Ocho obras bolivianas se escuchan por primera vez

EXIGENTE. Las tres integrantes del ensamble alemán tuvieron una ardua labor en la interpretación de las ocho composiciones



Encuentro. Ocho compositores participaron del primer laboratorio de música contemporánea en Santa Cruz

ADHEMAR MANJÓN
EL DEBER

El Encuentro de Música Nueva, que se hace cada año a partir de 2011 por el Goethe-Zentrum, de Santa Cruz, fue desde su inicio una fuente para la creación de nuevas obras contemporáneas, gracias a la participación de autores e intérpretes, tanto bolivianos como extranjeros, que con sus conciertos y charlas daban a conocer cuál era la actualidad musical en nuestro país y fuera de sus fronteras.
Este año los organizadores quisieron ir más allá y se propusieron regalar ocho nuevas composiciones al país. En la edición pasada, durante el taller del alemán Cornelius Schwehr se lanzó un concurso, los participantes tenían que enviar una obra contemporánea inédita. Los ganadores se dieron a conocer este año en junio y esta semana participaron de un laboratorio en el que podían discutir, señalar y corregir la forma correcta en que debía interpretarse su pieza. Anoche fueron estrenadas de manera oficial ante el público, en el Goethe-Zentrum las primeras cuatro. Hoy se oirán las restantes.

Encuentro de generaciones
Carlos Gutiérrez y Sebastián Zuleta, ambos de La Paz, son, con 32 años, los más jóvenes de los ocho compositores, y no dudaron en destacar la importancia de este encuentro, uno de los pocos en Bolivia con estas características.
“Es una experiencia interesante que se debería replicar siempre que se pueda”, dijo Gutiérrez, que ha trabajado con maestros como Cergio Prudencio y Carlos Rosso. Gutiérrez también destacó la variedad de propuestas en el encuentro, a las que observó muy diversas en su demanda técnica y comprensión conceptual.
En los ensayos, que se estuvieron realizando desde el domingo, compositores e integrantes del Ensamble de la Escuela Superior de Música de Freiburg (Alemania), analizaban las interpretaciones, pedían más intensidad de parte de la violinista y más tranquilidad a la chelista. De igual manera, los músicos hacían sus sugerencias.
“Cada interpretación era diferente. Algunos te pedían que tocaras una y otra vez hasta obtener lo que ellos deseaban, con otros no costó tanto”, explicó la violinista Elena Abbati, integrante del cuarteto de cuerdas alemán junto a la chelista Indira Rahmatulla, la también violinista Susanne Sophie y el director y pianista Sven Thomas.

El maestro Villalpando
De los ocho autores participantes, la mayoría fue alumno del Taller de Composición del Maestro Alberto Villalpando, que junto a Cornelius Schwehr, es el jurado de este evento.
“La figura de Villalpando es realmente gigantesca en Bolivia. Prácticamente todos los compositores, si no han sido sus alumnos directos, han tenido maestros de la escuela de Villalpando. Él ha llegado con mucha generosidad a Bolivia a formar varias generaciones de compositores que representan lo mejor de la música en Bolivia”, señaló el cochabambino David Valdivieso, otro de los participantes.
Y fueron varias las generaciones que se encontraron esta semana entre estos ocho compositores. Uno de los que más experiencia tienen en este campo es Gabriel Revollo, de 55 años. “El encuentro, con este laboratorio, está posibilitando a los más jóvenes el acceso a un centro de primer nivel de enseñanza para perfeccionar sus técnicas”, dijo Revollo.

Actividades
El Encuentro de Música Nueva de este año se inició oficialmente el martes, con un concierto del guitarrista cruceño Piraí Vaca, el miércoles le tocó el turno al cochabambino Hugo de Ugarte que trajo música electrónica; el jueves, el cuarteto de cuerdas Pizzicati se hizo presente con un repertorio en el que resaltaban dos grandes estrenos: una composición de Schwehr, titulada Recuerdos (más o menos), que escribió especialmente para los músicos cruceños, y otra de Alberto Villalpando, Preludio, Passaccaglia y Postludio, escrita en 1963, y que se mantuvo en las sombras hasta esa noche.
Este encuentro deja para Bolivia ocho composiciones de obras contemporáneas que, sumadas a las que no lograron clasificar, sirven para mostrar un nuevo camino en este campo.
La experiencia se repetirá el próximo año

Los ocho compositores concursantes del encuentro de música nueva

Sebastián Zuleta
Trabajó con Villalpando
Un espacio necesario
“El medio en Bolivia es bien pequeño en cuanto a música contemporánea en general, entonces, estos espacios son necesarios para la aparición de nuevas figuras. El nivel del concurso es muy bueno”.

Miguel Llanque
Vive de la enseñanza musical
Se entabla un diálogo
“Es muy enriquecedor recibir propuestas de los intérpretes para resolver algún pasaje de la obra. Así siempre debería ser, que músicos y compositores entablen un diálogo que benefice a ambos”.

David Valdivieso
Formado en Francia
Componer sin limitaciones
“La calidad de los músicos que han interpretado las obras ha permitido que estas sean compuestas sin ningún tipo de limitaciones técnicas de nuestro medio que pudieran perjudicarlas”.

