Cardenal de Santa Cruz valora el origen pobre de los canonizados


Convocó a los cristianos a desterrar la maldad y el odio reconcentrados

La gente acudió a la catedral a ver y tocar la casulla que el papa Juan Pablo II usó y dejó de regalo



OSWALDO RAMOS ASTIBENA – [email protected]

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Muy delicado de salud, pero firme en su misión pastoral, el cardenal Julio Terrazas presidió ayer a las 7:00 la misa concelebrada mediante la cual la Iglesia cruceña se unió a la festividad mundial de los cristianos por la canonización de Juan Pablo II y Juan XXIII.

La homilía la pronunció sentado y con un todo de voz que denotaba cansancio. Luego de señalar que la Pascua de resurrección “no se quedó encerrada en el ataúd” y que más bien “rompe tumbas”, el prelado se refirió a la canonización de los dos papas, pidiendo a los feligreses que no lleven el sentimiento hacia simples rituales, como hacerles de inmediato una gruta y encenderles muchas velas.

“Ahora tenemos dos santos más, no sé cuál es el más popular en Santa Cruz; parece que Juan Pablo II”, empezó diciendo y luego planteó que no se los clasifique como a enfermeros, “que el uno es especialista en esto…y pobre San Antonio y Santa Rita porque se van a quedar sin trabajo”.

Fue a estas alturas de su homilía cuando demandó que se los considere a Juan Pablo II y a Juan XXIII como hombres que trabajaron para brindar esperanzas en un mundo golpeado por la maldad.

“Ellos son frutos de la Iglesia en este tiempo… y los católicos debemos sentirnos orgullosos de la vida de estos dos santos. Juan XXIII no viene de noblezas europeas, sino de una pobre familia campesina. Lo mismo Juan Pablo II, hijo de obreros. A través de estos dos hombres extraordinarios se llega a la Iglesia que abrió sus puertas a la buena noticia de Cristo buscando diálogo sincero y abierto”, manifestó el cardenal.

Destacó la importancia de que los cristianos recuerden siempre de que Dios no se cansa de perdonar, y que eso debemos aprender y enseñarle a los que en la sociedad siembran odios y rencores.

“Es cierto que hay muchas fiestas, pero también hay mucho odio reconcentrado, mucha maldad reconcentrada, mucho griterío que invita a todos al odio… Los dos nuevos santos soñaron y trabajaron para que el reino de Dios perviva en nosotros”, remarcó

Fuente: eldeber.com.bo