y los favores del gobierno.

Así como vamos, nunca más volveremos a juntar un millón de hombres, mujeres, jóvenes y niños enderredor del Cristo, porque todos hemos fallado, porque nos hemos mentido, nos hemos engañado y nos hemos usado.

Preocupa, que les vamos a decir a nuestros hijos que llevamos orgullosos a los cabildos, con poleras verde y blanco y con banderas cruceña, el día de mañana.

Tendremos que decirles que les fallamos, que reculamos, no por miedo, sino porque primero estuvieron cálculos políticos e intereses económicos.

Que a los cabildos, mientras unos iban por el amor al terruño, otros asistían por el amor a sus propios intereses y a la prebendas.

Larga es la lista de los traidores, lista que algún día se publicará, para que el pueblo conozca a los Judas que por unas monedas vendieron a su pueblo.

Esos se olvidan que los del gobierno hablaron de matarnos al alma, que nos negaron el derecho de decir en el censo que somos mestizos, que ellos deben decir cuando debemos exportar los productos de nuestra tierra, que obligan a nuestros hijos a aprender culturas e idiomas ajenos, que nos coartan nuestros derechos y que nos quieren reducir a la condición de parias.

Gracias a Dios y a la Mamita de Cotoca, todavía habemos cruceños que no nos bajamos los pantalones y que hemos quedado como un jisunú de civismo, que estamos dispuestos a seguir levantando la verde, blanco y verde, sin miedo, sin pavor, sin arrodillarnos.

Los otros, los vendidos, los de las colas entre las piernas, tendrán que prestarles sus capuchas a las mascaritas, para esconder su vergüenza.