Denuncia contra Evo Morales por tráfico de influencias, su ex novia y reproche de una empresa provocó ola viral de críticasUna inédita campaña en Facebook, Twitter y otras redes sociales puso en jaque al presidente boliviano, Evo Morales. Sus posibilidades de triunfar en el referéndum, que el próximo domingo definirá la modificación parcial de la Constitución para permitir la habilitación o no del mandatario a un cuarto mandato (2020-2025), se alejan.»La denuncia por tráfico de influencias de Evo Morales, su exnovia y empresaria Gabriela Zapata y la empresa china CAMC provocó una explosión viral en la redes sociales [como en Facebook y Twitter] e hizo tambalear la credibilidad de la súper estructura de medios tradicionales que maneja el Gobierno (diario, canales de televisión, emisora estatal y radios comunitarias)», apuntó a DPA el docente Max Jorge Torres Garay.Agregó que las telefónicas Entel, Tigo y Viva dan servicio a 10,5 millones de teléfonos celulares y un 57,6 por ciento (6,05 millones de aparatos para un país de 10 millones de habitantes, según el censo de población y vivienda de 2012. ) tienen acceso a Internet.»La observación empírica evidencia que personas de todas las edades acceden a Whatsapp, Facebook, Twitter, Skype, Instagram, Periscope y otros servicios», apuntó.Torres está convencido que el partido gobernante (Movimiento Al Socialismo) menospreció la influencia de Facebook, Twitter y demás redes sociales en la decisión final de los electores.»Tiempo de extraña transparencia el de las redes sociales e Internet. Nada queda escondido, todo sale a flote. Los mentirosos están jodidos», comentó el analista Roberto Laserna.»Las redes han tenido un papel decisivo, convirtiéndose en el medio de debate y difusión -no siempre serio y responsable- de información», destacó un editorial del diario «Página Siete».Otro elemento que volcó el interés de los bolivianos a Facebook y Twitter es el control que logró el Gobierno de Morales de la mayoría de diarios, redes de televisión y emisoras de Bolivia.El periodista Raúl Peñaranda en su libro «Control Remoto» relata como «La Razón», uno de los diarios más influyentes de Bolivia, cambió de línea editorial después de ser comprado por el empresario venezolano Carlos Gill, próximo al presidente Nicolás Maduro, quien es amigo de Evo Morales.Y lo mismo está sucediendo en las televisoras ATB, PAT, Full Tv, Abya Yala, también compradas por empresarios alineados a Evo Morales y el vicepresidente Álvaro García Linera.La investigación de Peñaranda estableció que el presupuesto del Gobierno para el sector de comunicación pasó de diez a 100 millones de dólares en el decenio que gobierna Morales.El Ministerio de Comunicación rechazó el trabajo de Peñaranda y observó el desempeño de los medios independientes.La campaña para el referéndum del 21 de febrero estuvo salpicada de denuncias de corrupción y descalificación a los políticos de oposición.DPA