ELECCIONES GENERALES 2014. Denuncias. en San José de Chiquitos y en Montero se quejan por traslados de masistas. Proceso. Dirigentes del MAS en la zona chiquitana admiten inscripción de gente de 120 nuevas comunidades
Satélite Norte: más de 500 personas esperan. Los equipos no llegan ni a 180 registros diarios . Fotos: Jorge Uechi
EL DEBER, Santa Cruz
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Nelson Choque sonríe a pesar del sueño y del frío que todavía lo hace temblar. Después de más de nueve horas de fila, logró inscribirse en el padrón electoral y podrá votar. Él llegó a la puerta del coliseo Ignacio Warnes, en el barrio Satélite Norte, a las 2:00 y salió a las 11:20. A esa hora se habían inscrito 22 personas. Aunque incluso antes de la salida del sol había 200 personas afuera en la fila soportando el intenso frío, el empadronamiento comenzó 15 minutos antes de las 10:00, luego de resolver los problemas de sistema. Al mediodía, las 500 personas que rodeaban el descampado del coliseo empezaban a desesperarse.
Los que habían llegado al amanecer iban perdiendo la esperanza luego de cinco horas de cola, ya que en muchos casos se tardaba 30 minutos por cada inscripción.
“Es el cuarto día que hago el intento. Hoy vine a las 3:00, pero tengo que entrar a trabajar a las 12:00 y no puedo faltar. Esto es un abuso y una sinvergüenzura. Parece que tuvieran algún interés en que no votemos”, reclamó Aidé Rodríguez, vecina de Satélite Norte que trabaja en el centro de la ciudad. Ella debió dejar la fila para ir al trabajo casi sin dormir y sin lograr empadronarse.
“Cuando empezó la inscripción solo nos habilitaron una máquina y fue hasta que la gente no aguantó la prepotencia, el atropello, y terminaron rompiendo la notaría por pura rabia. Ahí recién este fin de semana pusieron cinco máquinas, pero igual no da abasto”, protestó un integrante del comité político del MAS en Warnes.
“Esto tiene dos posibles motivos, o, como siempre, quieren que no figuremos para no habilitarnos los recursos que corresponden a Satélite Norte o quieren venir y recoger a estas personas para inscribirlas en otro lugar como parte de su estrategia de acarreo de gente”, afirmó Enrique Menacho, presidente del Comité Cívico de Satélite Norte. Ambos dirigentes, separados por ideología, ahora están unidos por el reclamo que es coreado por toda la gente alrededor.
Incentivo a la violencia
Así como en Satélite Norte la sensación de impotencia y abandono terminó por generar hechos de violencia contra una notaría, en San José de Chiquitos, la semana pasada, una poblada acabó cerrando las tres notarías del pueblo por el supuesto “acarreo descarado y vergonzoso” que fue denunciado por el alcalde de San José, Germaín Caballero, ante el Tribunal Departamental Electoral.
“Tenemos el informe de nuestro equipo en aquella zona y ya elevamos la denuncia al Ministerio Público, donde se iniciarán dos procesos: uno por los hechos de violencia contra las notarías, y otro por el supuesto acarreo de personas, ambos delitos electorales estipulados en la Ley Electoral”, explicó Emilio Sánchez, director del Servicio de Registro Cívico, que a su vez se comprometió a facilitar más equipos para la zona de Satélite Norte hasta “satisfacer las necesidades de toda esta población que por lo que vemos ha crecido bastante”.
En Montero también se denunciaron acarreos, mientras que en San Ignacio de Velasco la población mostró su malestar por la demora en el centro de empadronamiento, EL DEBER confirmó en la zona largas filas en la notaría.
Vecino contra vecino
Alejándose más de la carretera a Cochabamba, donde termina Satélite Norte, empieza la urbanización Pentaguazú, en ella el escenario es igual. “Señores, por favor, hablen con los dirigentes del barrio y hagan el reclamo, exijan que traigan más computadoras, es su derecho, esto no puede ser”, exclamó la notaria de la zona, que atiende 12 horas seguidas sin parar, pero de todas formas no da con toda la gente. Los vecinos, que también esperan desde la madrugada, en su impotencia se empiezan a ensañar con la notaria, incluso negando la prioridad a personas mayores o embarazadas.
“¡Queremos que se nos tome en cuenta! Tengo dos hijos de 20 años, ellos ven esta fila y ya ni les importa votar. Todos tenemos la sensación de que los políticos son todos iguales y que no les importamos, y con esta situación, ¿cómo les puedo inculcar lo contrario a mis hijos, cuando pareciera que no les importa si la gente puede votar o no?”, enfatizó un anciano que hace fila desde la madrugada aguantando el frío y el hambre.
En Satélite Norte es una voluntaria, Nataly Graham, que, “por solidaridad con quienes se inscriben”, se levanta a las 5:00 para numerar a las personas ya presentes. Nataly se mantiene todo el día ayudando a coordinar las máquinas de registro biométrico que presentan constantes problemas de sistema. Mientras, afuera los vecinos miran las nubes de lluvia, sus relojes, y esperan que no sea otro día sin poder inscribirse.