En Francia la literatura encarna los valores de resistencia, quizá por ello frente a los ataques en París los franceses desenvainaron dos obras convertidas en todo un símbolo: el “Tratado sobre la Tolerancia” de Voltaire en enero y “París era una fiesta” de Ernest Hemingway en noviembre.

“Responder a la barbarie con los libros es muy francés. Nos recuerda que Francia es una nación de tradición literaria”, explica a la AFP el escritor Pierre Assouline.

“Nuestra relación con los libros se inscribe en lo que se ha dado en llamar la excepción cultural francesa”, añade este miembro de la academia Goncourt, que concede cada año el galardón literario más prestigioso del mundo a las obras en francés.

Después de los ataques de enero contra el semanario satírico Charlie Hebdo, una mujer policía y un supermercado judío, el “Tratado sobre la tolerancia” de Voltaire fue enarbolado por manifestantes durante la histórica manifestación de repulsa, y se vendieron más de 120.000 ejemplares.

Y desde 13-N, la novela póstuma “París era una fiesta” del escritor Ernest Hemingway ha redoblado de popularidad y encabeza la listas de ventas. Relata la estancia del escritor estadounidense en París en los años 1920, en un homenaje a la ciudad, rebosante de actividades culturales.

“Si tienes la suerte de haber vivido en París cuando joven, luego París te acompaña donde vayas, todo el resto de tu vida, ya que París es una fiesta que nos sigue”, escribe el autor de “Por quién doblan las campanas”.

“Así era el París de nuestra juventud, cuando éramos muy pobres y muy felices”, recuerda.

Ahora los franceses depositan ejemplares delante de los escaparates ametrallados por los yihadistas o los alzan en alto durante los minutos de silencio en homenaje a las víctimas.

Cultura frente al oscurantismo

“Más que el relato en sí mismo, lo simbólico es el título de la novela de Hemingway” y en el caso del ensayo de Voltaire “su contenido político y moral”, explica Pierre Assouline.

Bertrand Mirande, de la editorial Folio, destaca que el libro de Voltaire “nos conecta con nuestra historia, con nuestro pasado, con nuestra civilización y nos permite oponer la cultura al oscurantismo, la cultura a la barbarie”.

Los 28 países de la Unión Europea (UE) se comprometieron el viernes a brindar más apoyo a la cultura, “una de las respuestas esenciales a la intolerancia, la xenofobia, el oscurantismo, a los fanáticos de todo tipo”.

“¿Puede ser la lectura una terapia? ¿Puede permitirnos entender lo que ocurrió?”, se preguntaba el jueves el crítico literario François Busnel.

“Después de enero quise vincular los acontecimientos con lecturas”, contó Sigolene Vinson, una columnista judicial que sobrevivió al ataque a Charlie Hebdo. Primero pensó en releer “Crimen y castigo” y “Los endemoniados” de Fiódor Dostoievski, pero optó por “Moby Dick” de Herman Melville.

“Porque es un gran libro, necesitaba algo que me desconcertara, estaba superada por los acontecimientos”, explicó.

Seguir leyendo, reflexionando, propone Antoine Leiris, un periodista que perdió a su mujer en la matanza en la sala de conciertos El Bataclan. “No tendréis mi odio” les dice a los asesinos en un mensaje humanista que ha dado la vuelta al mundo en las redes sociales y la prensa.

Leiris tiene un hijo de 17 meses, al que quiere ayudar a mantener “los ojos abiertos” sobre todo lo relacionado con la cultura, los libros. “Espero darle armas para que se mantenga en pie. Pero armas de papel, pinceles, notas musicales y no kalashnikovs”.