Patricia Tubella
El príncipe Enrique de Inglaterra, en un acto oficial este lunes. / EDDIE KEOGH (REUTERS)
La publicación de una fotografía de Enrique de Inglaterra abrazado a un playboy de origen libanés con el que compartió tres días ininterrumpidos de jarana el pasado otoño vuelve a asociar su nombre con el escándalo. Pero en esta ocasión el asunto va mucho más allá de su irreprimible vocación de juerguista, porque el amigo del príncipe Fidelio Cavalli está acusado de haber alquilado un avión privado para transportar un importante alijo de cocaína que en su día fue interceptado por la policía española al hacer escala en Gran Canaria.
El nieto de la reina Isabel II desconocía los problemas legales que acucian al americano-libanés Fidelio Cavalli cuando meses atrás ambos se embarcaron en una fiesta organizada en un yate privado en el golfo Pérsico, juerga que encadenaron luego con un partido de polo en Dubái y la asistencia al Gran Premio de fórmula 1 en Abu Dabi. La prensa británica cuestiona, sin embargo, el buen criterio del príncipe en la elección de sus millonarias amistades.
El diario The Times ha sido el primero en apuntar hacia esa amistad peligrosa de Enrique de Inglaterra con Cavalli quien, según los documentos de una acción civil presentada en su contra ante un tribunal californiano, habría participado en una operación de trágico de droga en agosto de 2012. Sus abogados niegan que este playboy de 45 años alquilara el jet de lujo de una compañía de Malta para transportar tonelada y media de cocaína (valorada en más de 90 millones de euros) en sacos que llevaban pintado el logotipo de la Cruz Roja. Procedente de Venezuela, el cargamento del avión fue interceptado por la policía en las islas Canarias que se movilizó a raíz de una alerta emitida por Interpol.El personaje que aparece descamisado, muy sonriente y abrazando al príncipe en la fotografía difundida este fin de semana es el mismo al que se implica en el tráfico de drogas a gran escala. Las imágenes que Fidelio Cavalli viene colgando en Instagram -aunque ahora ya en desaparecido las del príncipe Enrique- suelen mostrarlo siempre rodeado de nombres famosos, como Paris Hilton o el tenista Novan Djokovic, y en las localizaciones más espectaculares del mundo. En una de las fotografías, aparece montando a caballo dentro del recinto de un club nocturno de Las Vegas.
Hace solo un lustro, Cavalli era un camarero en paro que malvivía en California (Estados Unidos) hasta que su suerte cambió al ser contratado como chófer por el hijo del millonario Mohammed al-Habtoor y acabar formando parte de su círculo más estrecho. Su relación con Enrique de Inglaterra ha procurado ahora una publicidad indeseada a sus supuestos asuntos turbios.La exposición de esa relación supone, en el caso del príncipe, un nuevo revés a los esfuerzos de palacio por brindar una imagen rehabilitada de uno de los miembros más díscolos de la familia real británica. Enrique compareció el pasado sábado en el palco del Mundial de Rugby con el semblante ceñudo, aunque esa actitud respondiera entonces a la derrota del eguipo de Inglaterra a manos de los galeses. La publicación de la foto con Cavalli unas horas más tarde le procuraba motivos más serios.
