Hombre que se salvó de ser linchado va preso por 30 años

La víctima tenía 21 años y era la sobrina del sujeto que sentenciaron ante una multitud que pedía su cabeza. El acusado fue atado a un palo diablo y lo colgaron en un tronco, pero no murióEl hombre fue golpeado por la turba, pero tenía arañazos en el pecho de la joven que se defendió D. MAMANI / C. PEÑA Y LILLOeldeber@eldeber.com.boLa muerte de una joven de 21 años, que fue hallada violada y estrangulada en su cama el lunes por la mañana, provocó que un grupo de pobladores de San Julián decidiera hacer justicia por mano propia en contra del acusado del crimen.El hecho de sangre sucedió el lunes de madrugada, en la vivienda de la víctima Ana María Rosas Rodríguez (21), ubicada en el barrio 15 de Abril, a dos kilómetros de la plaza principal del pueblo. De acuerdo con la investigación policial, el sindicado del crimen es Daniel Rodríguez Choque, tío de la muchacha, que habría abusado sexualmente de la joven, luego de haber estado bebiendo con otros sujetos cerca del pueblo.Paradójicamente, Rodríguez fue el que avisó de la muerte de su sobrina a su hermana y el que denunció el hecho a la Policía. Incluso fue quien dio una declaración informativa de lo sucedido, momento en el que uno de los investigadores policiales se percató de que sus uñas estaban manchadas con sangre y al observar el cuerpo de la víctima, se dio cuenta de que su asesino le arañó el cuello cuando la estranguló.Con estos indicios los policías y la Fiscalía detuvieron a Rodríguez, que en principio negó el hecho e incluso se mordió las uñas para borrar la evidencia que lo incriminaba. El hombre quedó preso en el puesto policial de San Julián y ayer debía ser llevado ante el juez de la zona, Alberto Zeballos Aguilera.El calvarioEnterados de lo sucedido y mientras velaban el cuerpo de la joven, que pensaba venir a trabajar a la capital cruceña, los familiares y la gente que se acercó a su casa decidieron realizar una marcha.La turba salió del hogar de la víctima pasadas las 13:00 y de un momento a otro fueron a la Policía para sacar de la celda al detenido. Cortaron el candado con una sierra y se lo llevaron, en medio de golpes e insultos, hasta la casa de la víctima. Allí, luego de exigirle que pidiera perdón a los pies del ataúd de Ana María, lo volvieron a golpear y lo ataron a un palo diablo.Cuando estuvo amarrado al árbol, la morada de una hormiga cuya picadura es letal, ni uno de los insectos apareció.Ante esto la turba, que no dejaba que los medios de prensa se acercaran, amarró un extremo de la soga al cuello del sujeto y el otro a un tronco y lo pararon en un silla plástica, soporte que evitaba que quedara colgado.Así estuvo Rodríguez por cerca de dos horas y poco antes de llevar el cuerpo de la muchacha hasta el cementerio, le quitaron la silla y el sujeto fue ahorcado.Al ver el crimen que se estaba cometiendo, dos policías lo auxiliaron y evitaron su muerte. La gente al ver que no murió, lo llevó hasta el cementerio y luego a la plaza principal, donde fue juzgado ante la multitud. La sentenciaEl juez Zeballos, apoyado por el fiscal del pueblo, Hugo Chávez Aguilar, y la fiscal de distrito, Marina Flores, que llegó a San Julián para evitar un nuevo linchamiento en esta zona, instaló una audiencia para definir la suerte del hombre, al frente de la Alcaldía y con la presión de cientos de personas.La Fiscalía imputó a Rodríguez por el delito de asesinato y pidió un procedimiento abreviado para que el detenido fuera sentenciado a 30 años por el crimen. El abogado Yamil Callao, que fue defensor de oficio del procesado, aceptó el pedido del Ministerio Público y el juez, en poco menos de una hora, condenó al detenido a la pena máxima en el país.El hombre, que estuvo enmanillado durante la audiencia, admitió ser el asesino ante la presión de la gente, que amenazaba con matarlo y atacar a los operadores de justicia si sucedía algo diferente. Rodríguez fue sacado del pueblo y ahora está internado en un centro médico de la capitalPOLICÍAS LE SALVARON LA VIDA AL DETENIDOEl jefe de la Policía de San Julián, Jorge Campos, y otro agente que trabaja en la zona fueron los que siguieron a la turba que llegó hasta sus oficinas y sacó a Daniel Rodríguez de su celda.Estos dos policías estaban en la casa donde se velaba a la víctima y cuando vieron que decidieron ahorcarlo, pese a que fueron insultados y amenazados, se acercaron al hombre que estaba colgado del árbol para auxiliarlo.Mientras uno de los agentes trataba de suspender a Rodríguez, el otro se daba modos para desamarrar el nudo que habían hecho sus ajusticiadores en el cuello del sujeto. Una vez lograron desatarlo, lo dejaron tendido en el patio de la casa inconsciente, mientras la turba los obligó a retirarse del lugar.Estos dos policías evitaron un segundo crimen, pero la población que comentaba que la única forma de escarmentar a la gente era acabando con su vida, al final de la jornada intentó agredir a los policías que trabajan en San Julián.Fuente: El Deber.