El Supremo Tribunal bloqueó la tramitación legislativa de un proyecto impulsado por el PT de Rousseff que inhibe la creación de nuevas fuerzas y su acceso a financiación estatal. La oposición denunció que quieren truncar alianzas de cara a las presidenciales de 2014
Crédito foto: Presidencia Brasil
El juez Gilmar Mendes del Supremo Tribunal Federal, la corte suprema de Brasil, frenó la iniciativa la noche del miércoles, un día después de su aprobación en la Cámara de Diputados y antes de su tramitación en el Senado, al argumentar que se trata de un intento de alterar las reglas del juego electoral en detrimento de nuevas agrupaciones.
El Gobierno había alineado su coalición mayoritaria en las dos cámaras legislativas para aprobar la iniciativa, que deja a los nuevos partidos sin acceso al fondo estatal de financiamiento electoral y sin espacio gratuito de radio y televisión, lo que los dejaría sin fuerza para negociar su adhesión a alguna coalición o luchar por su propio espacio entre el electorado.
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Para el analista político Alexandre Barros, la iniciativa refleja el interés del Gobierno en mantener un mayor control sobre su base aliada, de 17 partidos, y contener el surgimiento de nuevos partidos que le puedan hacer oposición.
"El Gobierno quiere delimitar el espacio a los partidos que siente que están a su favor. De repente, si hay muchos partidos, el trabajo de administrar la coalición oficialista resulta muy complicado", comentó.
El esfuerzo por impulsar la iniciativa por parte del gobernante Partido de los Trabajadores de la presidente Dilma Rousseff y su principal aliado, el Partido Movimiento Democrático Brasileño, coincide con un inicio temprano del clima electoral, con la base de gobierno buscando afianzar alianzas para asegurar la reelección de la mandataria.
Al mismo tiempo, el senador Aecio Neves, del Partido de la Social Democracia Brasileña, busca aliados para su eventual candidatura presidencial por el principal partido opositor y la ex ministra de Medioambiente y ex integrante del PT Marina Silva intenta formar un nuevo partido que la lleve a disputar las elecciones.
Barros consideró que la ex ministra Silva es una fuente de preocupación para el Gobierno porque en las elecciones de 2010 obtuvo casi el 20% de los votos en el primer turno y su presencia contribuyó a que Rousseff debiera ir a una segundo vuelta contra el ex gobernador de San Pablo José Serra para dirimir la contienda.
La decisión del juez Mendes de suspender la tramitación del proyecto de ley es de carácter temporal y aún debe ser analizada por el pleno del Supremo Tribunal antes de definir si la iniciativa puede seguir su curso en el Senado.
Su decisión fue en respuesta a una acción interpuesta por el senador Rodrigo Rollemberg, del Partido Socialista Brasileño, quien consideró que la iniciativa es abusiva e inconstitucional.
"La naturaleza abusiva, la evidente inconstitucionalidad, el intento de quebrar la igualdad entre partidos, el objetivo de debilitar legítimas pretensiones de grupos minoritarios de crear nuevos partidos" fueron parte de los argumentos esgrimidos por Rollemberg contra el proyecto de ley en su recurso ante el Supremo Tribunal.
Defensores del proyecto aseguran que se trata de una forma de defender el voto emitido por el elector, al impedir que legisladores elegidos como integrantes de un partido se pasen a otro recién creado y dejen a su partido original sin los beneficios de fondo partidario y tiempo de radio y televisión, que se distribuyen entre los partidos de acuerdo con la votación alcanzada.
El Partido Socialista Brasileño es uno de los partidos de la coalición gobernante, pero el presidente de la agrupación, el gobernador del estado de Pernambuco, Eduardo Campos, ha dejado patente su interés de disputar la presidencia en 2014, por lo que su agrupación se opone a una iniciativa que fortalece la posición del gobierno federal.
Sin embargo, legisladores aliados de la presidente expresaron su sorpresa y molestia por la decisión del Tribunal Supremo que impide al Senado considerar la iniciativa.
"El Supremo se puede manifestar sobre leyes, pero interrumpir un proceso de votación es algo absurdo, es como si el Congreso definiera cuándo el STF (Supremo Tribunal Federal) se reúne. Eso quiebra la armonía entre poderes", reclamó el senador Humberto Costa, del Partido de los Trabajadores.
Su colega Roberto Requiao, del Partido Movimiento Democrático Brasileño, quien se pronunció contra el proyecto de ley, también cuestionó la decisión del juez del máximo tribunal.
"Que el Supremo interfiera para impedir al Congreso discutir una materia sin saber si va a ser aprobada o no es un absurdo total. Eso no colabora con el equilibrio entre poderes", aseguró.
Fuente: Infobae
