Días de terror para Obama

El presidente enfrenta una semana de pesadilla entre los disturbios en Ferguson y la decapitación de un periodista norteamericano en Siria.

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El presidente Barack Obama pensaba disfrutar de unas distendidas vacaciones familiares en Martha’s Vineyard entre paseos, helados y golf, pero una suecesión de hechos inesperados han convertido ese descanso en una pesadilla.



En estos últimos diez días ha sido golpeado por una catarata de noticias que impactaron en el gobierno en el frente interno y externo. Primero, el avance raudo y despiadado de la banda terrorista ultraislámica del ISIS en Irak, que sorprendió a la inteligencia estadounidense por su rapidez, obligó a Obama a tener que volver a enviar sus fuerzas a suelo iraquí. Dio así marcha atrás con su promesa de campaña de retirar a las tropas de Irak, donde estaban sumergidos en una "guerra tonta".

Días después, el campo de batalla pareció haberse desplazado al corazón de Estados Unidos. En Ferguson, un localidad de 21.000 habitantes en Missouri, un joven negro es muerto a balazos a manos de un policía blanco y el crimen generó una ola de violencia que hace 11 días nadie, ni la policía local, ni la patrulla de caminos, ni la Guardia Nacional, han conseguido frenar. Ayer, otro joven afroamericano fue ultimado por la policía a pocos kilómetros de Ferguson. El hecho desnuda no sólo que la discriminación racial sigue viva en Estados Unidos, sino también que los bolsones de pobreza y desigualdad aún no han sido desterrados.

Para culminar una semana de pesadilla, Obama debe atragantarse ahora con el espeluznante video del periodista estadounidense decapitado, que vincula la guerra en Siria, donde el presidente no quiso intervenir, con la de Irak. Pone a toda la ciudadanía a mirar hacia Oriente Medio, un sitio donde ya no hay una intervención "aséptica", como busca el presidente, y sin consecuencias para los estadounidenses. Y, para colmo, los ultraislámicos amenazan con asesinar a otro reportero.

Todo esto amenaza con hundir aún más a Obama en las encuestas. Ya es uno de los presidentes que tiene peor imagen de la historia, a esta altura de su mandato. La paradoja es que la economía se recupera y marcha cada vez mejor. A veces los números no son suficientes.

Fuente: El clarín