Edgar Rivero Zabala*El terrorismo es uno de los delitos internacionales que más afligen a la humanidad, pues destruye la convivencia pacífica y la seguridad de las personas. Abierto o disfrazado, el terrorismo es usado como poder de dominación mediante el terror; no dialoga y se impone por la violencia; ha servido de arma a muchos gobernantes para imponer sus ideas o para mantenerse en el poder.En el caso Rózsa, la vox populi apunta a una confabulación del Gobierno con el propósito de perseguir y encarcelar a autonomistas cruceños. Desde un inicio usurparon la jurisdicción y competencia del Ministerio Público de Santa Cruz, llevando el caso a La Paz. Luego, la Corte Suprema, haciendo prevalecer el principio de legalidad, dio potestad a la Corte Superior del Distrito cruceño, que encomendó el juicio al juez donde se cometió el delito, al que no reconocieron los tribunales de excepción. El juez, al verse amenazado, se refugió en Brasil. Con astucia, impusieron un decreto inconstitucional, creando jurisdicción centralista que arrebata la del juez natural. Se violó así el debido proceso de 39 cruceños, que sufren un viacrucis para ser juzgados.Recién ahora el Gobierno devuelve la jurisdicción a Santa Cruz, pero no la competencia, que es usurpada por jueces paceños, que deben extinguir la causa al sobrepasar tres años sin dictarse sentencia. El reciente audio difundido por una senadora, donde se presume que el fiscal Soza involucra al Ejecutivo en la trama, además de la renuncia y fuga de este oscuro personaje, solo levantan aún más sospechas.El poder central siempre ha calificado de ‘separatistas’ a líderes cruceños que lucharon por recobrar derechos autonómicos de la región: Andrés Ibáñez fue fusilado por pregonar el federalismo; Tristán Roca fue perseguido por oponerse al Estado centralizado; Roca y Coronado fueron asesinados por reclamar el 11% de regalías petroleras. Hay otros que nunca claudicaron y que fueron faros de luz para que esta región se convierta en paraíso de progreso, libertad y democracia*Abogado DAENEl Deber – Santa Cruz