Gonzalo ChávezEste es mi último artículo. Por este año ya dije todo que te tenía que decir y ya me mordí la lengua lo suficiente para callar ciertas cosas que ni el papel periódico aguantaría. Tiempo de tomar el oxígeno del reposo, tiempo también para que Usted amable lector, descanse de la lata de esta columna. Ambos, escribidor de domingo y lector de fin de semana, nos damos un tiempo para que esta distancia del tiempo recupere en un caso, la inspiración y en el otro, la chispa del interés y avidez por la lectura. Tiempo de sentir falta el uno y el otro.En estos meses es muy común mirar atrás, hacer los recuentos, las evaluaciones económicas, políticas, sociales, empresariales, personales y largo etcétera. Es momento también de las felicitaciones navideñas y los buenos deseos. Humildemente prefiero mirar al futuro y ver quiénes serán los protagonistas de los próximos capítulos de la novela de la vida económica, política y social. Hasta ahora tanto la agenda nacional como internacional está dominada por la violencia, la crisis económica, la intolerancia, el oportunismo, el autoritarismo, el terrorismo estatal y de grupos de diversa índole. Por su puesto que también hay una agenda, local y mundial, muy positiva y esperanzadora. Saludo y me adhiero a ella y en esa dirección quisiere destacar el trabajo de los y las emprendedoras, de los y las militantes de la innovaciones económicas, sociales o empresariales que hacen que la vida sean mucho mejor y a veces inclusive más justa.En general, las y los emprendedores son como niños(as) grandes que creen en cosas imposibles, únicas y mágicas. Que creen en la constante renovación de ideas y la rotación de las personas. Imagínese que alguien en la infancia hubiese querido imponer el mismo juego y seguir siendo el eterno líder de la diversión. Simplemente se le diría: “Uy, qué aburrido, qué flojera! Tú otra vez con la misma cantaleta creyéndote el sol y la luna”. Y se pasaría al siguiente juego.Crecer es adaptarse al mundo. Cuando alguien completa este proceso se dice que sentó cabeza. Los emprendedores (as) maduran pero mantienen dosis de insensatez creativa juvenil importantes. Esto les permite realizar proyectos y actividades que hace que la humanidad avance, que haya progreso en la ciencia y el conocimiento. Ayudan para que la vida sea dinámica y fluya el progreso en todos los ámbitos.Mantener el niño(a) creativo en el alma de un adulto es un desafío que se alimenta de sueños grandes, de mucha fe, de cataratas de esperanza, de un gran espíritu de superación, del cultivo del poder de la mente, de la apuesta en la creatividad. Los grandes emprendedores son niños(as) eternos.Pero el emprendimiento no es solo un tema de actitud, la creación del ecosistema, para que se desarrollen los revolucionarios de las ideas y la acción, también es fundamental. La profesora Tina Seelig del Massachusetts Institute of Technology (MIT) sugiere una máquina de la innovación de seis componentes. 1) El desarrollo de la actitud ya explicada en los párrafos anteriores. 2) La acumulación de conocimiento y nuevos saberes a través del estudio y el trabajo. El conocimiento es la gasolina de la imaginación. Sin una comprensión de la historia, sin una lectura adecuada del entorno, sin herramientas técnicas básicas no surge la luz de la imaginación. 3) Esta última para que no se queda en la estratosfera de los buenos deseos requiere catalizarse en nuevas ideas. Conocimiento e imaginación deben convertirse en productos y servicios concretos para transformar todos los ámbitos de la vida. 4) El ecosistema también requiere de recursos tanto públicos como privados para que las ideas se vuelva planes y después empresas de índole social o económica. 5) El desarrollo de la cultura emprendedora es una tarea de largo plazo, en especial en un país donde la cultura rentista, vinculada a la explotación de los recursos naturales, es fuerte y domina el imaginario social. El desafío es construir una nueva geografía de creencias y valores asociados a promover el cambio y la innovación en todos los ámbitos, especialmente en el político. 6) Finalmente, está el hábitat que acuna la creatividad. Este se desarrolla en los hogares, las escuelas, las universidades y todos los espacios donde se construye la dirección ideología de la sociedad, que ciertamente requiere refrescase radicalmente con nuevas actitudes e ideas.El 2016, la Escuela de la Producción y la Competitividad de la Universidad Católica Boliviana, iniciara la construcción de esta máquina de la innovación, la casa mayor, el hábitat de los creativos y emprendedores de nuestra comunidad. Será un espacio de trabajo colectivo, un Cowork académico. Bueno, ahora hago una pausa. Les envío a todas (os) un abrazo repleto de creatividad y emprendimiento por las fiestas de fin de año. Nos vemos en enero.El Día – Santa Cruz