“Todo lo que he hecho lo volvería a hacer con energía”

Excolaborador de Goni (2002-2003) y coautor del SUMI, habló con EL DEBER desde su consultorio de pediatra cotizado en Lima (Perú). Bien acomodado, con un departamento propio en una zona céntrica, el exministro de Salud cuenta sobre su vida de refugiado, desde 2009, al lado de su esposa.

imageTorres-Goitia, mientras sostiene una estatuilla, recuerda que él fue el que impulsó el SUMI.

EL DEBER

LIMA / PERÚ.-

Avenida Santa Cruz Nº 647 del rico distrito de Miraflores, en Lima (Perú). Un edificio de dos plantas de oficinas elegantes lleva al frente un letrero que dice: Pediatras asociados. Son las 16:00 y un hombre cano, robusto y de lentes acaba de bajar de una vagoneta Hyundai nueva, color guinda. Se viste con un guardapolvo de médico azul y corre hacia dentro del pediátrico. Es Javier Torres-Goitia Caballero (64), ministro de Salud del último Gobierno de Sánchez de Lozada (2002-2003), convertido en un reputado pediatra boliviano en Perú, con amplia difusión en TV y cátedras de medicina en Lima. El hombre, que acompañó a Goni durante el conflicto de octubre negro, donde 67 personas perdieron la vida, habló en exclusiva con EL DEBER, casi cinco años después de salir del país.

Pidió no hablar de política, de sus años de ministro ni del Gobierno del que fue parte, ¿podría explicarnos por qué?

Yo estoy acá en calidad de refugiado y el Estatuto del Refugiado Político nos limita a no hacer declaraciones que involucren opiniones personales, o de tercer tipo, sobre el Gobierno que rige en el país de origen del refugiado y sobre el Gobierno que me da refugio. En eso yo soy absolutamente respetuoso… 

Correcto. Dígame entonces, ¿qué es lo mejor de estos cinco años de vivir en Perú?

Vivir en libertad y en democracia. Con la libertad de hacer lo que yo quiero sin hacer daño, decir lo que quiero decir, desarrollarme académicamente y espiritualmente.

“Vivir en libertad y democracia”, eso le gusta de Perú. Bien, ¿cuántos años participó en política en Bolivia?

Desde 1993 hasta 2003. Antes, cuando mi padre era ministro de Salud Pública, lo acompañé en su trabajo de 1983 a 1984. Después me fui a hacer mi maestría en Salud Pública en Harvard (EEUU).

¿Y qué hizo con la política?, ¿para que le sirvió?

Aprendí que la política es un instrumento que me ha permitido plasmar un deseo de servicio a la mayoría de la comunidad, en mi caso. Yo no he sido político de partido, de la célula. Eso aprendí de la política, sirve también para hacer otras cosas… Hay una idea muy mala de la política. Es sinónimo de daño, engaño, abuso, traición, en muchos casos.

He visto traición en la política, he visto corrupción, he visto mala intención. Obviamente, las he visto. 

En el exilio peruano, ¿conserva usted a sus allegados?

Absolutamente, a todos.

¿Todos?

Todos, todos. Absolutamente todos, con quienes compartíamos en actos sociales, profesionales, laborales. Estamos en contacto con todos. Es más, hay gente que ni conocía pero que al llegar a Perú se acerca a visitarme. Quiero agradecerles por eso.

¿Cuál es la situación económica del doctor Torres-Goitia en Lima? Aparentemente es muy buena, ¿no?

Sí. Yo me defino como un hombre con un éxito profesional extraordinario, con un desarrollo académico muy importante y con una perspectiva hacia el futuro muy satisfactoria.

¿Vive en alquiler, anticrético o en casa propia?

No, aquí no hay casas en anticrético. Vivo en un departamento propio.

¿Cómo es el día a día de un ex ministro en Lima?

En las mañanas, obviamente, una revisión a la prensa local de Perú y a la prensa boliviana. Últimamente, también a la prensa internacional porque están ocurriendo cosas importantes. Luego de eso, reviso correos electrónicos, leo artículos de pediatría. A las 10:00 empieza mi jornada laboral, acá, en el consultorio hasta las 13:00. Luego, hasta las 15:00, empiezo nuevamente mi jornada laboral hasta las 19:00. Después, con mi esposa nos dedicamos al teatro, a la lectura, tenemos muchos amigos. Los fines de semana tratamos de conocer Perú, siempre nos ha gustado viajar mucho.

¿Qué cosa lo hace sentir orgulloso de usted mismo?

