Político excepcional: Mujica abandonará el cargo tan pobre como cuando lo asumió

Mujica desde su chacra mantendrá su donación a fondos de ayuda social. Dice que lo que tiene “le alcanza para vivir porque hay otros uruguayos que viven con menos”.

Mujica abandonará el cargo tan pobre como cuando lo asumió

El presidente electo Tabaré Vázquez asumirá el mando el 1 de marzo.

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AFP. José Mujica ofrece un discurso en la Universidad de Guadalajara, México.

Agencias / Montevideo

José Mujica dejará la Presidencia de Uruguay el 1 de marzo de 2015 tan pobre y modesto como asumió.

De hecho, seguirá viviendo  en su chacra de las afueras de Montevideo, en Rincón del Cerro, tal como había prometido, rodeado por  su esposa, la senadora Lucía Topolansky, su  inseparable perra Manuela y sus cultivos.

Desde allí mantendrá su importante donación  a fondos de ayuda social, lo que supone  un 90% de su salario, establecido en unos 12.500 dólares al mes. 

Cada mes, Pepe Mujica recibe 250.000 pesos por su tarea como Presidente del Uruguay y Comandante en Jefe, pero de allí sólo rescata para su manutención mensual unos 20.000 pesos.

El resto se distribuye desde el Fondo Raúl Sendic, que administra su fuerza política, el Movimiento de Participación Popular, que ayuda a emprendimientos productivos hasta simples colaboraciones, y ONG que colaboran con viviendas.

«Con esto me alcanza”

Dice a los cuatro vientos que «con ese dinero me alcanza, y me tiene que alcanzar porque hay otros uruguayos que viven con mucho menos”, cita El Mundo.

Es el mismo que propone donar las jubilaciones presidenciales -esas astronómicas cifras que permanecen cobrando los ex presidentes constitucionales del país- y el mismo que utiliza un simple Chevrolet Corsa como vehículo de transporte oficial.

A muchos años de la moto Vespa que utilizó para llegar al Parlamento a la salida de la dictadura, ya ungido como diputado, Mujica ha mantenido su perfil.

Más acicalado que en épocas de proselitismo político, igualmente el protocolo es algo bien alejado de sus intenciones.

El último ejemplo lo ubicó en la ferretería del barrio Paso de la Arena, hacia donde fue para adquirir una tapa para inodoro.

Compró lo que iba a comprar, y acto seguido aceptó una invitación informal de los jóvenes de la zona, nucleados en el humilde club de fútbol Huracán.

Sin seguridad, sin eufemismos, Mujica brindó una sencilla charla de aliento a los futbolistas que participan en el torneo de la Segunda División Profesional,  aferrado a la tapa del inodoro recién adquirida.

De repente un Volkswagen Fusca, celeste, muy bien conservado, llegó a estacionarse frente al gimnasio del club.

De alpargatas, con equipo deportivo, el Presidente dedicó varios minutos a los jóvenes deportistas, y prometió mayor atención a la institución además de convenir en «comer un asadito si el club asciende a Primera”.

Se sacó fotos, aceptó fotos, concedió abrazos y se fue con el aplauso de todos.

Ya de regreso a su chacra sus ocupaciones son analizar la actualidad nacional y  mundial para reflexionar sobre un mundo cada vez más individualista donde no encaja ni pretende encajar.

Quien nada debe…

Declaración. De acuerdo a la última declaración jurada que presentó a la Junta de Transparencia y Ética Pública, José Mujica únicamente es dueño de  una peta , mientras la chacra figura a nombre de la primera dama y senadora Lucía Topolansky, la cual también dona parte de su salario.

Tranquilidad. Sin cuentas bancarias, sin deudas, el hombre dice dormir tranquilo, y asegura que espera culminar su mandato para descansar, más tranquilo aún, en su  modesta chacra de Rincón del Cerro en las afueras de la capital.

Página Siete