
En Cochabamba la experiencia de 15 años, desde la introducción de esta variedad, llegó a su etapa de madurezTres tipos de liliums enCochabamba se han coronado por su belleza, fragancia y tiempo de duración en el mercado de flores del país. El desarrollo y especialización de los floricultores le permite a este sector pensar en conquistar los mercados internacionales.Son más de 15 años de trabajo desde que las primeras pruebas se realizaron en Cochabamba. Ahora el desarrollo de una nueva variedad híbrida ha repuntado la producción valluna.Los tres tipos de lilium de mayor demanda y, consecuentemente, de mayor producción, son las asiáticas, orientales y el híbrido Lilium LA.Cada una con características y cualidades genéticas incomparables, que sumadas a las características climatológicas del valle cochabambino las sitúan como las flores de mayor competitividad en el mercado de las flores.TIPOS El lilium asiático tiene entre 10 y 12 variedades, cada una con 5 a 7 botones de flores. Los colores que priman en esta flor son el naranja, amarillo, blanco y guindo.En cambio, las orientales se caracterizan por tener las flores más grandes y desprender una aroma fragante, con una producción de 4 a 5 flores. Sus colores son fucsia con blanco, blanco, rosado con blanco, rosado.Finalmente, está el lilium LA, que es el resultado de un proceso de hibridación de años anteriores entre el lilium asiático y la longi flor. Esta flor tiene el tallo más largo y grueso, sus flores son más grandes, y en promedio el número de botones llega a seis, aunque han habido cosechas en las que alcanzaron a 10 y 12 botones, según la explicación de la coordinadora del proyecto Flores de la Fundación Valles, Lili Albéstegui.De este híbrido las que mayor demanda tienen son las de color amarillo, naranja y blanco. “Hay también en rosado, pero no pega mucho, con el guindo se emocionan pero pocos compran”, cita la productora de Bella Vista, Charo Guarachi.PRODUCCIÓN La semillas de esta flor llegan congeladas, desde uno de los países que se ha especializado en producir las mejores variedades de lilium, Holanda.Las semillas llegan en containers que luego son depositadas en cámaras frigoríficas para la conservación de los bulbos.Solo en Bella Vista, Quillacollo, llegan dos containers para cada campaña de siembra, con alrededor de 1000 cajas, de 250 bulbos cada una.Las principales zonas de producción de esta flor son Quillacollo, Vinto, Tiquipaya,Cercado y desde hace un año en Sipe Sipe, todas ubicadas en el Valle Bajo del corazón de Bolivia.Cada bulbo le cuesta al productor entre 4 y 5 bolivianos (0.71 dólares) que recupera en la venta de su producto que oscila entre 10 y 15 bolivianos, de acuerdo al número de botones que lleve el tallo (de 5 a 10 flores).En esta zona productora, la distribución de la semilla se realiza de acuerdo a la capacidad productiva y económica de los floricultores.Una de las principales ventajas en los valles cochabambinos es que el agua dulce de la cordillera, al igual que las tierras fértiles de sus laderas le brindan a la flor características que las hacen únicas frente a países con amplia trayectoria en el cultivo de lilium como Ecuador, Colombia, Argentina y Estados Unidos, principalmente en lo que respecta a su fragancia y durabilidad.Albéstegui estima que en Cochabamba existen alrededor de 260 productores de flores, de los cuáles cerca a 60 se dedicaron exclusivamente al lilium por el alto potencial comercial que tiene.La Asociación de Productores Agroecológicos de Bolivia (APAEB) tiene actualmente entre 50 y 40 productores, de los cuales el 80 por ciento está dedicado a los liliums.MERCADO El mercado actual de comercialización es principalmente Cochabamba, La Paz y Santa Cruz. Pero los productores están listos para exportar sus flores a países vecinos como Argentina, Brasil, Chile y Paraguay.Estas flores son comercializadas en paquetes de 10 tallos, cuyos precios oscilan entre 80 y 100 bolivianos. Aunque hay quienes prefieren comprar por unidad, por 10 y 15 bolivianos, según el número de botones.Día de la Madre y la Amistad son fechas claves para la ventaLa experiencia de los floricultores permite tener la producción lista para los días de mayor demandan, que en Cochabamba son principalmente el Día de la Madre (27 de mayo), el Día de la Amistad (23 de julio), Día del Estudiante y la Primavera (21 de septiembre) y Todos Santos (1 de noviembre).Para que las flores estén listas para esa fecha, los productores deben, primero identificar el tipo de flor que sembrarán, si se trata de la oriental, la siembra deberá realizarse entre 4 y 5 meses antes de la fecha festiva, si se trata de asiática entonces el tiempo se reduce a 3 meses.En este tiempo el productor debe preparar el terreno, alimentar a la tierra con nutrientes naturales como la bosta de vaca.Si bien existen fechas clave para la venta, hay quienes se encargan de abastecer de este producto durante todo el año.Sin embargo, los productores ven como un alto potencial de comercialización la celebración de San Valentín en los países vecinos (14 de febrero).“Cuando llegaron las nuevas especies no las conocía ni el mercado. Fue un trabajo arduo el que se hizo”, expresó la responsable del Proyecto Flores de la Fundación Valles.Los primeros clientes de este producto fueron los hoteles y florerías de renombre que abrieron de a poco el mercado a un nivel comercial amplio.Desde que salió al mercado el año 2007 su precio se duplicó a la fecha. “Para entonces se vendía en 5 a 6 bolivianos el tallo, luego subió a 10 bolivianos al mayorista y 15 bolivianos al cliente”, informó el representante de la Asociación de Productores Agroecológicos de Bolivia (APAEB).
Escasez de agua limita la ampliación de la producción
ZULMA CAMACHO GUZMÁ[email protected] motivación y perspectivas de crecimiento del sector floricultor de Cochabamba se me limitado por la disponibilidad de agua, situación que impide ampliar la producción a más hectáreas de cultivo.“Aquí accedemos al agua por mitas (cupos) por más que quisiéramos pagar por más, no es posible porque el agua no alcanza para todos”, cita la productora de Bella Vista, Santusa Mamani, que lleva cinco años especializándose en este cultivo.Para ella, al igual que sus compañeros, la solución pasa por construir depósitos o piscinas de agua que les permita almacenar este recurso y luego administrarlo a través de sistemas de riego tecnificado que permiten el uso eficiente del agua, como el riego por aspersión o riego por goteo.“Las autoridades todavía no asumen acciones serias con responsabilidad. La ayuda que llega solo es temporal y no tiene sostenibilidad”, cita el productor, Celso Carrillo al citar experiencias ejemplares en Ecuador, Colombia y Holanda, donde este rubro es parte de la estrategia nacional productiva y económica.Frente a esta situación la única alternativa que les queda es ahorrar el dinero suficiente que les permita acceder a los sistemas de riego tecnificado, o en su defecto que el agua del anhelado Proyecto Múltiple Misicuni concluya y llegue hasta su zona.
“Solo pedimos que pongan freno a lamancha urbana”
Celso CarrilloFloricultorDe nada sirve que los productores o instituciones hagan todo su esfuerzo en fortalecer y potenciar la producción de flores o de la agricultura en general, si de aquí a un tiempo no habrá tierra dónde sembrar.El crecimiento de la mancha urbana es acelerado y sin ningún control. Los valles deCochabamba son muy apetecidos por los migrantes de otra regiones por su clima y sus paisajes, pero las autoridades no están tomando conciencia que si permiten el asentamiento sin ningún control están destinando al país y a los campesinos al hambre y la pobreza.En los últimos años, la presión por el cambio de uso de suelo ha precipitado a la elaboración de un plan de manejo territorial donde el crecimiento de la mancha urbana sigue su suerte, o el antojo de traficantes de tierras, dejando calles angostas y sin áreas verdes, asfixiando las tierras agrícolas.Lamentablemente la gente que presiona, por un lado, y la que accede por otro, son personas que no aman la agricultura, son personas que no saben de dónde viene todo lo que comemos.El Gobierno central debería fomentar a la producción agrícola, no solo con normas, sino un apoyo sincero, con créditos blandos y bajas tasas de interés.Asimismo las ayudas que envían deben tener proyecciones de largo aliento y que sean sostenibles, y no venir a regalar plásticos de 200 metros.El Gobierno central también debería impulsar la formación de técnicos y profesionales que sean prácticos, muchos de los ingenieros que viene aquí no quieren ensuciarse ni tocar la tierra, entonces ¿cómo pretenden ayudarnos?Necesitamos gente profesional con experiencia y vocación de servicio a su comunidad.Fuente: Opinion