G-77+China. Reymi Ferreira: “Unos 30 países ya confirmaron su presencia”


Embajador Adjunto ante las Naciones Unidas.

imageReymi Ferreira está al mando de las operaciones de organización de la cumbre del Grupo G-77+China, que se realizará en junio en Santa Cruz. Foto: Internet

EL DEBER, Santa Cruz



Es el responsable de la organización de la cumbre del Grupo G-77+China, que se realizará en Santa Cruz. Habla de la agenda, de las perspectivas y de la visión de éxito y fracaso del evento, al que están convocados representantes de tres continentes: Asia-Pacífico, Latinoamérica y África.

Son 133 países los convocados a la Cumbre del G-77+China. ¿Cuáles son clave?

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Todos son importantes. Bolivia respeta el principio internacional de la igualdad de los estados. Todos tienen el mismo peso y eso está en la Carta fundamental de la Organización de Naciones Unidas. Uno de los postulados del G-77 es la igualdad. Decir que unos son imprescindibles y otros no iría contra la posición oficial de Bolivia y del derecho internacional.

Obviamente, la estrategia es que esta cumbre sea ecuménica y en ese sentido se espera que vengan representantes de todos los continentes. Lo que no se espera es que sea una cumbre latinoamericana, porque seguramente estará la mayoría o todos los países de esta región. Se quiere que estén todas las regiones: Asia – Pacífico, América Latina y África. Entonces, al margen del número. Lo importante es que vengan todos los países y que dentro de las representaciones haya una gran presencia de jefes de Estado que le den mayor fuerza al G77.

No se trata de conmemorar 50 años, sino de crear un documento que es una línea de conducta de los miembros del G77 ante los organismos de la ONU. Por tanto, la mayor cantidad de presidentes le da mucha fuerza. A La Habana llegaron 60 presidentes, a Catar fueron 20. Entonces yo creo que vamos a sobrepasar las expectativas de lo que planteó el presidente

Hasta ahora hay una treintena de países que han confirmado, pero tenemos hasta fin de mes. El 20 de mayo hay una reunión de avanzadas y ahí tendremos un número aproximado.

Por un tema de cortesía y de respeto, el país anfitrión no puede decir qué países asisten hasta que ellos mismos lo digan, por seguridad y respeto, porque a última hora pueden cambiar, excepto cuando ellos lo anuncian públicamente. Quienes ya lo han hecho son Argentina, Ecuador, Cuba, secretario general de Naciones Unidas.

¿Los 30 a los que se refiere confirmaron su presencia con jefes de Estado? 

Con jefes de Estado. No puedo decir quiénes, pero sí puedo decir que son de los tres continentes: varios de África, varios de Asia y la mayoría de América Latina. Ya está garantizado que será una cumbre ecuménica.

Se ha dicho que la presencia de países con mayor peso económico determinará el éxito o fracaso de la cumbre.

Los estados son iguales. Hay países y países desde la perspectiva pragmática. Por ejemplo los BRICS (Brasil, Rusia, India, China, Sudáfrica). Yo creo que es seguro que estarán presentes varios de ellos.

¿Qué determinará el éxito o fracaso?

Hay que tomar en cuenta varios factores. Primero, el documento. Si no se ponen de acuerdo para redactar un documento, va a ser un fracaso. No se pueden reunir solo para celebrar 50 años. Segundo, la concurrencia de delegaciones. Para el G-77 no se mide tanto jefes de Estado sino países. Si de 133 llega menos de la mitad, sería un fracaso, pero si viene más de la mitad, será una cumbre con legitimidad. Para nosotros el criterio de éxito es más de 20 jefes de Estado, menos de 20 un fracaso. En tercer lugar está el aspecto logístico operativo. La organización, la seguridad, la logística.

En todo esto, hay un factor que es el tiempo. Cumbres anteriores se organizaron en cinco años, esta se está organizando en cinco meses. Pero en los tres aspectos mencionados se está haciendo un enorme esfuerzo.

En la construcción de la agenda hay un trabajo intenso en Nueva York (sede de la ONU) entre el embajador de Bolivia y los otros 133. El presidente ha asistido a posesiones de jefes de Estado, asistirá a la cumbre de los países no alineados. Y en cuanto a organización hay un esfuerzo económico y operativo para tener una ciudad en condiciones.

¿Cómo se está trabajando la agenda?

Los países plantearon que Bolivia haga el primer borrador y ya se hizo, se envió y se están recibiendo observaciones. Por confidencialidad, no se puede decir en qué puntos hay consenso, pero hay en varios. Eso nos deja tranquilos, porque (significa que) va a haber un documento. Ahora, es cierto que hay temas complicados. Por ejemplo, el tema del cambio climático genera tensiones. Hay que tomar en cuenta que son países muy diferentes.

¿Cuáles son los puntos centrales de la agenda?

Los más importantes tienen que ver con la cooperación y el comercio. El énfasis que está poniendo Bolivia es en la cooperación sur-sur. El mundo está cambiando. Hoy nuestro principal comprador es Brasil, seguido de Argentina y la Comunidad Andina de Naciones, eso muestra la importancia de la cooperación sur-sur. Ahora China es nuestro principal proveedor, antes era EEUU.

Hay un eje sur-sur que permite la transferencia de tecnología. A eso apunta la cumbre, por lo menos en la perspectiva de Bolivia. Apuntamos a la eliminación de la pobreza. El G-77 proyecta cambiar el comercio y la economía para superar la pobreza. El otro tema es el cambio climático, la transferencia de tecnología, la generación de empleo, la migración. Bolivia está apuntando a la transformación de los organismos mundiales: FMI, Banco Mundial y la propia ONU.

¿Eso será una plataforma de los 133 países ante la ONU?

Es un compromiso. El G77 es un acuerdo de países que coordina y define una agenda común que luego la lleva a la ONU. El G-77 impuso la agenda del desarrollo y la va a imponer después del 2015. Eso significa que la gran cantidad de dinero que maneja la ONU se destina en función de esos objetivos que se definen en el G77. Se pretende que esta cumbre siente las bases para la construcción de la agenda pos 2015.

¿Eso significa que no se incorporará el tema marítimo?

Entre los 21 puntos de la agenda está la situación de los países enclaustrados, pero no se los ve desde el punto de vista político sino desde la perspectiva comercial. El G77 aboga porque los países sin costa, tengan libre acceso al tránsito libre marítimo, al aprovechamiento de los recursos marinos, que se les dé facilidades. Pero el tratamiento no puede ser de forma bilateral. En el momento en que se toque de manera bilateral desaparece el Grupo. Y Bolivia lo que quiere es fortalecer el G-77, no debilitarlo ni que desaparezca. Además, una de las características es que todo se define por unanimidad, sin ella no hay acuerdos.