Se estima que quedan menos de 300 yuquis en el trópico cochabambino. archivo
El pueblo yuqui busca mantener su identidad uniéndose a los yuqui siri, otro pueblo con el que comparte territorio, para concretar su autonomía indígena.
Por la cantidad reducida de indígenas yuqui que quedan, les sería prácticamente imposible lograr la autonomía indígena; por eso decidieron unirse a los siri. Los yuqui siri comparten territorio y, en la actualidad, son parte del municipio de Puerto Villarroel del trópico de Cochabamba.
El viceministro de Autonomías Indígena Originaria Campesinas (AIOC), Gonzalo Vargas, explica que la Ley Marco de Autonomías y Descentralización establece algunos requisitos para la conversión a la autonomía indígena, entre ellos los límites poblacionales.
Vargas manifiesta que, en el caso de las tierras altas, pueblos aymaras o quechuas, deben tener 10 mil habitantes como mínimo para acceder a la autonomía indígena. Y en el caso de las tierras bajas deben ser al menos mil personas. Los yuquis suman menos de 300.
El asambleísta indígena yuqui, Abel Iaira, manifiesta que para preservar sus usos y costumbres apuestan por la autonomía indígena uniéndose a los siri, que prácticamente les duplican en población, y así sumarían la cantidad mínima requerida.
El motivo por el que no se permite la figura autonómica indígena con menos cantidad de población se debe a la experiencia municipal. Vargas refiere que a medida que se han fragmentado los municipios, su gestión se ha vuelto más complicada.
“Por los datos que tenemos en el Ministerio de Autonomías, realmente no se resuelven los problemas de la gente. Municipios con poca población reciben recursos ínfimos y con eso se puede hacer muy poco. Entonces, se trata de evitar que esa mala experiencia se reproduzca en las autonomías indígenas”, afirma.
Por su lado, Iaira sostiene que pretenden ejecutar la fusión, permitida por norma, con otro pueblo indígena, como es el siri.
“No queremos que la cultura se desaparezca o depender del municipio, cosa que nunca ha resultado”, expresa.
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ESTATUTO Existen avances en la elaboración del Estatuto Autonómico Yuqui Siri. Conforme a la explicación del asambleísta yuqui, ya hay un borrador que en la actualidad está siendo complementado y revisado en asambleas ordinarias.
Entre otros aspectos, la propuesta del documento autonómico incluye la metodología de cómo enseñar en el idioma yuqui siri. Resalta la lucha contra algunos males y se incluyen sanciones por faltas ante los usos y costumbres. “La forma de vivir era mucho más sana antes”, asegura Iaira al referirse a la lucha que tienen contra el consumo de alcohol porque “está matando a la gente” y considerando que el pueblo yuqui está en extinción el tema es delicado.
Estos elementos fueron considerados y, según la autoridad, serán puestos en práctica de manera estricta. “Creo que la TCO ya tiene capacidad para poder manejarse a sí misma”, acota Iaira.
Territorio sin cultivo de coca
Los yuquis apuestan por la preservación de su territorio y establecen, en la propuesta de su Estatuto Autonómico Indígena, que no habrá plantaciones de coca en sus tierras, dice el asambleísta yuqui, Abel Iaira.
Respecto a la conservación y correcto manejo de sus bosques, el Estatuto incluirá la determinación de plantar diez árboles por cada uno que corten.
Estos aspectos están siendo consensuados con las bases indígenas. Se estima que el borrador del estatuto esté concluido para principios del año 2014.
La Tierra Comunitaria de Origen (TCO) se mantendrá con sus recursos y ya no sería parte del municipio de Puerto Villarroel ni de su Carta Orgánica en el ámbito autonómico.
El viceministro Gonzalo Vargas destaca que el Estado debe generar una “adecuada convivencia” entre el proyecto civilizatorio moderno occidental republicano, que ese expresa en las autonomías departamentales municipales, y los pueblos indígenas y su modelo de organización comunitaria, que se expresa en las autonomías indígenas.
Normas y métodos propios
Claudia Peña
Ministra de Autonomías
Los obstáculos en la redacción de los estatutos tienen que ver con temas de representación. Por ejemplo, en los órganos deliberativos también hay mucha discusión respecto de las estructuras de los nuevos gobiernos indígenas, porque en los pueblos indígenas no solo están las normas y procedimientos propios, sino que hay también algunas influencias ya de la democracia liberal.
Otro aspecto que tiene que ver con la estructura de los gobiernos indígenas es el tema del sistema económico. Hay alguna discusión respecto del uso de la tierra, porque conviven ya varios tipos de propiedad: comunal, privada, colectiva. Lo que vemos nosotros es que las discusiones al interior de las asambleas estatuyentes giran alrededor de esta convivencia de hecho, que existe entre sus normas y procedimientos propios y otras formas de organización que vienen del exterior y que no responden necesariamente a sus procedimientos.
Totora Marka (cuyo estatuto ya fue validado por el Tribunal Constitucional Plurinacional), de Oruro, permite una cierta participación de las minorías y se ha abierto a las diferentes formas organizativas. Sin embargo, persiste la mirada indígena originaria. El estatuto de Mojocoya (Chuquisaca), que ya está también en el Tribunal, ha asumido una mirada más municipalista en este sentido. Entonces, va dependiendo no solamente de los equilibrios de las fuerzas que hay al interior de cada pueblo indígena, sino también de las prácticas que ya vienen llevando.
Cuando un pueblo ya asume ciertas iniciativas para concretar espacios de desarrollo de su economía comunitaria, como Raqaypampa (Cochabamba), que ya tiene una iniciativa de empresa comunitaria, y eso va a fortalecer su propio gobierno.
Fuente: Opinión
