Rolando Villena: “Evo me planteó ir a la Alcaldía de La Paz o ser defensor del pueblo”

El hombre que fue apoyado por Evo para su designación como Defensor del Pueblo, hoy es visto como opositor por el presidente. “Ellos (Evo y García Linera) esperaban en realidad de que yo sea el defensor del Gobierno”, confiesa Villena.

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Su relación de amistad con Evo Morales data de la década del 90. Explica que lo ayudó con planes para los cocaleros. Foto: Archivo

EL DEBER, La Paz

Confiesa que votó por el MAS en las elecciones de 2006. Asegura que la comisión de la Asamblea Legislativa que valoró los antecedentes de los postulantes a defensor lo puso en tercer lugar tras robarle puntaje.

¿Cuándo conoció a Evo Morales?

Lo conocí en 1991, durante un evento internacional que organizamos con el Consejo Latinoamericano de Iglesias del cual yo era funcionario como secretario de la región andina. Esta actividad la hicimos también en coordinación con la Pastoral Social de la Iglesia católica.

Fue un evento ecuménico de primer nivel porque había mucha preocupación de las iglesias de corte protestante, evangélicas, pentecostales, en diálogo con la Iglesia católica, respecto a la coca.

En esa época todos pensaban que era droga y que había que empezar a erradicar apoyando la política norteamericana.

¿Qué relación hubo entre ustedes?

En esa oportunidad, los obispos decidieron que se hiciera una reflexión del tema invitando a expertos. Entonces yo les dije que los expertos tenían su versión, pero primero quisiera que conozcan la realidad de la hoja de coca, y fue en esa ocasión que lo conocí a Evo Morales Ayma, él era el líder más destacado de las seis federaciones y el que tenía la voz oficial de la problemática. Visitamos la zona 14 de Septiembre, de donde es Evo; Lauca Ñ e Ivirgarzama. Los obispos protestantes y católicos quedaron impresionados de las bondades que tenía la coca y con la lucidez de Evo Morales respecto a su posición sindical-política de defensa de la coca.

¿Surgió una amistad entre ambos?

Sí, claro. En esa ocasión, hicimos una evaluación, lo llamamos a él, y empezamos a construir una relación sumamente interesante de apoyo a los pueblos indígenas cocaleros asentados en Chapare.

Entonces los obispos reflexionaron, escucharon la versión de los expertos, pero la posición política de Morales los cautivó y a partir de ese momento él nos desafió a colaborarlo más estrechamente para consolidar el movimiento de los cocacultores, como se los llamaba entonces. Hizo un proyecto, lo aprobamos y se financió por cuatro años, capacitación en distintas áreas de la realidad del país, el conocimiento y la socialización. El encuentro terminó con un documento que se tituló Coca, una alternativa de vida, no de muerte. El espaldarazo que Evo y su gente recibieron fue muy fuerte. Así comenzó esa amistad.

¿Quién lo propuso como defensor?

Me propuso el presidente del Estado a través del canciller.

¿Cómo fue la invitación ?

Fue muy fraterna, como nos conocíamos y hacíamos trabajo coordinado  de apoyo a los hermanos cocaleros. A través del canciller, Evo Morales me planteó dos alternativas: ir (como candidato) a la Alcaldía de La Paz o la Defensoría del Pueblo.

Yo dije: conozco del municipalismo, sí, pero no me corrí, pero eso no era mi fuerte como lo era la temática de los derechos humanos.

¿Así que Evo lo apoyó?

Claro. Es más, yo siempre he valorado el trabajo del presidente. Le comento algo más, en 2009, cuando terminó la consulta sobre la Constitución Política del Estado, yo era por segunda vez presidente de la Asamblea Permanente de Derechos Humanos, la primera fue en los 80. A mí me dieron la responsabilidad de coordinar la recepción de los movimientos sociales que se iban a dar cita en La Paz e hicimos un esfuerzo titánico con los compañeros de la Asamblea y ubicamos espacios para alojar dirigentes, para proveerles alimentos. Conformamos comités de distribución de las comidas todos los días.

Ahí me conocí y reconocí con varios de los más connotados líderes de los movimientos sociales.

¿Qué tan cercana ha sido su amistad?

Desde los 90 construimos una relación de trabajo, de apoyo, él venía a la oficina, yo lo visitaba en Chapare, hacíamos reuniones. Era una amistad fluida, y yo valoraba mucho su trabajo.

Me llamaba la atención cómo los medios lo apoyaban de una manera impresionante, pero fue masivo. Los recursos económicos que tenía el instrumento político recientemente creado como el MAS eran pocos. La campaña de 2006 no tuvo muchos fondos. Yo trabajaba en la Misión Alianza de Noruega y desde donde yo estaba hacíamos capacitación de líderes, y el tema político era importantísimo.

