El Ejército de Bolivia desestimó en febrero el “informe secreto” de Cardona

El militar que pide refugio en España tiene pendiente su baja. El comandante de esta fuerza dijo que la alerta del coronel sobre el retiro de armamento de la Octava División no se analizó porque no se le preguntó sobre eso.

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El comandante general del Ejército (der.), quien recibió el informe de Cardona.

Página Siete  / La Paz

El Comando General del Ejército desestimó hace más de dos meses el informe entregado por el coronel Germán Cardona, en el que reportó que autoridades ligadas al partido gobernante retiraron armamento bélico de la Octava División  en marzo de 2009, para después utilizarlo como prueba en el caso terrorismo.

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El comandante de esa fuerza castrense, José Luis Begazo, informó ayer que días antes de que Cardona diera estos datos, le envió un cuestionario   para obtener información sobre sus «continuos actos irregulares”. Se le hizo seis preguntas:

1.- Si era docente en la Universidad Gabriel René Moreno y con qué autorización. 2.- Si realizaba trabajos como abogado fuera del Ejército y con qué autorización. 3.- Si los artículos relacionados al tema marítimo en su cuenta de Facebook eran de su autoría. 4.- Si ratificaba las críticas vertidas contra autoridades políticas y militares difundidas en esos artículos. 5.- Si ratificaba las injurias contra sus superiores escritas en esos artículos. 6.-   Si sabía que los militares están prohibidos de deliberar.

Cardona hizo llegar sus respuestas el 20 de febrero a Begazo, pero «de forma evasiva” -según el comandante- añadió información sobre cómo dos ministros, un viceministro y una alta autoridad de la Asamblea Legislativa  operaron para sacar  el armamento que después sería utilizado como prueba contra el grupo «separatista” de Eduardo Rósza.

«Él incluyó temas que no estaban relacionadas con las preguntas y lo autocalificó como un informe ultrasecreto, sin un procedimiento de calificación de archivos”, dijo ayer Begazo, quien no consideró analizar esa información. Cuando se le consultó si no era motivo de análisis, contestó: «No, porque se le pidió respuestas a seis preguntas y él habló de todo”.

Al contrario, «para que sustentara sus denuncias” ,a Cardona se le inició el 24 de marzo un sumario informativo «por la presunta comisión de usurpación de cargo y función, revelación de presuntos secretos militares y otros delitos relacionados al Código Penal Militar”.

Se emitió una orden de arresto contra el coronel «por su rebeldía para declarar” -según Begazo-. Pero al momento del arresto, Cardona sufrió una descompensación cardiaca, por lo que fue llevado al hospital y después a su domicilio. Presentó una acción de libertad contra su arresto, pero la justicia militar rechazó su solicitud.    

Después de la repentina salida de Cardona hacia España el 19 de abril para buscar refugio al considerarse perseguido por el Gobierno, el Comando del Ejército detalló en conferencia de prensa el negativo historial del coronel. En octubre de 2014 fue procesado por «emitir falsedades” sobre la adquisición de caballos argentinos para la Octava División. Se lo sancionó.

En enero de este año actuó como apoderado de la Octava División, aunque se le quitó esa atribución en diciembre de 2014. En marzo se lo sancionó con el retiro obligatorio (aún pendiente) por incurrir en las faltas a las que se refieren las seis preguntas antes expuestas.

El comandante dijo que el Ejército cumple con todos los procedimientos de seguridad para el ingreso y salida de armamento.

  Más revelaciones

Exfiscal.  El exfiscal a cargo del caso terrorismo, Marcelo Soza, dijo ayer que «nunca” le permitieron indagar sobre las armas usadas por el grupo de Rózsa. Y que también las municiones pertenecían al Ejército.

Enfermedad.  Contrario al calificativo de esquizofrenia, según los archivos del Ejército, Cardona sólo padece un mal del corazón.

Coronel: Raúl García, Quintana y Montaño sacaron las armas

  El  coronel Germán Cardona afirmó ayer en una entrevista con ERBOL que el ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana, la presidenta de la Cámara de Diputados, Gabriela Montaño, y el hermano del vicepresidente, Raúl García Linera, estuvieron entre las personas que recogieron armas en custodia del Ejército para después plantarlas como pruebas en el caso terrorismo.

   En contacto telefónico desde España, relató que el 9 de abril de 2009 recibió una llamada del sargento encargado del arsenal de la Octava División del Ejército, quien le informó que estas tres personas se llevaban las armas en una vagoneta de Defensa Civil.

Cardona fue asesor jurídico de  esa división y su función era solicitar a la Fiscalía que entregue armas de guerra incautadas a delincuentes, porque sólo las Fuerzas Armadas pueden tenerlas  en su poder.

Recordó que entre el 5 y el 6 de marzo de 2009,  un suboficial y un sargento lo llamaron  y le preguntaron si las armas podían disponerse para autoridades del Gobierno. Él respondió que no.

Luego fue convocado por el entonces comandante de la Octava División, José Antonio Ágreda, para reunirse el 7 de marzo. Allí también se encontró con Quintana.

Ágreda le dijo: «Eres mi amigo, quiero que me ayudes a que no haya problemas posteriores contra mí.  Quintana es mi mejor amigo, me prometió ascender primero de tanda a general, si  les entrego estas armas que necesitan para la defensa de Santa Cruz”.

Cardona  se negó y  fue increpado por Quintana, quien vociferó: «Esas armas son del Estado, por lo tanto, el Gobierno puede disponerla. ¡Retírese!”, evocó.

No supo más hasta el 9 de abril, cuando el encargado del arsenal le informó que Quintana y otras personas (describió a Montaño y a Raúl García) llevaban las armas en una vagoneta de Defensa Civil. Cardona le sugirió inventariar el material sacado, pero el sargento le respondió que nadie quería firmarlo.

El 16 de abril, día en que se realizó el asalto policial al hotel Las Américas, Cardona vio en los medios de comunicación que esas armas se presentaban como pruebas del «plan separatista”.

    El militar será acusado por 7 delitos ante la justicia militar

El Ejército remitirá evidencias a los tribunales  de justicia militar  para procesar al  coronel Germán Cardona por al menos siete delitos supuestamente cometidos en los últimos días.

«Cuando existe evidencias o indicios de delitos militares, el Ejército tiene la obligación de remitir sujetos y obrados al tribunal de justicia militar.  Ahora hay un sumario informativo contra el coronel, que pasará a este tribunal”, informó ayer el comandante general del Ejército, José Luis Begazo.

El comandante explicó que los delitos que de forma preliminar se identificaron en la actuación de Cardona (con su salida del país y sus últimas declaraciones) son: infidencia, deserción, usurpación de funciones, irreverencia a las órdenes militares, injurias, difamación y calumnias contra autoridades militares.

En caso de que, ya sea en el tribunal militar o en instancias administrativas  del Ejército, se determinará la posible comisión de delitos comunes, el caso  pasará a la justicia ordinaria.

Los delitos que mencionó Begazo, de acuerdo con el Código Penal Militar, pueden sancionarse con cárcel de hasta 10 años.  El delito de infidencia es descrito como «la revelación de informes y documentos que tengan carácter de secreto militar de los que el agente haya tenido conocimiento por razón del cargo que desempeña”.

A la vez, el comandante del Ejército expresó su «indignación por la actuación personal de uno de los  miembros que no condice con un militar de honor, que cumple el reglamento y leyes. Todos tenemos el derecho de presentar cualquier solicitud, pero debe hacerse debidamente y por los conductos regulares”.