Juan Siles-Hoyos
El único cruceño
Una nueva corriente
“El hecho de que se hayan elegido ocho obras ya es un logro. Esperemos que a partir de ahora se pueda iniciar una nueva corriente de compositores en Santa Cruz y en Bolivia”

Gastón Arce Sejas
Estudió en Argentina
Interacción necesaria
“No siempre uno tiene la posibilidad de interactuar con los intérpretes, y el intercambio de ideas con gente de otra realidad musical me parece muy beneficiosa para crecer compositivamente”

Álvaro Selaya
Experiencia internacional
Lenguajes musicales
“La principal dificultad con mi obra fue el cruce de conceptos con los músicos. La música es un fenómeno cultural muy fuerte. Los lenguajes musicales de Latinoamérica y Europa son diferentes”.

Gabriel Revollo
Estudió Violín en EEUU
Villalpando, el más grande
“Se está promoviendo la composición musical en Bolivia. El maestro Villalpando es el más grande compositor de Bolivia, y es importante darle ese título mientras esté con vida”.

Carlos Gutiérrez
Trabaja con c. Prudencio
Llegué con expectativas
“He esperado este momento con mucha expectativa, ya que este ejercicio de montaje no se hace muy seguido. No estaba seguro de varias cosas que quedaron resueltas cuando escuché la interpretación”.

Sschwehr le cedió una obra a Pizzicati
Cornelius Schwehr estuvo observando todos los ensayos, haciendo indicaciones, sugerencias, caminando de un lado para el otro, pensando cómo iría mejor todo.
De su taller del año pasado surgió el concurso de su composición. Schwehr está muy contento con el encuentro y con los músicos que se encontró en Bolivia en este tiempo. Es así que este año escribió una obra para cuerdas titulada Recuerdos (más o menos), y se la cedió al cuarteto de cuerdas Pizzicati, quienes la tocaron el jueves. “Me gusta mucho como tocan, por eso la escribí pensando en ellos”, dijo Schwehr, jurado del encuentro con Villalpando.

“Nuestros intérpretes no están habituados a la música actual”
Alberto Villalpando – Músico y compositor –
El músico y compositor cochabambino, de 73 años, es uno de los jurados del encuentro. Su influencia en la música boliviana se mantiene vigente. Formado en el Instituto Torcuato Di Tella, de Argentina, sus composiciones para cine son un referente en todo el mundo.

¿Cuál cree que es la importancia de este evento, del cual están saliendo ocho composiciones contemporáneas para Bolivia? ¿Usted cree que la composición no recibe la atención que debe en nuestro país?

No tanto, no se crea. Hay muy buenos compositores, hay muchos compositores jóvenes, como se puede ver aquí ahora. Lo que me emociona de algún modo de este concurso es más bien que estimula la creación, porque en Bolivia estamos siempre un poco limitados por las posibilidades de interpretación. En primer lugar, nuestros intérpretes no están muy habituados a la música actual, y luego, en muchos casos, no tienen las posibilidades técnicas suficientes. Entonces, tener un grupo de músicos altamente competentes y bien dispuestos a trabajar y con conocimientos de las técnicas actuales es todo un privilegio, una experiencia muy linda.

¿Qué dice del hecho de que la mayor parte de los compositores concursantes hayan pasado por su taller de composición?

No sé si la mayoría pero varios de ellos, sí. A mí me gusta muchísimo que estos alumnos míos se vayan abriendo camino en la composición y que no hayan dejado de trabajar. Es lo que siempre les he dicho yo, que al terminar el curso de composición, si ellos siguen componiendo ahí se ve la fibra del compositor.

¿Cuál cree que es la principal característica de las ocho composiciones?

Son muy diversas. Tienen facturas muy distintas. Hay de todo. Entonces, eso también es muy bonito ver, el que haya una variedad, no un pensamiento homólogo, sino diverso, que cada compositor se confronte con su propio lenguaje.

¿Cuál cree que es el principal error en el que incurren los compositores en el momento de la creación de una obra?

Pueden ser de diversa índole. Lo más importante para mí es que la partitura, en la cual finalmente se ha vertido la obra, sea clara, precisa, de fácil lectura, aunque técnicamente sea difícil, que no le proponga al intérprete confusiones.

¿Por qué tuvo tanto tiempo guardada su obra Preludio, Passaccaglia y Postludio? Son más de 50 años.

Estuvo guardada porque no había quién la toque. Es una pieza difícil, un cuarteto complicado y en nuestro país nunca se ha estructurado un cuarteto como tal. Armar un cuarteto para una pieza de esta naturaleza con las complicaciones que tiene nunca ha sido posible. Ahora, el cuarteto Pizzicati tiene una trayectoria que le permite trabajar mejor e interpretarla. Lo compuse cuando estuve en el Torcuato Di Tella, la trabajé con el maestro italiano Ricardo Malipiero, a quien se la dediqué. La obra ganó un concurso ese año en La Paz

Fuente: eldeber.com.bo