“Un porcentaje grande de empresas no podrá pagar el doble aguinaldo”


Fernando Cáceres Pacheco, presidente de la Cámara de Comercio de Bolivia, afirma que “las medidas unilaterales afectan al clima de entendimiento” entre el gobierno y los empresarios.

imagePÁGINA SIETE, La Paz

Fernando Cáceres Pacheco.



El doble aguinaldo, sumado al aumento salarial del 10%, supone un incremento del costo laboral del 18,33%, según Cáceres Pacheco.

«El mensaje que hemos dado es que tenemos que cumplir la ley, pero hemos manifestado también nuestra preocupación porque hay un porcentaje importante de empresas que no va a poder pagar”, subraya. «Lo van a pagar los que puedan y los que no…”.

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El sector privado no ha perdido la esperanza de que el presidente Evo Morales entienda la situación, dice, y postergue el pago por dos meses para generar más flujo, porque entre diciembre y enero las empresas deberán pagar cuatro sueldos. «Estamos pidiendo poco”, sostiene, porque «la coincidencia de obligaciones constituye un serio desafío para las finanza de cualquier empresa”.

Según el dirigente de la Cámara Nacional de Comercio, el costo del segundo laboral tendrá costos adversos. Podría provocar la reducción de las contrataciones, la pérdida de competitividad, el incremento de la informalidad, la caída de las inversiones y el aumento del empleo eventual en detrimento del permanente.

«Pero, además, este beneficio sólo llega a una pequeña fracción de trabajadores, al 25% de la población ocupada, la que trabaja en el sector formal”, concluye Cáceres Pacheco.

“Las medidas unilaterales afectan al clima de entendimiento”

Fernando Cáceres Pacheco, presidente de la Cámara de Comercio

Para el presidente de la Cámara Nacional de Comercio (CNC), Fernando Cáceres Pacheco, el balance de la economía nacional de este 2014 es muy positivo. Entrevistado en el marco del desayuno de trabajo de Página Siete, sostiene que «el activo más fuerte que tiene Bolivia es la estabilidad social y la estabilidad política”, porque son los «pilares fundamentales” de la estabilidad económica.

Tras señalar que «el papel del Gobierno es crucial en la estabilidad política y  social” del país, «algo que el sector privado reconoce”, admite que hay un «proceso de recuperación de confianza” entre el Gobierno y la empresa privada, pero lamenta la existencia de «decisiones unilaterales”,  como el segundo aguinaldo y los fuertes incrementos salariales  de los últimos años, que a su juicio generan conflictos y afectan al clima de entendimiento.

En este sentido, Cáceres Pacheco reclama la necesidad de mantener el dialogo, la concertación y una relación más estrecha de trabajo para generar propuestas a favor del progreso del país.

imageFernando Cáceres Pacheco (centro)con periodistas de Página Siete.

-Estamos casi a fin de año, ¿cuál es su balance de la situación económica de Bolivia?

El balance en sí es muy positivo. El activo más fuerte que tiene nuestro país es la estabilidad económica, la estabilidad social y la estabilidad política. Cuando viajamos al exterior vemos que Bolivia está más que nunca en el mapa. Todo el mundo me dice: a Bolivia le está yendo bien, está creciendo, y empiezan a ver negocios en Bolivia. Algo que antes no sentíamos,  por ejemplo, es el tema de franquicias, no sólo en Santa Cruz, que era el boom de las franquicias, sino también en La Paz y Cochabamba. Todos están interesados en ver qué está  pasando con Bolivia. Bolivia se está convirtiendo en un país de oportunidades, de ser un país subdesarrollado estamos pasando a ser un país  en desarrollo.

-¿Cuánto tiene que ver el Gobierno con esta nueva situación?

