Anabel I sube al cielo de Santa Cruz

Lo bueno se hizo esperar.

Balance. Algunas comparsas burlaron el orden de salida, provocando un retraso considerable en el recorrido. Anabel I fue la estrella

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La aparición de la reina llegó con dos horas de retraso. Algunas comparsas burlaron el orden de salida, provocando una demora considerable en el recorrido. Pero Anabel I fue la estrella

EL DEBER, Santa Cruz, Bolivia

Aunque Anabel Angus fue la estrella de la noche, la impuntualidad se robó el show. Y es que pese a que los grupos folclóricos abrieron el recorrido a las 19:40, algunas comparsas (sin carros ni reinas) lograron burlar la seguridad a la altura del séptimo anillo, ‘colándose’ delante del carro de la soberana, que finalmente hizo su paso por el palco oficial al promediar las 00:50. “Los coronadores debieron salir a las 21:30, pero el número de comparsas previas fue excesivo. Son 30.000 personas las que quieren saltar, y eso hace que todo sea lento”, explicó Joaquín Banegas, presidente de la ACCC.

imageEl corso. Espectacular. El público asistió de forma masiva al cambódromo. Las comparsas tardaron, pero se lucieron

Pese a esta situación, que provocó molestia en el público, el espectáculo se vio ordenado, colorido y muy alegre. La seguridad dentro del cambódromo, reforzada en los palcos oficiales y en el sector de las tarimas, fue evidente, aunque fuera del mismo faltó control.

Según los organizadores, cerca de 300.000 personas asistieron a la cita y, a diferencia del año pasado, se vieron pocas sillas vacías. “Es la primera vez que vengo, y lo hice porque quiero ver a la reina”, indicó María Elena Velasco que, junto a su familia, llegó desde el municipio de La Guardia para presenciar el espectáculo.

Corso, ¿for export?

Aunque se hicieron gestiones para ‘internacionalizar’ el Carnaval cruceño, el factor de exportación se cumplió a medias, ya que, a pesar de que se contó con la presencia del actor británico Jude Law en uno de los camarotes, los medios televisivos no transmitieron el show en su totalidad, restándole brillo a un corso que daba para mucho más.