Yo me encargaba de impartir talleres sobre la importancia del momento histórico que vivía el país tras la Guerra del Gas y ellos siempre preguntaban en reuniones, porque no veían ningún candidato más que Evo y yo les decía que ahí tendríamos un reto enorme con el primer mandatario indígena.

El reto de fundar una nueva Bolivia con otro texto constitucional estaba ahí. La nueva Constitución fue la más leída, asumida y luchada por el pueblo. Fue una conquista sin precedentes en la historia.

¿Por qué aceptó ser defensor del pueblo pese a que tenía el tercer lugar en las calificaciones?

No, pero ahí le voy a hacer una confesión, y ustedes serán los primeros en saberlo. A mí esa comisión me hizo una mala jugada, me robaron 40 puntos que tenían que ver con los antecedentes del trabajo que habíamos hecho los postulantes en el campo de los DDHH, apoyo a los movimientos sociales, etc. Si no lo hacían, yo estaba a la cabeza. Ese hecho no le gustó al mismo presidente, dijo que estaba mal, notó que no se respetaron los criterios.

¿El aval de Evo Morales influyó en su designación?

En parte, sí. Pero, si esta comisión hubiera actuado de forma transparente yo habría estado a la cabeza, y tengo documentación para probarlo.

¿Qué le dijeron Evo y el vicepresidente García Linera cuando lo felicitaron tras su designación?

Era un momento muy difícil, la oposición venía con todo en contra mía. No sabían  quién era, me decían defensor masista. Nos pusimos de acuerdo, porque yo quería conversar al menos un rato antes de irnos. Yo me quedé con García Linera, Evo se fue, y charlamos un par de minutos.

Cuando él habló en el discurso de la posesión, dijo que el flamante defensor tenía el reto de ser el defensor del Estado.

Esa era la siguiente pregunta, ¿cómo entendió usted esas palabras?

Me pareció muy extraño que eso venga del  vicepresidente y que lo diga de esa manera. No quise entrar en polémica, porque los medios me empezaron a seguir y eso duró unos tres meses.

Yo entendí que ellos esperaban en realidad de que yo sea el defensor del Gobierno, claro. Y no pues, ellos eran el Ejecutivo y ser defensor del Estado implicaba hacer una labor paralela a aquellos mecanismos y órganos del Estado que son propios, especialmente las fuerzas del orden que tienen sus medios para que el mismo Estado se defienda.

Quien estará siempre en estado de indefensión es el pueblo. Por lo tanto yo asumí el reto como defensor del pueblo. Desde entonces comenzó la cosa.

¿Usted alguna vez le comentó esto que me dice al vicepresidente, en alguna conversación privada?

No, ya no, la verdad es que lo dejamos ahí, aunque eso estaba instalado en la agenda de los medios.

¿Sigue pensando igual de Evo y Álvaro tras Chaparina, Caranavi y Apolo?

No, evidentemente, no sigo pensando igual. Creo que el poder les ha apartado de la realidad. La soberbia, el no escuchar, el no hacer análisis político asumiendo y haciendo autocrítica. Eso nunca he visto ni he percibido del Ejecutivo. Por el contrario, vi posiciones muy verticales, autoritarias, innecesarias diría yo. Yo encontraba particularmente en el símbolo de Evo Morales como presidente, el Evo Pueblo. Yo estoy seguro de que si él no hubiera sido presidente, habría estado metido en las luchas políticas y sindicales junto a su pueblo.

Usted definitivamente votó por él, al menos el 2006, ¿no es así?

Claro, yo voté por él, porque estaba consciente de lo que estaba sucediendo. Era la llave para la superación de ese Estado con esa vieja manera de hacer política, la corrupción, la violencia y todo eso. Teníamos que dar un salto cualitativo. Hasta ahora me quedo con las ideas fuerza de mis convicciones, y nunca renunciaré a mis principios, y en medio de todo ello, el símbolo del Evo Pueblo estaba ahí, eso es lo que nuestra gente ha buscado y por lo que ha luchado siempre.

¿Y cuáles son los principales problemas que hoy enfrenta este Gobierno?

Es la distribución de la riqueza. Si bien hay un avance importante, todavía el modelo económico del país, no deja de ser el mismo. Había mucha ilusión antes del azucarazo, de que teníamos un modelo distinto, pero luego de él se percatan que nada ha cambiado. Por lo tanto, al ser una economía, toma mucha fuerza en la concentración del capital a partir del Estado, la nacionalización del gas y del petróleo, que está muy bien, pero eso da lugar sólo al crecimiento de la economía macro, lo que pone todavía obstáculos muy serios para que se haga micro con la generación de fuentes de trabajo. Hay muchos problemas sociales que se generan por la ausencia de espacios laborales. Acceden al mecanismo de la tentación del dinero fácil como es el narcotráfico y el contrabando, entre otros.

