Quiénes son los cuatro argentinos que están a la deriva en Brasil

Intenso operativo de búsqueda

Uno es un prestigioso oftalmólogo, que está con su yerno y dos amigos. Los alcanzó una tormenta y desde el miércoles no se tienen noticias de ellos.

El oftalmólogo Jorge Benozzi y sus compañeros en el velero Tunante II. (Familia Benozzi)



Una corbeta de la Armada Argentina se sumó anoche al operativo de búsqueda de los cuatro argentinos que están a la deriva en un velero en el mar de Brasil. Hasta ahora la búsqueda no dio resultado, pero los familiares de los cuatro tripulantes se muestran confiados en que los encuentren con vida por su larga experiencia en la navegación.

Los cuatro tripulantes del velero Tunante II son Alejandro Vernero, cardiólogo del hospital Pirovano; el oftalmólogo Jorge Benozzi; y Horacio Morales, apodado «el Mono», todos de 62 años y amigos entre sí. En la travesía decidió acompañarlos Mauro Luciano Cappuccio, yerno de Benozzi, de 35 años.

Vernero tiene carnet profesional para navegar y es un experimentado navegante que supo surcar el Atlántico hace unos años. «Todos tienen un estado físico excelente y mi padre tiene experiencia en alta mar», contó a Clarín su hijo Tomás.

Jorge Benozzi es el más conocido de los cuatro. Es un prestigioso oftalmólogo, docente de la Cátedra de Oftalomología de la Facultad de Medicina de la UBA y miembro de la Fundación Argentina de Glaucoma. En 2010 lideró un equipo que investigó un tratamiento en base a gotas oftálmicas que rehabilitan el músculo ciliar, evitando el uso de antojos o lentes de contacto en casos de presbicia. Benozzi y Vernero se hicieron amigos cuando cursaban la carrera de Medicina en la UBA. Horacio Moralse trabaja en una empresa de seguridad privada: es amigo de la infancia de Benozzi, ya que ambos se criaron en San Pedro. Mauro es el esposo de Giovanna, hija del oftalmólogo. Es amante del deporte y se dedica al fútbol amateur.

Salieron el viernes 22 desde San Fernando. Hacía bastante habían planeando este viaje «dos tiempos»: en 15 días llegarían a Río de Janeiro y volverían en avión a la Argentina, para regresar a buscar el barco en unas semanas y surcar el mar a bordo de la nave durante el regreso. Durante todo el fin de semana navegaron sin problemas hasta llegar a La Paloma. El martes al mediodía volvieron a despachar el velero, sabiendo que el clima no era del todo bueno.

Ese día, por la tarde, la tormenta les dio vuelta el velero. Pero pudieron volver a ponerlo en posición, según los propios tripulantes le contaron telefónicamente a sus familiares. El último contacto que tuvieron con ellos fue a las 12.50 de la madrugada del miércoles, cuando llamaron para avisar que se quedarían sin batería en el teléfono satelital. A esa altura, el buque mercante noruego Selje los había avistado sin poder acercarse por la tempestad. Fue el último contacto visual que se tuvo con el velero.

En el operativo de búsqueda participan la Fuerza Aérea y la Marina Brasileña y ahora también la corbeta Rosales de la Armada Argentina, que se encontraba en tareas de vigilancia en la zona y fue enviada a sumarse al rastrillaje. Según los familiares de los tripulantes, el velero no tiene electricidad pero sí gasoil para activar la calefacción, así como comida y agua para sobrevivir 15 días. Por eso, tienen esperanzas y confían en que pronto puedan regresar a casa para contar estas horas sólo como las de una aventura.

Informe: Victoria De Masi y Eleonora Gosman