Silva empata a Rousseff a 40 días de las presidenciales

La candidata del socialismo logra un 29% de las preferencias frente a un 34% de la mandataria. Ambas desplazan a Aécio Neves al tercer lugar con un 19% de los consultados. El final está abierto

En 2010, Marina Silva logró 20 millones de votos, un 19% del electorado. Dos encuestas la muestran como favorita para ganar en segunda vuelta



CARLOS MORALES Y AGENCIAS –[email protected]

La ecologista Marina Silva alcanzó ayer un ‘empate técnico’ frente a la presidenta Dilma Rousseff a 40 días de las elecciones presidenciales del 5 de octubre. Con 29% de las preferencias, según la encuestadora internacional Ibope, Silva está a cinco puntos de Rousseff, que obtiene 34% de las preferencias, y desplaza al gobernador de Minas Gerais, Aécio Neves que alcanza 19%.

Con un margen de error de más o menos 2%, la encuesta encargada a Ibope por el diario O Estado de San Pablo y la red O Globo de televisión, sentencia que, de llegar a una segunda vuelta, “Marina Silva sería vencedora frente a Dilma Rousseff”.

El estudio de Ibope plantea dos escenarios. Si Marina Silva logra un segundo lugar, en el segundo turno se impondría con un 45% de los votos frente a un 36% de Dilma Rousseff.

Si Aécio Neves supera a Silva y logra el segundo lugar, Rousseff ganaría la elección con 41% de los votos frente a un 35% del gobernador de Minas Gerais

Con 10 puntos por encima de Neves del Partido Socialdemócrata de Brasil (PSDB), la candidata del Partido Socialista de Brasil (PSB) es favorita para disputar la presidencia a la mandataria en una segunda vuelta electoral, turno en el que – según Ibope y antes la consultora Datafolha – Marina Silva tiene las chances de convertirse en la segunda presidenta de Brasil.

Remezón político en Brasil

Los datos ya generaron un turbión político en el vecino país donde los analistas coinciden en señalar que el ascenso de Silva se explica por la buena votación que obtuvo en 2010 con casi 20 millones de sufragios (quedó en tercer lugar con 19% del electorado), por el desgaste en el poder del oficialista Partido de los Trabajadores (PT) y por el “efecto difunto” tras la muerte del candidato socialista Eduardo Campos, fallecido el miércoles 13 de agosto en un grave accidente aéreo.

Rousseff todavía aparece al frente de las encuestas, pero la debilidad del respaldo a su candidatura la transforman en un búmeran para el oficialismo que enfrenta fuertes demandas sociales por mejores servicios públicos en salud y educación y un creciente malestar por la corrupción y los gastos desmedidos para el Mundial de Fútbol 2014 y los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro de 2016.

Esto explica, según los analistas brasileños, que la evaluación positiva del Gobierno de Rousseff alcance apenas un 34%, mientras que el 29% considera que es una administración “pésima” y que para el 36% sea “regular”.

El estudio resalta que un 8% de los consultados todavía no decidió por quién votará el 5 de octubre, mientras que hay un 7% de nulos y blancos.

En total, los votos opositores suman más 51% de los consultados, 17 puntos por encima de los que cosecha la mandataria

Primer debate en televisión

Cara a cara, en bandeirantes
Los candidatos presidenciales Dilma Rousseff (PT), Marina Silva (PSB) y Aécio Neves (PSDB) participaron anoche del primer debate en la red televisiva Bandeirantes.

Los últimos en las preferencias
También participaron del debate los candidatos Pastor Everaldo (PSC), Luciana Genro (PSOL), Eduardo Jorge (PV) y LevyFidelix (PRTB).

Descontentos y pobres están con Marina

Los resultados eran los esperados. Marina Silva tiene peso propio y así lo demostró en las elecciones de 2010 cuando obtuvo 20 millones de votos. En las últimas semanas, Silva tuvo una alta exposición y se mostró como una candidata fuerte para estas elecciones presidenciales.

Un factor a favor de Marina Silva es que tiene un bajísimo nivel de rechazo, mientras que Dilma Rousseff tiene un alto índice de voto negativo debido al desgaste de la gestión de Gobierno del PT.

Silva está sabiendo explorar con competencia el cansancio de la sociedad brasileña respecto de la polarización entre el PT y el PSDB, atrayendo el apoyo de muchos jóvenes que son refractarios de la política tradicional.

El voto fuerte de Silva está en los descontentos con el actual modelo, pero no solamente. Están también los ambientalistas, los evangélicos y las amplias camadas de pobres, que se identifican con ella por su historial vinculado a los excluidos del sistema político y económico brasileño.

En el fondo, como lo hemos dicho antes, Brasil enfrenta una crisis de expectativas respecto de su modelo económico y político, y la primera víctima de este proceso será – al parecer – Dilma Rousseff

Fuente: eldeber.com.bo