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Los vecinos de la comunidad Jorori insisten en que la cooperativa Cooplan debe buscar otros terrenos, fuera de esta localidad, para edificar la planta de tratamiento de aguas residuales, que se encargará de recoger los fluidos del alcantarillado que se construye en el Plan 3.000. Quienes se consideran afectados, llegaron ayer hasta la plaza 24 de Septiembre, donde manifestaron su rechazo al enfrentamiento que se pueda crear con los habitantes de la ciudadela, esto por la posición asumida por el Concejo Municipal, que a través del edil Romel Porcel, brindaron su apoyo al proyecto. Los ejecutivos de Cooplan señalan que escapa de sus manos el llevar a otros predios la planta.
Peligran los recursos. La tensión vuelve a movilizar a los vecinos de la comunidad Jorori y del Plan 3.000, por el rechazo de unos y apoyo de otros a la construcción de una planta de tratamientos de aguas servidas, que la cooperativa, Cooplan, pretende levantar en las afueras de la ciudadela, donde están asentadas las comunidades de Jorori, El Sol y Tipoy, que entre todos suman más de 300 familias.
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El proyecto lleva postergado algunos meses. El Banco Interamericano de Desarrollo, cofinanciador de la obra, manifestó su preocupación por la situación social que se generó, y alertó con retirar los fondos si los trabajos no avanzan, indicaron semanas atrás los administradores de Cooplan, que en un acto de desesperación, han solicitado el apoyo de las autoridades ediles y del subalcalde del Plan 3.000.
No descartan solicitar seguridad. “No nos oponemos a la construcción, solo queremos que se trasladen a otro lugar”, comentó Ernesto Yucra, dirigente vecinal de Jorori, que ayer, acompañado de decenas de moradores del lugar, protagonizaron una manifestación en la plaza 24 de Septiembre. “Es imposible hacerlo en otro terreno, además no depende de nosotros, los permisos los analiza el gobierno municipal”, dijo Julián Ibarra, administrador de Cooplan, que ayer visitó el lugar alertado por la amenaza de vigilia.
Los administradores de la cooperativa indican que "no se avanza nada en la obra porque los vecinos no permiten que las máquinas trabajen", las autoridades no descartan solicitar la presencia de guardias municipales, para dar garantía del trabajo y seguridad a los obreros de la constructora que se adjudicó el proyecto.
Fuente: ATB, El Día