Padre y hermano violadores gozan de arresto domiciliario y conviven con las víctimas

La Paz. Cupertino C. C. (52) y Marcelo C. H. (39), imputados de violar a dos niñas y una adolescente en la zona El Kenko, de El Alto, en 2011 lograron persuadir a sus víctimas para evitar una sentencia más grave y dejar en la impunidad su delito.

imageInfo violencia sexual contra menores en Bolivia, correspondiente al año 2013. Fuente: La Razón.

Un juicio a violadores se complica

EL PROCESO SE INICIÓ EL PASADO LUNES.



LA PRENSA, La Paz, Bolivia

La Paz. Cupertino C. C. (52) y Marcelo C. H. (39), acusados de violar a tres menores, lograron persuadir a sus víctimas para evitar una sentencia más grave y dejar en la impunidad su delito, denunció ayer la abogada Paola Barriga, defensora de una de las afectadas.

De acuerdo con los antecedentes, los sospechosos fueron capturados e imputados de violar a dos niñas y una adolescente en la zona El Kenko, de El Alto, en 2011.

La abogada Barriga refirió que Cupertino C. C., hace tres años, se quedó al cuidado de sus hijos, pues su madre se fue a Brasil por motivos de trabajo.

Durante todo ese tiempo, el hombre violó a sus dos hijas y una hijastra, quienes después de algunos meses denunciaron el hecho a un familiar. “El hombre tuvo relaciones con su hijastra y después con sus otras dos hijas biológicas. Por entonces, la mayor tenía 16 años y las menores 12 y nueve años respectivamente, pero lo más grave es que el hermano mayor, Marcelo C. H., también abuso de una de las niñas”.

Después de conocer los informes médicos forense y psicológico solicitó la detención preventiva de los sindicados en la cárcel de San Pedro, quienes en julio de 2014, se beneficiaron con el arresto domiciliario.

La jurista dijo que esta medida fue en contra de las víctimas quienes ahora nuevamente conviven con el padre y el hermano que afrontan desde el lunes un juicio oral.

Actualmente, de acuerdo con la abogada de la defensa, dos de las tres víctimas han presentado desestimiento en este caso, presuntamente por la influencia de su progenitor.

imageLa abogada Paola Barriga, defensora de una de las afectadas. Foto La Prensa.