Tiene mucho que ver. El papel del Gobierno es crucial en la estabilidad política y  social,  que son dos pilares fundamentales para la estabilidad económica. Eso es algo que el sector privado lo reconoce. Si algo valora el sector privado es la estabilidad económica. Sin estabilidad económica estaríamos con problemas. Entonces, el Gobierno juega un papel importante. Ahora, es mucho más fácil tener estabilidad económica cuando se tiene ingresos. Mucha gente dice: «Yo también podía haber hecho un buen trabajo si tuviera tanta plata”. Tenemos indicadores macroeconómicos que son  muy  positivos. Estamos viviendo una coyuntura buena, donde los precios de nuestras materias  primas están en sus niveles más altos. Los intercambios han mejorado mucho. Con el mismo dólar podemos comprar mucho más que antes, por el mismo monto que exportamos podemos traer muchas más importaciones. Eso le ha ayudado al Gobierno. Hay cierta amenazas para el 2015. El Gobierno se molestó con nosotros por haberle advertido hace cuatro o cinco meses de la caída de los precios  de las materias primas. Por suerte somos un país con buenos niveles de reservas, un buen colchón que nos no va a ayudar. Sin embargo, estamos  proyectando una tasa de crecimiento para el próximo año mayor que de 2014.

-¿Es realista esa proyección teniendo en cuenta las amenazas de las que usted habla?

Es un poco optimista. El Gobierno piensa que vamos a crecer en 5,9; el Fondo Monetario Internacional está estimando un 5%, pero dentro de la coyuntura, con una reducción de ingresos, un crecimiento del 5% es muy importante, debe ser uno de los más altos de la región. Este crecimiento constante es otro factor que ha puesto a Bolivia en el mapa. El movimiento de exportaciones e importaciones ha puesto a la gente del puerto de Arica en apuros. Ha crecido tanto y tan rápido  que ellos no han podido modificar su infraestructura para adecuar ese puerto y atender el incremento  de mercadería. Ellos han hecho buenas inversiones, tanto el concesionario como la empresa del puerto, en maquinarias y ampliación de terreno, de espacio. La gente del puerto de Arica vino a visitarnos. Yo  no recuerdo que los chilenos vengan a cuidar a sus clientes bolivianos. Desde que estoy en la Cámara, no he visto eso. Ahora, cuando te vuelves un cliente importante, te cuidan.

-Si la situación es tan positiva, ¿por qué el sector privado está preocupado?

Al principio de este Gobierno, en 2006, existía desconfianza mutua entre el sector, el Gobierno y los empresarios. El sector privado temía  que el Gobierno amenazara a la iniciativa privada, mientras que el Gobierno pensaba que nuestras preocupaciones se limitaban a generar utilidades y no teníamos  interés en  el desarrollo integral de país. Con el correr de tiempo, el Gobierno ha empezado a entender la importancia del sector privado y los empresarios  hemos comprendido que tenemos un lugar en el modelo económico del actual Gobierno. Está muy  claro que hemos logrado mejorar  la relación con el Gobierno, porque él entiende que un sector publico fuerte y eficiente más un sector privado dinámico es igual a más desarrollo, mayor empleo y menor pobreza. El sector privado ha empezado a invertir en el país. Nosotros podríamos invertir en otros países,  pero la mejor forma de demostrar que tienes confianza en Bolivia es poniendo nuestra plata aquí.

-Entonces, ¿cuál es el problema?

Dentro de este  proceso de recuperación de confianza  nosotros venimos  pidiendo dialogo, concertación, una relación más estrecha de trabajo para generar propuestas. Queremos sentarnos con el Gobierno y preguntarle qué requiere, en qué quiere  que invirtamos, que desarrollemos ideas. Incluso queríamos   instrumentar, esto a través de mecanismos legales como en otros países,  donde obligan al sector privado y público a planificar juntos. Si bien el clima de entendimiento ha mejorado, no nos han dejado aportar como sector privado; sí aportamos a la elaboración de algunas leyes, como la de telecomunicación, la de inversiones y otras. Obviamente no se recoge  todo lo que propone el  sector, pero se recogen algunos aportes, coma en la  ley de servicios financieros, que ha sido muy peleada. Se ha logrado modificar varios artículos con el apoyo de la Vicepresidencia del Estado Plurinacional. Entonces,  hemos logrado avanzar en estos temas, pero después el Gobierno toma decisiones unilaterales,  como el segundo aguinaldo o los fuertes incrementos salariales  de los últimos años, que generan conflictos y hacen que se retroceda en el nivel de entendimiento que se ha logrado.

