Marcelo RiveroAbundante cobertura con aires triunfalistas tuvo el dictamen de la Corte Internacional de Justicia que favoreció el reclamo de Bolivia de acceso al Pacífico, con el que nació a la vida independiente y que no fue capaz de cuidar, puesto que no tenía ni canoas en la orilla, como no cuidó las otras fronteras, por eso todos los vecinos se llevaron su parte.Hablaron hasta por los codos sobre el ‘éxito’ diplomático, sobre las estrategias con las que se propinó una ‘goleada’ a Chile, aunque no debe ser tan hazañoso ganarle a quien obtiene algo por usurpación, al menos en los grandes tribunales como el de La Haya. Es que allí se respeta la legitimidad y se es ecuánime, no como acontece por estas latitudes donde los mandones hacen un estropicio de las reglas, de la Constitución, de la democracia y de los derechos humanos, sobre todo para pillar terroristas, separatistas y ladrones a fin de encarcelar políticos o hacer que emigren para que no hagan sombra, a efectos de perpetuarse en el poder, igualito que en las tiranías que sufren Cuba y Corea del Norte.De ahí que la maquinaria masista amplió su campaña publicando afiches y proclamas con las caras felices de sus jefes y detrás el mar azul con sus olas gigantescas, como gigantesca es la mentira porque el mar cautivo seguirá así, los chilenos jamás enloquecerán como para partir en dos su país, peor para devolver ni un metro de tierra; por último en Perú –que tiene la otra llave del candado-, subyace la esperanza de recuperar lo que también fue suyo. Esto lo saben incluso los menos avisados, empero, como lo que importa es el patrioterismo, meter gato por liebre y entusiasmar a los incautos, ahí está la cháchara a todo dar.Y ya que es tanta la fiebre por recuperar el mar, ¿por qué no piden también la devolución del Acre y sobre el pucho, del Chaco? ¿Es que la patria se puede concebir sin estos territorios pero jamás sin las saladas aguas? Finalizo con una de las sabias reflexiones que sobre este asunto suele hacer don Álvaro Puente; fue en su artículo del 7/2/13 en EL DEBER: “No puede ser que volvamos a vivir otro siglo mirando hacia el pasado, desperdiciando las fuerzas y las energías que necesitamos con urgencia para alcanzar el futuro que se nos aleja”.El Deber – Santa Cruz