H.C.F. Mansilla y los rituales de la premodernidad


Emilio Martínez*

rouge et noir En un café del centro cruceño tuve el placer de reunirme con Hugo Celso Felipe Mansilla, más conocido como “HCF”, filósofo irónico y mayéutico, como le hice notar en algún tramo de nuestra conversación.

Mansilla acababa de dictar una serie de conferencias en Santa Cruz de la Sierra, organizadas por valiosos agitadores congregados en el Colegio Abierto de Filosofía y en el grupo Estudiantes por la Libertad.



En el diálogo que sostuvimos repasamos algunos de los tópicos vertidos por H.C.F. en sus disertaciones, en los breves intersticios entre sus interrogaciones socráticas sobre las -anecdóticas- presiones del gobierno de Evo Morales tras la publicación de Ciudadano X.

La lúcida (y lúdica) visión de Mansilla pone en evidencia que mucho de lo presentado bajo el rótulo del progresismo no es otra cosa que vino viejo en odres nuevos: el persistente reciclaje de los rituales de la premodernidad.

=> Recibir por Whatsapp las noticias destacadas

Como ya señalara en su libro El carácter conservador de la nación boliviana, la repetición mecánica y acrítica de ciertas formas sociales, vinculadas a la tradición burocrática y estatista (necesariamente conducentes a la corrupción), constituye el núcleo de la problemática nacional.

Coincidimos en que el actual régimen neo-populista no representa ruptura histórica alguna, sino más bien la consumación (“putrefacción”) de un proceso degenerativo comenzado mucho tiempo atrás, inducido por las tendencias antes indicadas.

De igual manera, hablamos sobre el colaboracionismo de una importante facción del empresariado cruceño con el evismo, postura pragmática asumida tanto bajo las persecuciones del artificioso caso Rozsa como por las mieles mercantilistas de los negocios con el sector público.

De ahí la necesidad de articular a la incipiente intelectualidad liberal de Santa Cruz con la burguesía menos dependiente hacia el capitalismo de Estado.

Ya hacia el final de nuestra entrevista, mientras lo acompañaba a las puertas de la Alianza Francesa, Mansilla no desaprobó (podría decir que se divirtió con) mi tesis sobre la posible raíz de las mentalidades de izquierda y derecha en los conceptos de lo dionisíaco y lo apolíneo, manejados por Nietzsche en El origen de la tragedia: la inclinación hacia la masa o la muchedumbre en el primer caso, contra la reafirmación de lo individual…

*Escritor