La verdad sobre el Fondo Indígena – un modelo «vicioso» de gestión pública

la.verdad.sobre.el.fondo.indigenaQuien trata de minimizar la corrupción se hace cómplice de ella (Justificación y resumen de este documento)Fundación Pazos KankiLink para descargar informe completo: La verdad sobre el Fondo Indígena

La corrupción no es un resultado inesperado, sino inevitable de la forma en que se procedió. Tal es el modelo vicioso de gestión del Fondo Indígena.

Índice

Resumen ejecutivo 5Introducción 7Los argumentos que expone el MAS para restar relevancia a la corrupción del Fondo 11Una evaluación general del Fondo desde la gestión pública. Un decálogo de deficiencias 15Los indicios más claros de la corrupción: el desvío de recursos del Estado a cuentas particulares 21Los proyectos políticos y económicos observados en el manejo del Fondo Indígena 27Los elementos a considerar respecto al manejo del Fondo Indígena 37Reflexiones finales 43

Resumen Ejecutivo

El escándalo del Fondo Indígena estalló a principios de 2015, en contra del deseo de las principales autoridades del Gobierno y por una sola razón: las denuncias sobre el mal manejo de los fondos destinados a las comunidades indígenas eran demasiado evidentes y estaban en manos de la oposición. Desde ese momento y hasta ahora mismo, el Gobierno de Evo Morales ha reconocido algunos hechos, pero al mismo tiempo ha intentado minimizar el tamaño y la gravedad de lo sucedido, cuando hacerlo constituye una confesión de parte: solamente intenta disminuir la gravedad de un delito quien teme que el mismo lo salpique. Esconder sistemáticamente la dimensión de la corrupción es una forma de encubrimiento y complicidad con la misma.El presidente Evo Morales acaba de decir que se perdieron solo de “dos milloncitos”, mientras que gobiernos anteriores han desfalcado “mucho más”. Para comenzar, un robo es un robo, sea del tamaño que sea, y lo esperable sería que un presidente que se dice honesto lo condenara sin dorar la píldora. Para continuar, no fueron “dos milloncitos”, no fue un caso aislado protagonizado por malos dirigentes, y no fue un resultado sorpresivo e imposible de prever. Esto es lo que este documento demuestra. El Presidente quiere que consideremos como corrupción solamente algunos “proyectos fantasma”, es decir, inexistentes, que algunos dirigentes del MAS inventaron para embolsillarse el dinero que les asignó el Fondo. Pero esta no es la única forma de corrupción que se ha dado en esta institución. De acuerdo a la investigación de Unidad Nacional, el 67,5%, de los proyectos aprobados por el Fondo tiene distintas irregularidades. Son 1.032 proyectos, lo que implica el despilfarro y desfalco de 1.258.871.000 bolivianos o 182.709.869 dólares. Tanto dinero como el que se requiere para construir diez hospitales de tercer nivel completamente equipados.¿Por qué decimos que estos proyectos irregulares y con observaciones seguramente son corruptos? Porque resultaron de un “modelo vicioso de gestión pública”, que no buscó usar el Fondo para mejorar la vida de los indígenas, sino para responder a la demanda de las dirigencias para que se le entregara dinero directamente a ellas. La prueba de esta afirmación la constituye el hecho de que el 94,2% del dinero desembolsado por el Fondo (685.866.306 bolivianos o 99.545.182 dólares) se haya transferido a cuentas privadas.En otras palabras, el Estado, que para entregar a sus propias reparticiones sumas insignificantes exige interminables trámites y requisitos, en este caso confió a personas particulares casi cien millones de dólares. (No “dos milloncitos”, señor Presidente). ¿Puede esperarse que estas personas gasten responsable y eficientemente esta gran suma de dinero? ¿Por qué habríamos de esperar eso, si el propio Vicepresidente señaló que son “ingenuos” y “no tienen experiencia”? ¿Por qué esperar eso si el mismo Ministro de la Presidencia dijo que el darles directamente ese dinero fue una especie de “trampa” para destruir al movimiento indígena? (Una trampa, claro, que pusieron las autoridades de este Gobierno a los indígenas).¿Cómo esperar eso si el 30% se gastó en talleres de capacitación de líderes y/o fortalecimiento comunitario sin que se tenga claridad sobre los participantes, tópicos desarrollados y, sobre todo, los resultados logrados? ¿Si otros proyectos son directamente electorales y claramente destinados a fortalecer la imagen del Presidente? ¿Si entre los proyectos hay algunos que simplemente llevan a la risa, como los que intentan convertir a campesinos en pescadores y a los indígenas que viven en la selva en artesanos? ¿Por qué entonces se ha entregado esta plata? Porque los “ingenuos” e “inexpertos” dirigentes la exigieron como botín de guerra, con propósitos claramente corruptos. Por eso se sacó de en medio a las ONG y a los municipios, que eran las instituciones naturales para llevar a cabo la obra del Fondo.Muchos somos testigos de las constantes quejas de los dirigentes en contra de las ONG, porque supuestamente el trabajo de estas “no llega” a la gente de base. En realidad, lo que estos dirigentes quieren decir es que el dinero no llega a sus bolsillos. Todos los gobiernos democráticos han resistido la presión de entregar a estos dirigentes el dinero de cooperación, porque sabían qué había detrás de este “anhelo”. Solo el Gobierno de Morales ha sido tan irresponsable y demagógico como para hacerle caso a las dirigencias ansiosas de “aprovechar el momento” en que los “suyos” estaban en el poder. La corrupción no es, por tanto, un resultado inesperado, sino inevitable de la forma en que se procedió. Tal es el modelo vicioso de gestión del Fondo.Los responsables de este modelo no son solamente los técnicos que trabajaban en esta institución, como nos quieren hacer ver los miembros del Gobierno, lavándose las manos. La responsabilidad política, institucional y legal corresponde a los que autorizaron que esta maquinaria funcionara, pusieron a una mujer de confianza, la exministra Nemesia Achacollo, a cargo de la misma, y exigieron que se entregara el dinero “lo más rápido posible”, faltando a su deber de precautelar los intereses y el patrimonio del Estado. Los mismos que ahora confiesan indirectamente su culpabilidad al proteger a Achacollo de la fiscalización de la Asamblea Legislativa y la justicia, al minimizar la culpa de los dirigentes, al esconder el verdadero tamaño y la verdadera extensión del desfalco (que no solo fue protagonizado por un puñado aislado de personas, sino por la mayoría de los dirigentes rurales del MAS, incluyendo senadores, exministros, etc.), y al tratar de atribuir la situación a una “conspiración neoliberal”, algo en lo que ya nadie cree.El escándalo del Fondo es el mayor y más abierto y ramificado caso de corrupción de este siglo. Este documento deja constancia del mismo para provecho de los que, en el futuro inmediato, tengan la obligación de esclarecerlo y sancionar a todos sus responsables.Link para descargar informe completo: La verdad sobre el Fondo Indígena