Evo: ¿con arranques de honestidad?

Guido Náyar ParadaEVO-MORALES-azulEn menos de 24 horas, Evo Morales ha develado que le gusta el whisky etiqueta azul. Pero se ha esforzado por dejar claro, que debe ser regalado para que lo beba. Por si eso fuera poco, ha dicho que no viste más trajes del prestigioso sastre paceño Sillerico por ser muy caros. «Me cobraba creo 1.000, 1.200 dólares» dijo.Este arranque de «honestidad», es después que se filtró una foto en la que se observa una farra de «dos yemas y un repique», en el Palacio de Gobierno. Artistas y whiskies de diferentes marcas, animaron una velada, repleta de lujos y despilfarros.Dicha gráfica, se volvió viral en las redes sociales y la maquinaria masista salió al cruce con sus cientos de perfiles falsos, buscando manipular la opinión pública. Había que evitar mayor desprestigio a cualquier precio. Desde insultos hasta victimizar al jefazo era necesario y con el pretexto que «no soy masista» empieza todo. «Todos nos echamos un trago ¿Por qué no él? A todos nos gusta el mejor licor. Todos tienen derecho en la fiesta a beber» Era el libreto, parte de la campaña y mucho más.¿Qué es lo esconden? Primero.- Que es prohibido consumir alcohol en las oficinas públicas, lo establece la ley. Segundo.- Para los que manejan un poco de información, saben que Evo padece de alcoholismo desde hace años. Tercero.- El Palacio es la oficina más importante de la administración pública. Cuarto.- ¿De dónde salió la plata para contratar artistas, comprar comida y trago fino?. Quinto.- ¿Cuántas farras se han realizado en estos últimos 10 años, en el Palacio de Gobierno?Como dice el dicho, para muestra basta un botón. Se han visto obligados, a raíz de varias publicaciones periodísticas, a aclarar sobre la vestimenta que luce por una década, confeccionada por el afamado sastre Sillerico, lo fino de las telas (inglesa-italiana) usadas y el secreto del verdadero valor de cada traje. Descartando a su sastre por caro, algo que el mismo sastre se ha encargado de negar, en reiteradas entrevistas que ha otorgado a varios medios de comunicación.¿Qué esconde? Primero.- Que los últimos diez años, el sastre Sillerico le ha confeccionado trajes muy costosos, con motivos andinos. Segundo. – Que el rumor era cierto, la nueva indumentaria es elaborada con las telas más finas y su costo supera los cinco mil dólares por unidad. Tercero.- Que la última indumentaria para Tiwanaku también fue elaborada por el mismo sastre, dejando en claro que Evo miente.La imagen del jefazo es cuestión de vida o muerte. Las mentiras que han logrado imponer, con cientos de millones en publicidad y el uso indiscriminado de los medios de comunicación públicos y la manipulación mediática de medios privados comprados y asaltados por el MAS. Han vendido a un hombre trabajador, incansable, honesto, indígena y de izquierda.Toda esta historieta populista, montada meticulosamente por asesores venezolanos y cubanos, ha sido herida de muerte. La verdadera personalidad, adicciones, enfermedades y todo tipo de excesos se han puesto al descubierto.Pocos recuerdan al introvertido dirigente cocalero, que frecuentaba regularmente los prostíbulos en el Chapare, siempre en compañía de su infaltable vaso de cerveza. Conducía su jeep Toyota 4×4, que le salvó la vida en varias oportunidades, producto de aparatosos accidentes, a consecuencia del consumo de alcohol.Nunca trabajó para ganarse la vida como el común de bolivianos. La superación personal, fue cambiada por la violencia de una rosca que fue progresivamente apoderándose de una actividad ilegal, que se caracterizó por provocar daños irreparables a la economía nacional y al sector exportador en particular. Todo por defender la materia prima del narcotráfico, sin importarle la vida y aprovechándose de la muerte para figurar e imponer sus condiciones a gobiernos débiles y pactando con oportunistas, corruptos y traidores a la Patria.Hoy quieren seguir engañándonos a todos, con el gastado cuento del hombre trabajador, incansable y austero. Cuya remuneración es la menor del continente, inmortal y por consecuencia está destinado a quedarse eternamente en el poder.“Cuando los masistas vinieron a buscar a los autonomistas, guardé silencio, porque yo no era autonomista. Cuando encarcelaron a los adenistas, guardé silencio, porque yo no era adenista. Cuando vinieron a buscar a los cívicos, no protesté, porque yo no era cívico. Cuando vinieron a buscarme, no había nadie más que pudiera protestar”.