-Los dirigentes de las organizaciones empresariales admiten que los empresarios nunca han ganado tanto como ahora. ¿Es tan dura la carga del segundo aguinaldo y del incremento salarial como para decir que no podrán pagar o ya no podrán invertir?

Es verdad. El peor  error que ha cometido el Gobierno es partir de un supuesto equivocado, que es poner a toda la empresa privada en la misma canasta: todos por igual deben pagar el 10% de incremento salarial, todos deben pagar el doble aguinaldo. No a todos les va muy bien. En Sucre, por ejemplo, si quitas a Fancesa, la empresa  de cemento, el crecimiento de la economía baja a 2,4%. El sector comercio ha crecido el 3,8% el sector servicios el 3,5%. No todos los sectores han crecido el 4,5 %. Si ves no sólo regiones y sectores, sino tamaño de empresas, hay distorsiones muy fuertes. Si quitas a la Fancesa o San Cristóbal vas a ver una  reducción en el PIB. El problema aquí es haber puesto a todas las empresa en la misma canasta. La mayor parte de las empresas en este país son pequeñas y microempresas, que son las que precisamente tienen problemas para pagar el doble aguinaldo, porque tienen que pagar cuatro sueldos en un periodo corto.

-¿Eso significa que la bonanza económica no ha llego a todos los sectores?

El sector comercial a crecido 3,8% en el último año. Hay empresa grandes que van  a poder  pagar. Se trata también de un problema de flujo. Pagar cuatro sueldos en un periodo tan corto es bien fuerte.  El mismo Gobierno reconoce que el incremento salarial del 10 y 20% en el mínimo es fuerte al autorizar que el retroactivo se pague a finales de julio. Todas las previsiones que pudieras haber generado para pagar el segundo aguinaldo,  las tuviste que utilizar para pagar el retroactivo a finales de julio.  Tampoco se puede cubrir esta obligación con un crédito. Tú como banquero, ¿me darías un préstamo para pagar sueldos? Ese es el punto. El banquero dice: «A este  tipo no le debe estar yendo muy bien si necesita prestarse para pagar sueldos”.

-¿Ustedes tienen un esquema sobre cómo se deben estructurar estos pagos?

Lo primero que pedimos es que nos hagan participar en las decisiones; en segundo lugar, pedimos que estructuremos una política salarial. Podría haber diferente lineamientos para guiar una política salarial, con conceptos tales como la productividad, el desarrollo de la región eliminando distorsiones como la de Tarija, que tiene el  PIB más alto de Bolivia por la  distorsión del  gas. Entonces, creo que hay que sentarnos, hay que ser creativos, porque, con todas estas obligaciones, muchas pequeñas empresas están pensando dos veces antes de contratar más gente. El vicepresidente García Linera reconoció que los sectores público y privado se necesitan. Hemos mejorado la confianza, pero algunas decisiones golpean la confianza. Ambas partes creemos que nos necesitamos; sin embargo, está faltando una voluntad política para sentarnos, para hablar sobre lo que podemos hacer entre los dos para mejorar este país.

-¿Falta voluntad política por parte del Gobierno?

En el último tiempo hemos sentido un cerco legal, hay un cerco normativo hacia la empresa privada. Cada vez están saliendo más normas que estrangulan al sector privado. Ha habido excesos que los hemos tratado de conversar y que se han ido calmando en el tiempo. De todas maneras  necesitamos que revisar toda esta regulación que tenemos  en conjunto en el sector privado. El sector público sabe que necesita un sector privado más fuerte. La inversión pública ha ido creciendo mucho en este tiempo pero la inversión privada no la ha acompañado en ese mismo ritmo  y la sola inversión pública en un país en crecimiento es insostenible. El sector privado está produciendo actualmente dos tercios del producto interno bruto.