“La injerencia política es el problema”, afirma Jorge Lazarte – Exvocal de La Corte Nacional Electoral de Bolivia.
La discusión se elevó de tono entre los asambleístas. Foto: Hernán Virgo
SANTA CRUZ. Las entrevistas a los postulantes a vocales electorales fueron suspendidas ayer luego de que los asambleístas del MAS Edwin Muñoz y Silvestre Zeballos protestaran por la presencia de dos técnicos del Instituto Plurinación de Lengua y Cultura en la sala, quienes fueron invitados para ayudar a la comisión de Constitución y Gobierno para evaluar el conocimiento de lengua originaria de los candidatos.
La discusión se elevó de tono, incluso Muñoz empujó a su colega Zeballos, pero el incidente no pasó a mayores. Por este bochorno, la comisión suspendió las entrevistas para hoy. Ayer solo se llevaron adelante tres de las 46 previstas. El presidente de la comisión, Bernardo Suárez, dijo que hoy habrá más seguridad
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Vocal supremo descarta dar más plazo para la inscripción
El vocal supremo Wilfredo Ovando aseguró que estas elecciones “están en forma y tiempos y que no hay por qué pensar en cambiar algún plazo, ya que todo está especulado en el calendario electoral”. Explicó que la falta de vocales en Santa Cruz es algo que la Asamblea Departamental de Santa Cruz debe resolver pero que no trae problemas porque “se están haciendo reuniones a sala plena cada semana para tratar los temas de este departamento”. A su vez, explicó que una denuncia de acarreo debe ser presentada al tribunal Departamental y este hará parte al Ministerio Público y al mismo Tribunal Supremo, pero que “primero debe presentar pruebas confiables, como en cualquier denuncia penal”, ejemplificó
“La injerencia política es el problema”
Jorge Lazarte – Exvocal De La CNE
Es un proceso electoral con demasiados accidentes. La injerencia política es el principal problema, ya que parece que al partido que está en el poder le conviene que todo quede como está y no se agregue mucha más gente, sobre todo los jóvenes que parecen los más disgustados con este Gobierno.
El otro gran problema es que este es un tribunal electoral que no cuenta con la confianza de la población, pero que además no cuenta con la confianza propia en que su sistema sea bueno.
Otra falla grave es que se cortó a la mitad el tiempo para empadronarse y está terminando cuando todavía en Bolivia no hay una atmósfera electoral. Al mismo tiempo, hay mucho menos centros de empadronamiento que en anteriores elecciones, esto tiene que ver con el interés político de que las cosas no cambien mucho.
El resultado será que no se llegará al número de empadronados que tenía previsto el Tribunal Supremo Electoral, pero, sobre todo, no se llegará al número potencial de nuevos electores. Lo triste es que los perjudicados serán los jóvenes.
Fuente: EL DEBER, Santa Cruz