Crisis carnavalera

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La noticia de la reina de Carnaval y la comparsa coronadora no debería aparecer en las páginas de farándula de los periódicos, sino en la sección de economía. El hecho que los carnavaleros estén cortos de dinero para la fiesta y que los auspiciadores se pongan demasiado exigentes es muy mala señal en un pueblo donde puede faltar cualquier cosa menos plata para carnavalear.



Este indicador es mucho más valioso que todas las estadísticas de INE y que los pronósticos de la Cepal y el Banco Mundial debería ser el parámetro de lo que ocurre dentro de las empresas que se han quedado sin fondos extraordinarios para invertir en el Carnaval porque tienen que pagar el doble aguinaldo. Obviamente con todo lo sucedido peligra la fiesta y eso debería preocuparle a un Gobierno urgido de todas las funciones de circo posibles.

En cuanto a los comparseros, no deberían preocuparse por buscar una reina carismática. A finales de los años 70 y principios de los 80, cuando el auge del narcotráfico en Bolivia, las comparsas tuvieron la oportunidad de contar con reinas muy generosas. Sería cuestión de repetir la fórmula.

Fuente: eldia.com.bo