La felicidad de un hijo es la bendición de una madre. Aunque esta frase parezca hecha y repetida cientos de veces estas mamás nos la confirmaron.
Nunca esta demás recalcar que el amor de una madre es perfecto,que no hay otra cosa que se iguale. Las entrevistadas coincidieron que la alegría más grande vino de tener un hijo y que el dolor más profundo que se pueden imaginar es perderlo.
Todas sin distinción y sin un por qué al hablar de sus retoños se pusieron sensibles, llegando casi hasta las lágrimas de la emoción que les provoca el amor.
Fuente: www.eldeber.com.bo
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