Hubo miedo y tensión antes del diálogo y el desbloqueo de la carretera La Paz-Oruro. Tras nueve horas de reunión, sólo se atendió uno de los 14 pedidos. Los pobladores de la provincia Ingavi desconfían de las autoridades y se mantienen en alerta.
Cocarico: “Advertí a Evo que habría problemas”
Página Siete, La Paz
El gobernador Cocarico durante la reunión de ayer.
El gobernador César Cocarico advirtió al presidente Evo Morales que si las demandas de los pobladores de la provincia Ingavi seguían posponiéndose habría problemas. La declaración la hizo ayer, antes de tratar los 14 puntos del pliego petitorio.
=> Recibir por Whatsapp las noticias destacadas
«No es porque no queremos hacer las obras. Hace siete meses que estamos buscando el financiamiento, viendo de dónde podemos sacar el dinero. Ya le dije al presidente Evo (Morales) que habría problemas”, declaró Cocarico en una sede social, en inmediaciones a la Apacheta.
La reunión, programada para las 7:00 de ayer, no inició sino hasta la llegada de cuatro viceministros: de Educación Regular, de Educación Superior, de Transporte y de Salud. También participaron el alcalde de Viacha, Óscar Soto; la presidenta ejecutiva de la ABC, Noemí Villegas, autoridades de la Gobernación y delegados de la Defensoría del Pueblo.
Cocarico lamentó que esta reunión no se hubiera realizado un día atrás, el lunes, cuando la Policía y los bloqueadores se enfrentaron y dejaron al menos 10 heridos, entre uniformados y comunarios. «Lamento no haber estado ayer (lunes) como ahora, a las cinco de la mañana, y tener estas consecuencias. La Policía se aceleró también”, dijo.
Minutos antes se había comprometido a que mientras se realice la reunión, la Policía no intervendría. Cumplió su palabra, pues al poco rato de que se declaró el cuarto intermedio del diálogo, los uniformados montaron sus vehículos y lanzaron gases lacrimógenos a los comunarios para dispersarlos y habilitar la carretera La Paz – Oruro.
Hubo miedo y tensión antes del diálogo y el desbloqueo
Tras nueve horas de reunión, sólo se atendió uno de los 14 pedidos. La protesta en la carretera La Paz-Oruro no acabó del todo. Los pobladores de la provincia Ingavi desconfían de las autoridades y se mantienen en alerta.
Los policías esperaban instrucciones, listos para intervenir y despejar a los bloqueadores.
Página Siete / Apacheta
«¡Están avanzando, están avanzando!”, advirtió un campesino en la Apacheta, carretera La Paz–Oruro. Se erigió sobre las puntas de sus pies y oteó el horizonte, donde había un contingente de policías que aguardaba instrucciones «para proceder” una vez más al desbloqueo.
Después de los enfrentamientos del lunes entre uniformados y comunarios, que dejaron al menos 10 heridos, se retomó ayer el diálogo para hallar una solución a los 14 pedidos de la provincia Ingavi en medio de una alta tensión y ante una posible intervención policial, algo que al final de la tarde ocurrió.
«Ayer nos pescaron desarmados. Ahora estamos listos, con piedras, flechas y palos. Si ellos (los policías) se acercan, se atienen a las consecuencias”, dijo un comunario regordete, apoyado sobre una rama recién cortada.
El bloqueo fue retomado la madrugada de ayer. Los pobladores llegaron de distintos lugares, la mayoría desde Viacha, para nuevamente colocar en el asfalto piedras, vidrios y cráneos de animales que fueron apartados del camino el lunes. Levantaron montículos de tierra y quemaron neumáticos viejos.
En la vía, decenas de camiones estaban parados, pero ya no había vehículos del transporte público debido a que las salidas de las terminales terrestres fueron suspendidas hasta nuevo aviso. Los pocos que llegaban hasta el bloqueo daban media vuelta.
Los policías también se formaron en la madrugada, bien pertrechados con escudos, chalecos, cascos, canilleras y portaban cartuchos de gases lacrimógenos. «Nos tienen rodeados”, comentó un poblador al notar los dos frentes: uno apostado en dirección hacia La Paz y el otro hacia Oruro. «Nosotros también tenemos que hacer eso, por si quieren escapar”, agregó.
Cerca a las 10:30 un hombre ordenó: «¡Levántense, levántense mujeres!, que vean que estamos aquí”. Y las mujeres, sentadas con sus mantas sobre la seca vegetación se levantaron. Otros sacaron sus celulares y marcaron. «¡Mandá gente, necesitamos ayuda, se están acercando!”.
Pero los policías permanecieron quietos. Los únicos que se acercaron fueron los refuerzos de los comunarios, quienes llegaron por la pampa de forma continua y algunos empujando neumáticos. De pronto vieron vehículos de la Policía que se acercaban por un lado.
«¡Vienen por ahí, vienen por ahí, vengan a este lado!”, gritó un joven, y otro añadió: «En la reunión están haciendo tiempo nomás”.
El gobernador de La Paz, César Cocarico, llegó a la Apacheta a las 5:00 y esperó hasta después del mediodía para iniciar el diálogo con los dirigentes campesinos.
Alrededor de las 11:00 tenía la mirada perdida, el ceño fruncido y se lo veía notoriamente preocupado dentro la sede social en inmediaciones a la Apacheta, frente a una botella de alcohol y hojas de coca regadas alrededor.
Con el rostro apoyado sobre una mano parecía ajeno al insistente golpeteo contra la puerta metálica y las ventanas que amenazaban con romperse. «¡Que salgan, que salgan!”, gritaba una turba exaltada desde afuera, refiriéndose a sus dirigentes, pues aparentemente no estaban sus verdaderos representantes.
Después de media hora y una ininterrumpida discusión entre los dirigentes o mallkus de la provincia Ingavi, en la que Cocarico guardó silencio y se mantuvo en trance. Las autoridades originarias salieron para elaborar una lista exclusiva que los habilitaba a ser los negociadores.
Así se inició el diálogo que nueve horas después fracasó. Sólo se llegó a un acuerdo en uno de los 14 pedidos: la construcción de la doble vía Viacha – El Alto, antes de que la reunión entrara en cuarto intermedio y la Policía tomara el control de la carretera una vez más mediante la fuerza.
Las demandas
Autoridades. Los pobladores de la provincia Ingavi exigen la renuncia del diputado de la circunscripción 19 Rubén Chambi, «por corrupto, avasallador y divisionista”. Además piden cambiar la dirigencia de la Federación Única de Trabajadores Campesinos de La Paz y de las Bartolinas, por corrupción.
Vías. Exigen la construcción de la carretera Río Seco – Desaguadero, El Alto – Viacha, Viacha – Villa Remedios, Qhasa- Aguallamaya – San Andrés de Machaca, puente Viacha a Collana.
Obras. Una planta procesadora de lácteos, de carne y curtiembre, un mercado campesino, un centro tecnológico de formación, gas domiciliario, tres hospitales de segundo y tercer nivel, entre otros pedidos.