¿La corrupción y el narcotráfico serán problemas en este Gobierno?

Lo son, veo que son un reto enorme del Gobierno y yo sinceramente estoy muy preocupado y ojalá que haya la capacidad para remontar esta situación. La corrupción se ha generalizado. Hay mucha gente que entró sin analizar cuánto puede aportar al instrumento político para que el MAS sea un partido, es un movimiento y como dice un amigo mío que está en sus filas, reconoce que el problema es que “son demasiados”.

El otro tema tiene que ver con pueblos indígenas, articulado a la necesidad de consolidar y dar señales contundentes desde el Estado Plurinacional. Veo que hay un alejamiento de lo plurinacional y hay mucho que hacer. Si hay decisiones políticas para fortalecer a los pueblos indígenas, lindo hubiera sido que ellos se hubieran fortalecido. Lamentablemente están divididos, tienen un liderazgo diezmado y pasan serios problemas.

¿En Bolivia hay respeto a los derechos humanos?

En lo formal, sí. Avanzamos muchísimo en el campo de la normativa. Somos el país ejemplar en ese sentido, porque los procesos constitucionales nos han llevado a un sitial de muchísima importancia a nivel mundial. Es un proceso también, evidentemente, pero a estas alturas de un Gobierno del que se hubiera esperado mayores niveles de coherencia en la formulación de políticas públicas de derechos humanos, que existen pero no se implementan adecuadamente, por ausencia de reglamento o presupuestos asignados a planes que se cumplan como el plan nacional de acción de los derechos humanos. La falta de coordinación entre ministerios no ha llevado a resultados concretos, hay mucho por hacer.

¿Qué opina de bolivianos que pidieron asilo político porque se consideran perseguidos?

Por un lado, desde el punto de vista técnico no podemos identificar a líderes de partidos políticos que por su ideología, movilización social o capacidad contestataria al Estado los ponga en estado de indefensión y que por eso estuvieran soportando persecución. Lo que hay son supuestos hechos de corrupción en gestiones anteriores, pero que tienen que ser probados.

Entiendo yo el intento de querer depurar o purgar todos los antecedentes de líderes que en el pasado se habrían aprovechado de las arcas del Estado. Eso, al cruzarse con líderes políticos, daría la impresión de ser una persecución, pero debe separarse eso. La justicia debe garantizar imparcialidad, para que ex autoridades tengan la seguridad de un juicio justo.

¿Usted terminará su gestión o cree que lo enjuiciarán antes?

Yo estoy tranquilo. En las épocas más difíciles, como la dictadura, y en todas, siempre me ha tocado bailar con la más fea y yo trato de imponer el ritmo cuando bailo con la persona con la que no quisiera bailar. No me voy a dejar, a mí no me amedrentan, por el contrario, me fortalecen porque fuera extraño que estuvieran contentos con mis informes. Eso es claro.

¿Cuándo fue la última vez que se reunió con Morales?

En mayo de 2012. Una reunión en el Palacio de Gobierno, estaban los ministros de Gobierno, la Presidencia, Transparencia y el  vicepresidente, y fue muy difícil.

El TGN aporta con la mitad de sus fondos y la cooperación con el resto, ¿se cumplen los desembolsos?

Todo está bien, es una señal de que el Gobierno reconoce el trabajo a través de la Red Parlamentaria con el diputado Javier Zabaleta, el Ministerio de Justicia con varios temas y el ministro Arce trabaja con mucha coordinación pese a que somos la piedrita en el zapato. No estamos en contra de ellos, estamos en contra de medidas conculcadoras de los DDHH.

¿Le dolió cuando el presidente dijo que se arrepintió de apoyarlo?

Yo creo que fue en un momento de rabia que él tuvo. Yo digo, que él se haga cargo de las palabras que ha dicho, yo voy a rendir cuentas a la historia y estoy dispuesto a eso. Yo nunca me voy a arrepentir de haberlo conocido.

PERFIL

EL HOMBRE QUE FUE APOYADO POR EVO HOY ES VISTO COMO OPOSITOR POR EL PRESIDENTE

CARGO DEFENSOR DEL PUEBLO

EDAD 66 AÑOS

CIUDAD LA PAZ

SU TRAYECTORIA

Fue dos veces presidente de la Asamblea Permanente de Derechos Humanos (APDHB), una entre 2006 y 2009 y otra en la década de los 90. Es Teólogo de profesión. Fue obispo de la Iglesia metodista. Se describe a sí mismo como un hombre con convicciones democráticas.