Hugo Horacio del Granado*Acumular una pequeña fortuna es mucho más fácil de lo que parece. No requiere tener contactos políticos con los gobiernos de turno, ni con los carteles extranjeros de mafiosos y tampoco liarse matrimonialmente con la heredera poco agraciada de alguna familia pudiente. El secreto lo descubrí en un pueblo de los Estados Unidos llamado Omaha durante la reunión de accionistas de una empresa.Cuando uno escucha la frase “reunión de accionistas” se imagina un salón con una mesa de madera sólida rodeada de varias sillas ocupadas por hombres tristes enfundados en costosos trajes. Una reunión presidida naturalmente por el director de la compañía, un hombre solemne y oscuro dado a dar peroratas. La reunión a la que asistí, la reunión anual de accionistas de Berkshire Hathaway, compañía que dirige Warren Buffett, no tenía nada que ver con ese cliché y más que una reunión, era un festejo que duró tres días e incluía ágapes, feria y una conferencia a la que asistieron decenas de miles de accionistas clasemedieros de todo el mundo vestidos informalmente, y es que ser accionista del quinto conglomerado más grande del mundo, y por ende estar invitado al regocijo de Omaha, cuesta tan solo 140 dólares americanos (que es el precio de una acción clase B que además da derecho a 4 entradas a los festejos para los amigos).La celebración empezó el viernes 1ro de mayo con una feria en la que se exponían los productos que producen las diferentes compañías del conglomerado que preside Warren Buffett. Berkshire Hathaway produce casas prefabricadas, helados, uniformes, calzoncillos, sostenes, pelotas, kétchup, zapatillas deportivas, filtros, botas, ladrillos, alfombras, carritos de compras, estantes, chocolates, y un larguísimo etc. Y el afortunado accionista o invitado del accionista podía deambular por la feria y comprar los productos que su presupuesto le permitía, además de admirar la puntería del jefe de la compañía, quien acompañado del famoso Bill Gates, demostró que todavía puede lanzar un periódico y hacerlo aterrizar en el pórtico de una casa como lo hacía cuando trabajaba como repartidor de periódicos en su adolescencia.En la tarde la celebración con bar abierto continuó en Borsheims, la joyería perteneciente al conglomerado. En la recepción no le faltó comida ni bebida a ninguno de los miles de asistentes ni tampoco a algunas damas pueblerinas que estaban buscando entre los accionistas plebeyos a algún millonario poseedor de las acciones tipo A (valuadas en más de doscientos mil dólares).En el segundo día de festejos Warren Buffett y su socio Charlie Munger se dedicaron desde las 9 y 30 de la mañana, luego de mostrar un video amateur en el que el octogenario señor Buffett hacía el rol de boxeador, a responder a las preguntas de sus socios durante casi siete horas en un coliseo repleto de accionistas. Las preguntas tocaron varios temas: las prácticas crediticias de las sucursales de Berkshire Hathaway, la relación de los EEUU con China, la utilidad de estudiar negocios en universidad, etc. Las respuestas de los dos multimillonarios exhalaban racionalidad e hilaridad en proporciones equivalentes. Y es que Warren Buffett es conocido tanto por su sentido del humor como por su habilidad para los negocios y su inteligencia casi clarividente.Nacido en Omaha, una ciudad de poco más de 400 000 personas, Warren Buffett construyó su fortuna invirtiendo en empresas que vendían sus acciones debajo del precio que don Warren estimaba como real. Cuando el valor de las acciones de las empresas subía la fortuna de Buffett crecía. Su récord de inversiones y negocios es público, y es -algo rarísimo entre las grandes fortunas del mundo- impoluto.Para Buffett los negocios son una rama más de conocimiento cuyo estudio sistemático es posible y esencial si se quiere triunfar en los mismos Y eso es lo que Buffett hace desde hace muchísimos años. Buffett se dedica a leer reportes financieros y publicaciones afines durante seis horas al día de lunes a domingo en su pequeña oficina en la que solamente emplea a 25 personas. Leyó bien estimado lector, la quinta empresa más grande del mundo solamente cuenta con 25 empleados.A través de los años la gente que ha criticado a Buffett ha quedado en ridículo. Entre los críticos se encontraban varios Premios Nobel de economía, Paul Samuelson era uno de los más eminentes: para Samuelson la hazaña de Warren Buffett era imposible y según él, y varios de sus seguidores, la hazaña no era tal sino era producto de una anormalidad estadística, una anomalía imposible de persistir en el largo plazo. Por tanto según las teorías, artículos y declaraciones de Samuelson, Michael Jensen, William Sharpe, Burton Malkiel, Eugene Fama, etc, la reunión a la que asistí (la celebración de las bodas de oro de la empresa) no existiría. Los grandes economistas se han creído sus teorías de los mercados eficientes hasta el punto de que son incapaces de ver la realidad, y la realidad es que los mercados financieros no son eficientes porque reflejan el comportamiento humano que dista mucho de ser racional.Luego de la conferencia hubo un picnic en una tienda de muebles y electrodomésticos que es parte del conglomerado y al día siguiente un desayuno en la joyería donde Warren Buffett jugó Bridge junto a Bill Gates en la planta superior ante la mirada de varios espectadores.Y volviendo al punto inicial, el secreto para ser rico es simplemente comprar una acción, o varias, en la empresa de don Warren cuando están por debajo de su precio real. Los que la compraron el 2009 las compraron en 70 dólares y ahora cada una vale 140. Los que invirtieron en su empresa hace 50 años ahora son multimillonarios. Otra versión del secreto es comprar en el mercado de valores las mismas acciones que el señor Buffett compra o ha comprado cuando los precios de las mismas están bajos y no venderlas durante muchos años esperando ganar intereses sobre las inversiones. Una inversión inicial de mil dólares americanos a una tasa de 20% anual (la tasa de rendimiento de Berkshire) se convierte en 1.4 millones de dólares luego de 40 años. Una inversión de 40 dólares americanos en 1919 en la Coca Cola (empresa favorita de Buffett) ahora casi luego de un siglo estaría convertida en 10.8 millones de dólares. O sea el secreto es simplemente comprar acciones en una empresa inexpugnable cuando están baratas, guardarlas y esperar varios años.Warren Buffett es un capitalista eximio, cree fervientemente en el libre mercado y ha decidido dejar gran parte de su fortuna a la fundación de Bill Gates para resolver problemas de salud y educación en el África. Buffett no cree que sea una buena idea dejar millones de dólares a los hijos, es más, está seguro que hacerlo les arruinaría la vida. Vive en una casa relativamente modesta en un barrio de clase media. Al escucharlo y leerlo pienso que el capitalismo no es tan malo como sugieren algunos revoltosos. Tal vez algunos de los seguidores del llamado socialismo del siglo 21, ex autoridades de los gobiernos de las últimas décadas y anti capitalistas de todo el mundo deberían escuchar a Buffett.*Guionista, residente en Washington DC