Conozca al guaraní principal de la película Yvy Maraey

Elio Ortiz - Actor e investigadorAyer en la noche la ciudad vivió el estreno de la última película de Juan Carlos Valdivia. Para la misma, se volcó los ojos hacia el sureste boliviano. Uno de los temas que el realizador trabaja, además de identidad e interculturalidad, es la idea de que el pensamiento es un sentimiento. Andrés es un personaje que se enmaraña en sus pensamientos, a medida que lo hace en el paisaje. Juan Carlos Valdivia y Elio Ortiz escribieron el argumento y cada uno de ellos creó al personaje que interpreta, siendo versiones de ellos mismos. Ortiz junto a Elías Caurey pasaron 7 años compilando su diccionario etimológico y etnográfico de la lengua guaraní hablada en Bolivia (guaraní-español) que presentaron el pasado año. Ortiz es un indígena guaraní, gestor político e investigador incansable (está terminando su carrera en antropología). Por eso y más es el Protagonista de la semana. 

¿Quién es Elio Ortiz?
E.O.: Es un guaraní muy apasionado de su cultura, un investigador que en el trayecto se topó con el cine, con Juan Carlos Valdivia y entonces por ahí cambió un poco la historia, ¿no?

¿cómo fue su acercamiento a Juan Carlos Valdivia?

E.O.: Nosotros nos encontramos por vez primera hace ya algunos años. Fue algo muy casual, a través de unos amigos llegamos a tomar un café. Luego nos volvimos a ver y conversamos más de cerca sobre el tema y así logramos entusiasmarnos con el asunto.

Ahora, después de la película, ¿cómo es su relación con Juan Carlos?
E.O.: Somos grandes amigos ahora, hemos compartido tantas cosas lindas. Hemos discutido, hemos reflexionado, hemos pasado cosas maravillosas en el Chaco. Para mí es una gran persona, que ha logrado entender al mundo indígena en cierta forma. Me gusta su visión tan personal que hay en la película, su forma en que siente y piensa acerca del guaraní.



¿Cómo fue el proceso de construcción del guión de su personaje?
E.O.: He participado con Juan Carlos apoyándole en todo lo que tiene que ver con investigación del mundo guaraní, proporcionándole textos, mis escritos, sugiriendo o apoyando en bibliografías y mi conocimiento. Ese ha sido mi aporte, pero nunca fue para que yo sea un protagonista, en realidad esa idea nació un mes antes del rodaje.

¿cómo ve la realidad de su pueblo en la actualidad?
E.O.: El pueblo guaraní tiene mucho para dar todavía. Más bien, ha crecido mucho, antes fue invisibilizada hasta los ’80, desde los ’90 comenzó a crecer y de pronto se ha convertido en la tercera fuerza indígena política a nivel nacional. El guaraní sigue siendo una gran cultura  y lleva adelante la batuta. Tiene una fuerza muy creativa, hábil para moverse frente al sistema. Entonces, tenemos a un pueblo guaraní vivo y con muchas ganas de seguir viviendo.

¿cómo describiría esta película para su pueblo?
E.O.: Es una película con sustancia bárbara en cuanto a la cultura. Hemos recogido el néctar mismo de la cultura para ponerla en la película. Ese es el gran valor que tiene este trabajo.

‘Hemos discutido, hemos reflexionado, hemos compartido cosas maravillosas en el Chaco’.

Territorio


Y lugares del chaco en los que se filmó

Tentayapi es una comunidad cerrada. Allí no existe escuela, ni iglesia, ni hospital, ni tampoco se habla español. Fue muy difícil filmar allí. Fueron años de visitas, de largas reuniones explicativas, fiestas, borracheras y desencuentros. Ellos no conciben participar en la filmación de una fiesta, por lo que la escena de la fiesta en la película muestra una celebración real. La fiesta de Tentayapi llevó meses de preparación. Tentayapi está muy cerca del campo de gas más grande de Sudamérica. Hay una gran actividad hidrocarburífera en la zona y ellos hasta ahora se resisten a que perforen en su territorio. Tentayapi es una Tierra Comunitaria de Origen (TCO) y, por lo tanto, tiene jurisdicción propia. Hasta hace muy poco en Bolivia existían indígenas empatronados que vivían en condiciones de semiesclavitud. La producción no encontró una hacienda amable para filmar.

Las que ya habían sido reclamadas por los indígenas presentaban muchos problemas y las que seguían en manos de patrones no permitían que nadie se acerque a ellas. La secuencia de la hacienda se filmó en una propiedad muy cerca del altiplano, fuera de la región del Chaco, que tenía las condiciones para recrear lo que la película necesitaba. El Parque Kaa Iya es la reserva natural más grande que tiene Bolivia. Allí se encuentran los bañados del Izozog, unos pantanos que se forman cuando el río Parapetí pierde su cauce y se desparrama en un gran terreno.

Fuente: www.elsol.combo