De las campañas y las alianzas electorales

Norah Soruco de Salvatierra

SORUCO Cuando se fijó 2014 como el año para las elecciones nacionales se aceleraron las obras públicas orientadas a la reelección del actual presidente, junto a la descalificación de los adversarios, la parcialidad del árbitro electoral y la proyección de Evo Morales como estadista; ahora se da luz verde a la campaña electoral de la oposición y el oficialismo, pero en ninguno de los dos vemos esfuerzos para formular una propuesta de plan de gobierno, tan embebidos como están, los unos en las alianzas y el propio liderazgo, y los otros en la reproducción y el ‘copamiento’.

¿Qué opina y qué necesita el ciudadano? ¿Con qué proyecto y propuestas seducirlo? Parece que no es el tema. Lo que sí es seguro es que oiremos todo tipo de diatribas y acusaciones, aturdiéndonos con medias verdades y promesas grandilocuentes, lo cual, en un país con una experiencia democrática aún joven, no deja de influir e inducir en el voto ciudadano, y ellos lo saben. En suma, estamos asistiendo a la repetición de los viejos moldes, aquí no ha cambiado ni cambiará nada mientras no se asuma conciencia de que ya no se trata de ensayar ‘caritas nuevas’ ni ‘iluminados’; la gente requiere un Gobierno con soluciones ahora y la nación de proyectos alternativos de país.



Las preguntas son: ¿debemos los ciudadanos resignarnos a esta realidad o es la hora de elevar la exigencia a los candidatos para discutir menos caudillismo y más propuestas responsables con el país? ¿Es demasiado tiempo cinco o más años de Gobierno para ‘aguantar’ desaciertos, errores, falta de rumbo o incapacidad por seguir encumbrando caudillos y, con ellos, la improvisación que perpetúa el atraso? No admitamos que los recovecos e ‘instancias’ del sistema electoral nos dejen a expensas de las maniobras y parafernalia electoralista de los inescrupulosos asesores; opongamos sin excepción la exigencia de propuestas de gobierno claras y concretas cualquiera sea su orientación ideológica, sin aderezos ni maquillajes ni candidatos de probada capacidad, compromiso y consecuencia para representarnos; así podremos elegir en beneficio del presente y el futuro nacionales.

El Deber – Santa Cruz