Grupos corporativos y de poder van de la mano de la política

ELECCIONES 2014 EN BOLIVIA.

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Escenario. Tanto en el oriente como en el occidente, el poder de los partidos se sustenta en estructuras con diferentes rostros. Así lo admiten dos analistas, un comunicador y políticos consultados por EL DEBER.



“El ejercicio de ciudadanía se ha debilitado”

Llámense logias, estructuras de poder o grupos corporativos, pero en sus diferentes formas se mimetizan y apuntalan proyectos políticos. Hay quienes dicen que algunas son ‘fantasmas’ del pasado, pero hay otros que hablan del fortalecimiento de nuevas estructuras de poder.

El autor del libro Las logias en Santa Cruz y actual embajador adjunto ante NNUU, Reymi Ferreira, considera que estos grupos de poder, que antes “armaban y desarmaban candidaturas”, han perdido mucha fuerza en el oriente y, aunque todavía existen, no actúan de frente ni de forma militante.

“Las dos estructuras de poder que en su momento se unieron en torno al Comité pro Santa Cruz, ahora están separadas. Los Toborochi están con Tuto Quiroga y los Caballeros del Oriente, con Samuel Doria Medina”, aseguró. Según Ferreira, ambas son parte de la crisis del liderazgo de la élite tradicional cruceña y sus principales fuentes de poder, que antes eran las cooperativas, ahora están mucho más controladas.

El asambleísta departamental de Convergencia Nacional (CN), Javier Limpias, se refiere al occidente y habla de los grupos corporativos, como los cocaleros, transportistas, las Bartolina Sisa y el Consejo Nacional de Ayllus y Markas del Qullasuyu (Conamaq), que intentan sostener al Gobierno de Evo Morales (MAS), para seguir reproduciéndose en el poder.

Según el politólogo Marcelo Silva, los grupos corporativos que son la base del MAS tienen gran poder económico y de movilización similares a las estructuras que apalancaron figuras políticas desde el oriente.

Silva detecta cinco de estos grupos: los cocaleros de Chapare y de Yungas que han ido creciendo a la par del apoyo político; los mineros o cooperativistas de Potosí, Oruro y La Paz; las organizaciones y sindicatos campesinos, sobre todo del occidente; el comercio informal, principalmente compuesto por “estructuras empresariales poderosas capaces de mover millones de dólares en poco tiempo, como los vendedores de electrodomésticos, automotores, motos y otros, llamados también burgueses de tez morena”; y los transportistas agremiados.

Para Silva, una muestra de este poder es que hoy tienen representación tanto en el Poder Ejecutivo como en las listas de candidatos del MAS a los comicios de octubre.

PODER REGIONAL

El asambleísta Limpias negó que Germán Antelo esté de la mano de la logia Toborochi y dijo que eso de las ‘logias’ son “fantasmas que mucho se han usado para criticar a ciertas personas, aunque nunca hubo nada”. Contrariamente, atacó al gobernador Rubén Costas, de quien dijo: “Ha formado su propio grupo de poder en la Gobernación, apoyado por algunos grupos empresariales. Costas se cree todopoderoso, tiene un proyecto político unipersonal, quiere reproducirse en el poder, ya lleva ocho años, y quiere quedarse 10 años más. Utiliza aliados políticos y luego los descarta”.

Para el comunicador Carlos Valverde, las logias que tradicionalmente se manejaban en las cooperativas lo siguen haciendo en ese entorno “cada vez con más peso, aunque menos visibles”; sin embargo, también habla de la otra estructura de poder, que es el sector empresarial y privado incrustado en la institucionalidad cruceña. “En este momento, estos sectores están jugando un rol similar al que tuvieron en los años 50, de aguantar para sobrevivir. Se llevan bien (con el Gobierno), se mimetizan y es evidente una que otra militancia por ahí, aunque no del sector como tal. El Gobierno no logró poner a ningún empresario en sus listas de candidatos, a pesar de que presionó muchísimo para lograr su participación”, enfatizó.

Valverde fue más allá y aseguró que el senador de Convergencia Nacional (CN) Germán Antelo “es parte de la logia Toborochi y está soportado por ella”. Antelo inicialmente se alió con Samuel Doria Medina (UN), pero luego rompió tras el acuerdo del empresario cementero con Rubén Costas, del Movimiento Demócrata Social.

Según dijo, los sectores empresariales sugirieron a Costas que se alíe con Doria Medina y no con Juan del Granado, del Movimiento Sin Miedo (MSM), porque “les conviene tener un pie fuerte en el Gobierno Departamental de Santa Cruz. Costas es la única persona que puede ganar y hacer una especie de equilibrio con el poder nacional”.

Valverde indicó que Costas estuvo relacionado con la logia Caballeros del Oriente, pero que la dejó porque ahora la política le dio vuelo propio y “ya no necesita de las logias”, aunque siguen siendo “amigos”.

EL DEBER, Santa Cruz