Fátima Füchtner de lo dulce a lo salado


Confesión. La afamada pastelera, cuyas tortas eran muy solicitadas para las bodas, hoy disfruta trabajando en la cocina fría en un conocido hotel en Hamburgo (Alemania). Quiere volver a Santa Cruz para abrir su propio restaurante.

Reconocida por ser la reina de las tortas su especialidad eran los pasteles para los matrimonios. trabajó más de 25 años en este oficio.

Reconocida por ser la reina de las tortas su especialidad eran los pasteles para los matrimonios. trabajó más de 25 años en este oficio.

Somos de los pocos privilegiados que han vuelto a degustar una torta preparada por las manos de la reconocida pastelera Fátima Füchtner, que hace nueve años decidió dejar su negocio para irse a Alemania para estar cerca de sus hijos.



Dejó todo atrás porque llegó un momento en que sintió el nido vacío y le pesaba el pasado cuando sus hijos eran chicos y ella retornaba a su casa y los encontraba durmiendo.Si bien su vida en Hamburgo es algo similar, asegura que por lo menos tiene los fines de semana para estar con ellos.Fátima trabaja actualmente en la cocina fría del hotel Atlantic Kempinski Hamburg, uno de los más antiguos de la ciudad (inaugurado en 1909) y considerado un patrimonio histórico del lugar.Labrarse camino en una ciudad desconocida y con un idioma complejo fue difícil para la pastelera, pero a los pocos meses que llegó, el Gobierno alemán le envió una invitación para poder realizar cursos en pastelería o gastronomía. “La pastelería ya la conozco, así que me encaminé por la gastronomía”, cuenta. Fue así que estudió durante tres años y justamente en el hotel donde hoy trabaja, el mismo que le abrió las puertas de par en par para que primero realice sus prácticas y luego para que se quede.Quiere ser profeta en su tierraUno de los deseos de Fátima es regresar a Santa Cruz en un par de años para abrir un restaurante de comida típica, pero con tendencia a ser gourmet.Considera que la pastelería ya quedó en el pasado, por lo que hoy quiere mostrar lo que ha aprendido en todos estos años en Alemania, y qué mejor manera que a través de este emprendimiento.“Lo poco que he podido ver es que existe mucha tendencia por la comida asiática, fusión peruano-asiática, cuando lo que debemos generar es nuestra propia corriente, es decir, comida nacional internacionalizada, sin perder nuestras esencias, nuestros productos tan poco conocidos afuera”, comenta.Sabe que por su edad ya no le queda mucho tiempo en el mercado laboral alemán, pero gracias a vivir en el Viejo Mundo se dio cuenta de que Bolivia necesita exportar sus comidas, manteniendo sus ancestrales gustos y recetasFuente: sociales.com.bo

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