Primero, ser padre de tres hijos maravillosos y esposo de una mujer extraordinaria. En lo familiar, el hecho de tener los padres que tengo. En lo profesional, el logro más importante ha sido la concreción del Seguro Universal Materno Infantil (SUMI). El SUMI no solamente es una medida administrativa del Estado, sino una realización técnica de la pediatría, de la gineco-obstetricia… Y sigue vigente y sigue evitando muertes de mujeres y de niños; eso me da una enorme satisfacción personal, humana.

Todo hombre tiene orgullos y pesares, ¿de qué cosas se arrepiente?

Una de las cosas de las que sí me arrepiento es de no haber entrado a trabajar en salud pública antes. Yo entré cuando tenía 45 años de edad. Creo que mi vida habría sido más productiva si hubiera entrado antes. Eso es algo que debí haber hecho. En mi vida hay muy pocas cosas que me pesan.

Muy pocas le pesan, ¿de verdad?

La verdad, mire, no es por nada, hay muy pocas cosas en mi vida que me pesan, todo lo que he hecho lo volvería a hacer de nuevo…

¿Todo?

Y lo volvería a hacer con energía, con amor… No haber podido ayudar más al proceso de inclusión social en Bolivia, eso es lo que más me duele.

Fue ministro de Bolivia y ahora se dedica a la pediatría en Lima, ¿cómo le va?

Muy bien. Yo quiero, en primer lugar, agradecer a Perú por la acogida que me ha dado. He tenido que cumplir con algunos requisitos, como la revalidación de mi título profesional. Tuve que revalidar todo a través de mi título chileno porque la Cancillería boliviana no quiso legalizar los papeles bolivianos que yo tenía como médico. Luego empecé a trabajar como médico y estoy muy agradecido con los colegas de este centro de pediatras asociados, por la solidaridad que tuvieron conmigo. A los casi 60 años de edad que tuve al llegar a Perú, pensar en rehacer una vida parece difícil. Pero cinco años después de haber tomado esa decisión, en mayo cumpliré un quinquenio de refugiado en Perú, debo decir con orgullo y humildad que lo que uno se propone es posible hacerlo: ¡aquí me tienen, de pediatra en Perú en una muy buena posición! Contento, realizado. Soy profesor de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas en la Facultad de Medicina. Realmente a mis 60 años he vuelto a nacer en otro país.

¿Nada de política?

Ciento por ciento abocado al ámbito profesional de mi vida. Lo que siempre hice: la pediatría y la salud pública, que son mis dos amores, aparte de mi familia. Indudablemente, usted comprenderá que es frustrante no poder vivir en el país donde uno ha nacido y eso está aquí detrás de mi cabeza, seguramente en algún momento eso se podrá revertir. Al margen de eso, yo tengo esto (una estatuilla negra de arcilla de una madre que amamanta a su hijo), y lo tengo permanentemente conmigo. Dice: SUMI Bolivia 2003. Para mí significa la obra de mi vida, es decir, es el Seguro Universal Materno Infantil (SUMI) que ha evitado muertes de mujeres y de niños, eso es algo que me llena de orgullo y satisfacción.

¿Con quiénes vive acá?

Solamente con mi esposa, mis hijos ya son grandes. Las dos hijas están casadas, el otro hijo es profesional y nos reunimos con mucha frecuencia, incluyendo a mis padres que radican en Bolivia, nos juntamos aquí o en EEUU… Dos hijas viven en Bolivia y mi hijo vive en EEUU; mis padres radican en Bolivia también.

¿Afecta no vivir en el país?

Hay una situación en la que te falta lo propio. Definitivamente estoy muy agradecido por la acogida que me ha dado Perú, pero yo soy de la República de Bolivia. Esa pequeña diferencia te da una sensación de ‘no pertenencia’, pero creo que el ser humano debe adaptarse.

Y como orureño, seguro que quiere volver a estar en un Carnaval de su pueblo.

Sí, de Oruro. El folclore boliviano, andino, es tan rico. Esa diablada poderosa, la entrada del Carnaval de Oruro. Yo he bailado en los zambos caporales durante cuatro años, yo sé lo que es disfrutar el folclore boliviano, sentirlo en la sangre, vibrarlo. Obviamente eso se extraña. Gracias a Dios, la modernidad de las comunicaciones a uno lo acerca mucho a eso… Skype, Viber y esas cosas. Sin embargo, sabores y tonos musicales se extrañan

Javier Torres-Goitia Caballero

Médico pediatra cirujano

CARGO : exministro de salud

EDAD    : 64 años

CIUDAD: Oruro

El Académico

Médico cirujano titulado por la Universidad de Chile. Especialidades en pediatría general y enfermedades respiratorias. Maestría en Salud Pública en Harvard (EEUU).

El político

Ministro de Salud en el último Gobierno del MNR con Sánchez de Lozada (2002-2003).