Libertad de prensa en retroceso: Correa ahoga a la prensa ecuatoriana con una ley draconiana


Lo que pasa Hoy en Ecuador señala un socialismo sin medios. Libertad de prensa en retroceso. La Ley de Comunicación restringe la inversión privada en medios de comunicación e impone un organismo que censura la acción periodística

Rafael Correa ahoga a la prensa con una ley draconiana

image

Última portada del diario Hoy, de Quito, el domingo 29 de junio. Un medio menos de crítica a Correa. Foto: INTERNET.



EL DEBER, Bolivia

El 13 de junio se cumplió un año de la aprobación de la draconiana Ley de Comunicación en Ecuador, el principal instrumento jurídico del Gobierno de Rafael Correa para imponer un modelo centralizado de la información, cuyo resultado más claro ha sido articular un mecanismo para acallar a la prensa independiente y extender la autocensura entre los periodistas.

=> Recibir por Whatsapp las noticias destacadas

Para este cometido, la ley ha creado la Superintendencia de la Información y Comunicación, que en pocos meses se ha transformado en el organismo inquisitorial que monitorea y regula la acción de los medios de comunicación.

Las quejas contra los medios de comunicación son contabilizadas por la Superintendencia de la Información y Comunicación, un organismo creado para articular la ley. Hasta el 20 de junio se registraron 125 denuncias. En una semana se procesaron 20 demandas que conllevaron sanciones administrativas por supuestos delitos de prensa, como el sensacionalismo o los datos no verificados.

La mayoría ha sido de amonestaciones escritas, pero también ha habido multas. Esas pocas pero aleccionadoras reprimendas han conseguido amilanar a una parte de los medios de comunicación y a sus periodistas.

La ofensiva gubernamental comenzó en 2007. Entre las bajas más notorias de este proceso, antes y después de la ley, están los diarios El Universo, que debió pagar $us 40 millones por una columna de opinión contraria a Correa, y el matutino Hoy, que acaba de anunciar la suspensión de sus ediciones diarias por las restricciones publicitarias que impuso la normativa.

Pero no son los únicos.  La ofensiva incluye leyes restrictivas de la comunicación y la opinión, reducciones publicitarias y amedrentamientos contra periodistas y dueños de medios que han levantado la voz contra los excesos y los abusos de la gestión Correa.

También fue sancionado el caricaturista Xavier Bonilla, popularmente conocido como Bonil, por un dibujo en el que hace una denuncia contra la corrupción extendida en la administración de Rafael Correa.

Adiós al diario Hoy

Fundado en 1982, el diario Hoy, de Quito, rápidamente ganó renombre en la prensa ecuatoriana por ser un periódico abierto a distintas corrientes de opinión. Fue el primer diario del país impreso a color, con diseño modular y elaborado electrónicamente. Su perfil de periodismo de investigación fue lo que más molestó al Gobierno de Correa.

En poco tiempo, cuenta su director, Jaime Mantilla, las presiones económicas y políticas se hicieron insoportables.

Correa niega que la ley de comunicación haya forzado al diario a cerrar su edición impresa.

Pero lo cierto es que la norma, vigente desde hace un año, aumentó el control sobre los medios y logró asfixiar al medio más crítico de su gestión.

En su página editorial justificó la decisión ante «la gradual pérdida de las libertades y limitación de las garantías constitucionales que sufre Ecuador, la autocensura que impone la vigencia de la Ley de Comunicación, los ataques reiterados directos e indirectos a la prensa que no controla el Gobierno».

   Dicha norma, que es criticada por organizaciones de prensa internacionales por las restricciones que, según ellas, impone al trabajo periodístico, también prevé una redistribución equitativa de las frecuencias de radio y televisión.

Temen más restricciones

«Nadie puede alegrarse por la noticia de su cierre, sea en edición impresa o la que sea. Hoy es un diario que sentó hondos precedentes para el periodismo nacional», dijo el director del diario estatal El Telégrafo, Orlando Pérez.

«No tengo dudas de las razones esgrimidas» por Hoy para suspender la edición impresa, manifestó Manuel Chiriboga en su columna de El Universo, otro de los diarios calificados de oposición.

El Congreso ecuatoriano, controlado por el oficialismo, impulsa enmiendas constitucionales para lograr la relección presidencial indefinida y para declarar la comunicación un «servicio público» prestado por medios estatales, privados y comunitarios, por lo que la situación de la prensa independiente tiende a agravarse 

Lo que pasa Hoy en Ecuador señala un socialismo sin medios

Miguel Ángel Bastenier – Editor De El País

El diario quiteño Hoy deja de imprimirse para refugiarse en el inhóspito ‘on-line’. Su propietario, Jaime Mantilla, argumenta que bajo la presidencia de Rafael Correa es cada día más difícil desarrollar una prensa “plural, libre e independiente”. Y el poder replica que el diario llevaba 14 años perdiendo plata, así como que existen en Ecuador 209 medios impresos, que aparecen sin mayores problemas.

Otras realidades deben, sin embargo, tenerse en cuenta. Primero, en los países en desarrollo, la publicidad que el Estado dispensa a los medios puede ser un salvavidas indispensable para su subsistencia, y esa es una forma de censura indirecta sumamente eficaz, puesto que los Gobiernos saben muy bien a quién favorecen y a quién no.

Segundo, en enero entró en vigor una Ley de Comunicación, que, afirma Mantilla, construye ese contexto adverso y que Reporteros sin Fronteras critica por su funcionamiento. El artículo 22 establece el derecho a una información “verificada, precisa, contrastada y contextualizada”, como si el legislador entendiera incluso de periodismo, y RSF se pregunta quién determina cuándo se cumplen esos requisitos, para responderse que lo hace un organismo llamado Supercom, dependiente del poder. Así, en esa misma línea, está el artículo 26 que prohíbe el ‘linchamiento mediático’, por el que caben penas de hasta tres años de cárcel y por el que condena toda publicación tendente a “desprestigiar a una persona natural o jurídica, así como reducir su credibilidad pública”. ¿Cómo se determina cuándo la legítima crítica se hace linchamiento?

Y, tercero, el presidente Correa juega con la idea de volver a  presentarse y una ley que, cuando menos, favorece la autocensura de los informadores por ser un instrumento ideal para allanarle el camino. Hoy con una difusión de 15.000 ejemplares, puede haber cerrado por causas económicas, pero es evidente que tenía que desenvolverse, como los demás medios privados, en un terreno particularmente desfavorable