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A Isabel Dámaris le llevó seis meses salir del hospital. Ayer por la mañana se la veía bien acicalada, con un enterizo floreado. Una wincha blanca adornaba su cabeza y acomodaba su abundante cabellera negra.
Más activa que otros días podía voltear por sí misma en la cama, mantenía la cabeza en alto y hacía esfuerzos por sentarse. La mamá, María Isabel Gerónimo, y sus enfermeras aseguran que le gusta la compañía de la gente y que es pura sonrisa, pero ayer no dejó escapar ninguna.
María Isabel conoce todas las instrucciones que los médicos le han dado para el cuidado de su bebé. Debe repetir los ejercicios de fisioterapia para estimular la motricidad y tiene que alimentarla muy bien para que suba de peso.
Las cuatro enfermeras que hicieron de mamás desde su nacimiento acomodaron cuidadosamente sus ropas en su bolsón. Ellas mismas se ocuparon todo este tiempo de lavar las pequeñas prendas para evitar cualquier infección.
Heidi Rocabado, Andrea Villagra, Carol Terán y Elizabeth Urey asumieron la responsabilidad de cuidar a las siamesas desde su nacimiento. Recuerdan que lo más difícil era bañarlas, pero adquirieron técnicas.
Separar a las niñas fue otro momento complicado. Tras la cirugía y la muerte de Danitza. Isabel buscaba a su hermana y no podía dormir y lloraba mucho. Para descansar tenía que agarrar la mano de una de sus mamás. Poco después le compraron una osita de peluche de la que ahora no se desprende y la acompaña en sus siestas.
Las principales recomendaciones de los médicos son el cuidado en la alimentación y los ejercicios de fisioterapia. Los médicos aseguran que dentro de cuatro meses Isa, como la llaman, tendrá el mismo peso de una bebé de su edad. Ahora con sus 5.3 kilos pesa casi dos kilos menos que otra niña de seis meses.
Para los médicos es una historia de milagros, el principal, la salud de la niña. La bebé debe continuar con sus controles médicos una vez a la semana. Dentro de cuatro a seis meses usará una prótesis para que su tórax vuelva a su postura normal. El médico Rommel Pereira explica que cuando la niña camine se evaluará la necesidad de una futura cirugía para corregir la columna.
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Los profesionales Rodo Villarroel, Rommel Pereira y Gonzalo Meleán expresan su satisfacción por la evolución favorable de la salud de Isabel.
Las siamesas Isabel Dámaris y María Danitza Mita Gerónimo nacieron el 16 de mayo en el hospital maternológico Germán Urquidi. Para el pediatra Gonzalo Meleán estaba claro, desde que supo del singular nacimiento, que las bebés debían ser separadas por profesionales bolivianos.
Las primeras complicaciones detectadas fueron los problemas cardíacos de Danitza y el síndrome de Dandy Walker cuya característica más común es la hidrocefalia.
Gonzalo Meleán, el padrino de bautismo de Isabel, fue el promotor de gestar un equipo interdisciplinario de profesionales para encarar la separación de las bebés. Como lo dijo el médico en el acto de reconocimiento de los profesionales, ninguna universidad enseña a separar a siamesas y por lo tanto tuvieron que investigar experiencias mundiales y apoyarse en la tecnología de la comunicación.
El 14 de septiembre el equipo médico informó oficialmente sobre la exitosa cirugía de separación realizada por 29 médicos en la Clínica Boliviano Belga. A los cuatro días de la cirugía, la bebé María Danitza no resistió más y falleció a causa de una falla multiorgánica.
Dámaris está en su casa, disfruta de su familia en la zona de la avenida Siglo XX.
Fuente: Red Uno, Opinión