­­­Realidades diferentes bloquean el surgimiento de un Macri boliviano


Aunque el presidente electo del vecino país pueda tener rasgos similares a algunos miembros de la oposición, hay importantes diferencias. La economía, las características sociológicas de cada nación, así como el sello de los candidatos, determinan la distancia.El Opositor  Que Venció Volcó Los Resultados Y Las Expectativas El candidato de centro derecha no tiene similares en Bolivia, según los analistas consultadosEl opositor que venció volcó los resultados y las expectativas. El candidato de centro derecha no tiene similares en Bolivia, según los analistas consultados. Foto AFP.

Mónica Salvatierra, EL DEBER, BoliviaEl domingo las pantallas de televisión se llenaron con un político que bailaba y no paraba de celebrar su victoria en la segunda vuelta electoral de Argentina. Mauricio Macri había conseguido (con un ajustado margen) lo que un par de meses antes parecía imposible: se convertía en presidente y, sobre todo, desplazaba al kirchnerismo, la fuerza liderada por Cristina Fernández y que se mantuvo en el poder durante 12 años.Aún antes de que pase la resaca electoral en Argentina, en Bolivia comenzaban las conjeturas, se habló del péndulo ideológico-económico que empezaba a moverse, del “final del socialismo del siglo XXI”, etc. ¿Puede haber un Mauricio Macri en el país? ¿Los líderes de la oposición pueden tener un resultado como el del empresario neoliberal porteño que está a punto de gobernar Argentina?Políticos y analistas consultados coinciden en que no se puede hacer un paralelo entre lo ocurrido en el país austral con lo que ocurre dentro de nuestras fronteras. Hay diferencias profundas que aún favorecen al proceso de cambio de Evo Morales Ayma y que no demuestran un avance significativo de las fuerzas de la oposición.Argentina no es BoliviaUn factor determinante que salta en todos los análisis del triunfo de Macri se concentra en la economía de Argentina: un dólar paralelo que subía como la espuma mientras se mantenía la farsa del dólar oficial; la inflación que ha superado el 25%, mientras las estadísticas gubernamentales le decían a la gente que estaba en el 10%; el alza del costo de vida, entre otros factores que deterioraron el día a día de los argentinos.Esa es la primera diferencia con Bolivia, concuerdan el politólogo Gustavo Pedraza y el exministro de Gobierno Hugo Moldiz. La economía nacional está entre las de mayor crecimiento del continente, lo que se suma a una relativa satisfacción con el manejo gubernamental sobre este tópico. Moldiz cree que el modelo económico boliviano ha logrado equilibrio entre crecimiento, manejo de la inflación y proyección del futuro.Realidades sociológicasPara la politóloga Elena Argirakis también hay diferencias sociológicas que impiden hacer paralelos entre Argentina y Bolivia. Aparte de la lucha de clases (que se registra en el país de Macri), a escala nacional hay otros componentes, como las reivindicaciones indígenas que no le darían fácilmente en voto a un candidato que no los represente.Mauricio Macri es un empresario millonario y exponente de la derecha que derrotó al populismo kirchnerista. En cambio, Argirakis, el politólogo Franklin Parejas y el alcalde paceño, Luis Revilla, coinciden en que será muy difícil que alguien con esos rasgos pueda alcanzar el triunfo en Bolivia.El edil paceño, visualizado como uno de los opositores que más inquietud provoca en el MAS, considera que el Gobierno intenta asustar a la gente generando la idea de que todos los opositores son de extrema derecha, cuando esa no es la realidad, ya que hay otras corrientes políticas progresistas que quieren ser la alternativa para el país.Desde su punto de vista, no se pueden comparar las realidades de Bolivia y Argentina, ya que en el país de Cristina Fernández, los electores evaluaron al Gobierno a través de su voto; en Bolivia quedan cuatro años de Gobierno y lo que harán los ciudadanos será definir si están de acuerdo con favorecer a dos personas con la modificación de la Constitución.Cuestión de candidatosOtra gran diferencia tiene que ver con los mismos candidatos. Parejas cree que no hubo un triunfo de Mauricio Macri, sino un castigo a la corrupción y a las malas políticas económicas de Argentina. Pedraza y Argirakis coinciden en que el empresario que presidirá Argentina tuvo un proceso de crecimiento político que derivó en este resultado.Para ella un candidato no se fabrica con marketing y con medios de comunicación, ya que Bolivia demanda personas que tengan raíces sociales y territorialidad. Pedraza analiza desde otra perspectiva, cree que los liderazgos de la oposición boliviana están desgastados y los nuevos aún están inmaduros, con radios de acción limitados.Por ejemplo, Rubén Costas tiene fuerza en el oriente, pero no tiene llegada en el occidente; mientras que Luis Revilla circunscribe su fuerza a la ciudad de La Paz. En el caso de Samuel Doria Medina, Argirakis opina que carece de territorialidad y Pedraza considera que le será difícil remontar las derrotas consecutivas que ha tenido.Hugo Moldiz califica a toda la oposición: la ve débil, envejecida y carente de un proyecto alternativo, lo cual se suma a que no ha podido trascender las ambiciones personales y eso la debilita para trazar una estrategia que le granjee mejores resultados que los ya obtenidos.En cambio, el senador del Movimiento Demócrata Social Óscar Ortiz opina que lo de Macri no es un fenómeno sino fruto de un trabajo de años, que incluyó gestión pública.Hizo un paralelo con lo que ocurre en Bolivia, especialmente en la Gobernación de Santa Cruz, donde se tienen los mejores indicadores de de- sarrollo humano del país. Aunque también admite que hay realidades diferentes entre ambos países, considera que hay síntomas de declive de los caudillismos, por lo que considera que un triunfo opositor es posible en Bolivia.¿Y sin Evo Morales?El liderazgo fuerte de Evo Morales y la fragmentación de la oposición constituyen una realidad que favorece al primero. Pero, ¿qué pasaría si gana el No en el referéndum de febrero y Morales se inhabilita como candidato para las elecciones de 2019?En criterio de Gustavo Pedraza, ese puede ser un nuevo escenario con un nuevo campo de posibilidades, pero no genera un resultado automático. “No hay alternancia si no hay alternativas”, sintetiza para explicar que la oposición tendría que posicionar liderazgos, construir discursos y trabajar intensamente. Si se mantiene la fragmentación, será difícil que aun sin Evo Morales se pueda derrotar al proyecto masista.Los cambios en la correlación de fuerzas en los países adheridos al ‘socialismo del siglo XXI’ no marcan un rumbo para Bolivia. Este país tiene sus propios rasgos y lo que ocurra en política dependerá de sus protagonistas: la oposición y el oficialismo