Por José Domingo Eluchans
A los 96 años falleció don Carlos Urenda Zegers. Su nombre toca para mí las fibras más emotivas de mis afectos y de mis existencia. Hijo de mis abuelos Carlos Urenda Trigo y Florencia Zegers Borgoño, fue el mayor de 9 hermanos de los cuales 7 llegaron a adultos y formaron sus propias y relevantes familias. Sin embargo, fue Carlos, con su tesón, generosidad y alegría contagiosa, quien ejerció un fuerte liderazgo en el clan Urenda.
Se casó en primeras nupcias con nuestra querida tía Angelita Panadero Cañiza, fallecida tras 25 años de matrimonio, con quien tuvo 6 hijos de quienes proviene la descendencia de nietos y bisnietos.
En segundas nupcias se casó con Margarita Ginart, su distinguida señora , con quien compartió otro tanto y que lo antecedió en su partida por sólo algunos meses.

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A comienzos de los años 60 sostuvo con ahínco y entusiasmo la defensa de la sociedad libre, del emprendimiento y de las actividades económicas por entes privados como factor del progreso y del desarrollo del país, enfrentando con firmeza la las corrientes totalitarias de izquierda que a pasos agigantados iban asentándose en América Latina, y que provocaron en gran medida los regímenes militares de los años 70 a lo largo del continente.
Participó muy activamente en la fundación del CEP y de entidades gremiales que forjaron un sólido espíritu empresarial y que dieron un contenido relevante a esa actividad en chile.
Llegada la edad en que muchos hubiera optado únicamente por conservar su ámbito familiar y académico, mantuvo la pasión activa por el derecho y se abocó con mucha aptitud y éxito a la función de árbitro para dirimir conflictos entre privados que buscaban un camino más reservado, ágil y eficiente que hacerlo por las vías jurisdiccionales.
El derecho, la familia y una inteligencia lúcida y cautivadora fueron sus grandes características, que lo hacen imborrable en la memoria y el afecto de diversas generaciones que acompañamos a este hombre libre y varón noble en su despedida.
Fuente: El Mercurio