Ante La Haya quién es el interlocutor válido

MAURICIOAIRAOK_thumb11111Mauricio AiraAgudo crítico e inteligente analista Jorge Quiroga no duda en mostrar la dicotomía entre exigir el cumplimiento de compromisos ante Chile por una parte y hacer burla de las promesas propias y de la observancia de la CPE por otra.Con insistencia inusual Morales y su vocera de entonces Amanda Dávila desgranaron adjetivos en contra de Sebastián Piñera que “no era el interlocutor válido” que se trataba de un político en el ocaso de su carrera, aun cuando el Presidente se encontraba en pleno ejercicio constitucional. O sea, en el consenso de los observadores no correspondía esta declaración; correspondió sí, cuando siendo Canciller Guillermo Bedregal y presidente de Chile Augusto Pinochet le negó calidad de “interlocutor válido como cabeza de un Gobierno dictatorial, depredador, atropellador de los DDHH que pretendió una solución al tema marítimo en el episodio conocido como el abrazo de Charaña”.Mirando desde Bolivia las decisiones más importantes del 2011 y 2013 sobre la mayor aspiración boliviana han coincidido con momentos acuciantes para el Régimen de Morales. La ruptura del 2011 se dio después de la captura en Panamá, el 24 de febrero del mismo año del entonces jefe de un organismo de inteligencia estatal general René Sanabria que efectuaba su tercer envío de cocaína a Miami desde puerto chileno. Personajes como Sacha Llorenti (entonces ministro de Gobierno) Marcos Farfán y Fernando Rivera (a punto de gozar de excarcelación en Palmasola al haberse inculpado en la red de extorsión al estadounidense Jacob Ostreicher y a los inculpados en el juicio llamado “Terrorismo – Separatismo” que afecta a varias decenas de familias residentes en Santa Cruz, incidentes de corrupción que tuvieron que ver con los intentos masistas de legalizar la segunda reelección de Morales y que paralizaron las negociaciones con Chile especialmente por las observaciones de “interlocución jurídica y legalmente” afectadas.El esperado anuncio de la demanda marítima ante La Haya ocurrido sólo a pocas semanas de legalizar la segunda reelección de Morales desató oleada de críticas sobre su prórroga en el poder. Coincidió con las revelaciones del superfiscal Marcelo Soza que involucró a ministros, Vicepresidente y Presidente en la marejada de extorsiones efectuadas por una red de chantaje a decenas de los detenidos en el nombrado caso de separatismo terrorismo, la manipulación y “siembra de pruebas contra el grupo aniquilado” involucrando a un hermano del Vice, lo que fue negado por la autoridad.Luego vendría la celebración del “Día del Mar” soldados vistiendo uniformes de las guerras napoleónicas y bandas de música a caballo bregando tanto con sus corceles como con sus trompetas, aquel día las repercusiones de lo dicho por Soza en Brasilia sacudieron al Gabinete que le dedicó su atención más que al problema con Chile. Sin entrar en detalles varios incidentes noticiosos orlaron el viaje de la comisión boliviana ante el Tribunal Internacional de Justicia, coincidiendo en Chile las declaraciones del senador Jorge Tarud “el tema debería involucrar a todos los chilenos en cuanto a los tratados. Soy partidario de darle una salida al mar a Bolivia. Soberana NO, porque no existe, NO antes de consultar con Perú y llevar el tema a un plebiscito en Chile”. Lo cierto es que con reticencias el tema regresó al debate, dejando para las generaciones futuras obtener un acuerdo no obstante el cambio climático y la necesidad de integración.Es cierto que Bolivia muestra firmeza en La Haya, que el vocero Carlos Mesa despliega labor inteligente y oportuna, que la visita del Papa Francisco y su pronunciamiento por la continuación del diálogo entre Chile y Bolivia sobre el tema del mar, ha contribuido a fortalecer la causa boliviana en el ámbito mundial, sin olvidar que también es cierto, que un traspiés de Evo Morales de insistir en una postulación anticonstitucional, que no goce de consenso y peor todavía si una tercera reelección es resistida en Bolivia, podría significar la pérdida de esta interlocución válida y retrasar ad infinitum una solución que de otro modo parece más cercana que nunca.