Carlos Miranda PachecoLa primera. Sin dar respuestas o aclaraciones a las innumerables objeciones sobre la ubicación de las futuras plantas de amoniaco y urea, YPFB está semana empezará a pagar por las parcelas vendidas (cedidas dice la terminología oficial) donde se iniciará su construcción el próximo abril.Todo indica que esta ubicación es una decisión política. La no respuesta a las objeciones más la profusa propaganda de los supuestos ingresos futuros por la exportación del 100% de la producción, sin que se conozcan mercados asegurados, el aumento automático de las áreas cultivadas y sus rendimientos mejorados, son silenciosos e informaciones que rayan en la mentira.El proyecto costará más de $us 800 millones. El más grande que ha suscrito el Estado boliviano en toda su historia. Además, como una respuesta indirecta al problema de transporte de la producción, se anuncia la construcción de un ferrocarril de Bulo Bulo a Montero. Ni se conoce el costo de esa línea de más de 100 km que requiere un puente mayor sobre el Yapacaní.Costosísimo empecinamiento político. Nunca se hizo conocer un estudio de ubicación de las plantas cuya producción debe ser exportada a Brasil y/o Argentina.Tampoco se conocen compromisos de compra asegurados. Ni siquiera si el compromiso brasileño de compra de 200.000t/año, haya sido actualizado.La Segunda. Todo comenzó con el plan de llevar gas natural a poblaciones alejadas de los gasoductos. Hacerlo con gas comprimido era y es el sistema correcto. Gas comprimido en cilindros transportado por cualquier vehículo de transporte y llevado a cualquier población menor donde se lo descomprime, ganando volumen y se inyecta a la red domiciliaria. Es un sistema que no requiere inversiones mayores y de fácil operación. Tan popular que mundialmente se lo denomina “gasoducto virtual”.Comparando costos de gasoductos, no de gas comprimido contra el GNL (gas licuificado) YPFB ha decidido por el GNL. Gas enfriado a -162ºC y convertido a líquido, para ser transportado por cisternas especiales por nuestros caminos, hasta su destino donde debe ser regasificado para ser comercializado.YPFB ha firmado un contrato llave en mano por $us 137 millones para la construcción de una planta de licuefacción en Río Grande y 25 estaciones de regasificación en poblaciones menores, incluyendo Cobija. La planta convertirá 13 MMPCD de gas a líquido y las estaciones regasificadoras en las 25 localidades escogidas lo convertirán a gas nuevamente. El contrato no incluye la compra de cisternas especiales.Obviamente los costos del gas licuificado y regasificado aumentarán el costo del gas. Con nuestro proyecto serán más altos aun porque los proyectos en otras partes del mundo parten de estaciones grandes de licuefacción o regasificación y no precisan transporte por cisterna a través de caminos como los nuestros.El proyecto debía ser discutido pero como captó el ojo político preeleccionario. Se tienen equipos del partido de gobierno visitando las localidades escogidas prometiendo gas domiciliario barato si en las elecciones del 2014 reeligen al actual Primer Mandatario.Tercera. YPFB, al fin, ha tomado correctamente una difícil decisión. Esta licitando contratar los servicios de una compañía especializada para el mantenimiento y operación de la planta de extracción de licuables del gas en Río Grande.YPFB ha estado dando señales inequívocas de la falta de personal calificado. Los periódicos de los domingos y feriados, están llenos de avisos requiriendo servicios de profesionales.YPFB enfrenta una dura competencia. Con petróleo a $us 100/bbl, existe una competencia global para atraer personal técnico. Más aún, YPFB actual donde las decisiones son políticas y no empresariales, no es la mejor opción de trabajo para un profesional joven y menos para aquellos con experiencia de 5 a 10 años que son los más solicitados por el mercado.Esta decisión de YPFB debe ser el mejor aviso al gobierno que deje a la empresa operar al margen de los discursos políticos y promesa electorales.Las posibilidades de éxito en la última decisión de YPFB son buenas. Lamentablemente no se puede decir lo mismo sobre las decisiones en fertilizantes y GNL.El Día – Santa Cruz