Nueva ley no frena la explotación infantil en Bolivia


La Defensoría de la Niñez afirma que los padres siguen siendo los que más exponen a los niños a trabajos que ponen en riesgo su integridad. En Bolivia hay 800.000 chicos trabajadores.

EL DEBER, Santa Cruz

imageRealidad que duele. Trabajar en la calle es una actividad riesgosa para los niños



Carlos, de 14 años, llega todos los días a las seis de la mañana al mercado Abasto aún luchando contra el sueño, pero presto a usar toda su fuerza para cargar los bolsones de las amas de casa que acuden hasta ese centro de abastecimiento.

Carlos es huérfano de padre y las circunstancias lo han obligado a renunciar a disfrutar parte de su niñez, pues debe ayudar a su familia, porque el dinero que gana su mamá vendiendo dulces no alcanza para pagar el cuarto donde viven, ni para sostener a sus cuatro hermanos.

=> Recibir por Whatsapp las noticias destacadas

“Alguien de la familia debe sacrificarse. Me tocó a mí por ser el mayor”, dice entre risas, haciendo una pausa en su trabajo como carretillero, que le permite reunir hasta el mediodía unos Bs 50.

Después del mediodía este menor de edad vuelve de prisa a su casa para ir a la escuela, pues no ha renunciado al sueño de convertirse un día en médico. Asegura que ir a la escuela es lo que más le gusta.

Cerca del Abasto, en el segundo anillo y avenida Piraí, Marcela, de 11 años, sortea el peligro de la calle limpiando parabrisas. Su jornada laboral empieza a las 7:00 y finaliza a las 9:00, las horas de mayor tráfico vehicular. En este lapso logra reunir hasta Bs 30, que se los da a su mamá para que mantenga a sus hermanos.

Estos son dos de los menores que no solo asumen roles de adultos, sino que desarrollan actividades que ponen en riesgo su salud y su seguridad, de los más 800.000 menores de edad que trabajan en el país.

Según la Defensoría de la Niñez y Adolescencia, por la situación de vulnerabilidad en que se encuentran, muchos de estos se convierten en víctimas de explotación; prueba de ello, es que cada semana esta institución interviene en tres y cuatro casos de este tipo.

La directora de la Defensoría de la Niñez, Rossy Valencia, lamentó que los principales explotadores siguen siendo sus padres o familiares cercanos.

Valencia hizo notar que hay casos de padres reincidentes, en los que la Defensoría ha tenido que intervenir hasta cinco veces en una misma familia.

Observan el nuevo código

Valencia aclaró que la modificación del nuevo Código Niño, Niña y Adolescente, que baja hasta los 10 años la edad mínima para que los niños puedan trabajar por cuenta propia, ha obligado a la instititución a ampararse en la Ley contra la trata y tráfico de personas, que condena la explotación laboral y la mendicidad forzada, para intervernir en los casos de explotación a menores de edad.

Cabe mencionar que el código del niño fue modificado el año pasado, pese a las observaciones de las instituciones que tienen que ver con la niñez, que cuestionaban el hecho de que en casos excepcionales se haya bajado la edad permitida para trabajar hasta los diez años.

La defensora de la niñez indicó que hay artículos en la nueva ley que contravienen los acuerdos internacionales firmados por Bolivia a favor de los niños, los cuales establecen que la edad mínima para trabajar debe ser a los 14 años.

Similar es el criterio del sociólogo y director de la Fundación Servicios, Estudios Proyectos y Análisis (SEPA), Guillermo Dávalos, que hace notar que la nueva norma tiene en sí misma artículos contradictorios, pues, por un lado, establece que la edad mínima para trabajar es a los 14 años (acorde a los convenios internacionales) y, por otro, dice que excepcionalmente podrán trabajar desde los 12 por cuenta ajena y desde los 10, por cuenta propia.

Dávalos afirma que si las autoridades enfocaran su trabajo en los niños que laburan en espacios públicos habría un gran avance en la erradicación del trabajo infantil. Es más, considera que las acciones no deben ser represivas, sino que más bien se deben impulsar políticas públicas.

Para ello, propone aplicar el proyecto que lleva adelante la fundación en Los Lotes y en el Plan Tres Mil, en el cual se llega a acuerdos con los padres para que sus hijos prioricen la escuela antes que el trabajo y, a cambio, el programa les hace un acompañamiento pedagógico de nivelación escolar y les da los útiles y textos escolares para su formación, además de brindarles capacitación técnica a partir de los 14 años.

2.600 trabajan en la calle

image

Este es uno de los miles de niños que se exponen al peligro, vendiendo en las calles y asumen roles destinados a los adultos. FOTOS:FUAD LANDÍVAR.

Según un estudio de la fundación SEPA, en la capital cruceña hay 2.600 niños y niñas que desarrollan actividades en espacios públicos, de los cuales 700 viven en la calle, es decir, que han perdido todo vínculo con la familia. En las rotondas, por ejemplo, cada vez hay más niños haciendo malabares o limpiando vidrios para ganarse unos pesos.