Específico Mamani

Álvaro Riveros Tejada

Riveros En medio de un pasanaku de personajes que desde hace nueve años vienen alternando sus pegas en la función pública, como si de un partido de futbol se tratara, Evo Morales, como buen futbolista amateur, ha determinado jugar este partido, desde su inicio, sin banco de suplentes y echando mano a quienes ya jugaron el primer tiempo, así sea que se hallen lesionados física, psíquica o moralmente, utilizándolos de zagueros, cuando fueron delanteros o de arqueros, habiendo sido mediocampistas, en un estilo arbitrario de Innovación de las técnicas de este deporte.

Es el caso del recientemente reciclado ex ministro de aguas Abel Mamani, cuyo confinamiento en las salas de terapia intensiva de los médicos sin miedo concluyó sin pena ni gloria y con un olvido absoluto de los motivos que determinaron su destitución de las filas oficialistas, como las fotografías en las que se lo vio con la asesora legal de su despacho con un ramo de flores en las manos, en la fuente romana de Trevi, o aquellas un poco más lujuriosas en las que se exhibe ebrio, junto a una meretriz desnuda y con los pantalones y la ropa interior a media asta. El premio al retorno del hijo pródigo al regazo del MAS fue poco menos que apoteósico, y su nominación, como candidato a Senador, una recompensa similar a la obtenida por el tantas veces maltratado alcalde de Potosí, René Joaquino, por su regreso a la casa de sus abusadores.



Sobre la vuelta de Abel, el Presidente de la Cámara de Diputados manifestó: "Yo creo que en política hay derecho a equivocarse, queremos tomarlo en cuenta como una equivocación del compañero Abel y si se ha equivocado, y si se ha arrepentido, pues bienvenido a las filas, que no vuelva a cometer errores y que esté consciente que el proceso de cambio es fundamental y que está por encima de cualquier interés personal". Es decir, en buen romance, siempre que el lúbrico político haya alcanzado la paz de los sentidos y Mamani deje de ser el sinónimo de la Mónica Lewinsky, que ponga en riesgo la prístina reputación y reconocida decencia de este gobierno.

Por su parte, el contrito sátiro que acaba de recuperar todas sus facultades de locuaz moralista ha expresado que rompió su alianza política con el Movimiento Sin Miedo y retornó al MAS en atención a una invitación del presidente, ante cuyo ineludible y honroso convite “El Movimiento Pueblo” (una entelequia formada por el mismo) ha tomado dos deliberaciones: una, que es la de disolver la alianza con el MSM y la otra, que le da el mandato de aceptar la invitación de S.E. “Lo que estamos haciendo el día de hoy –ha dicho con una originalidad admirable- especialmente mi persona, es anteponer los intereses de la población a los intereses personales”.

Tal actitud inédita e histórica de desprendimiento nos conmueve y compromete a aplicarla en nuestra sociedad enferma, como una suerte de poción, brebaje, remedio o medicamento, que ya podríamos denominarla: “Específico Mamani”.