Amnésicos instantáneos

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Alfonso Gumucio Dagrón

Uno de los mayores defectos de los bolivianos es la desmemoria, la amnesia que hace que repitamos los mismos errores por no recordar que ya los cometimos antes.

Este periodo político es particularmente perverso por la estrategia de envolvernos en el discurso demagógico y hacernos olvidar la realidad. El bombardeo de la multimillonaria propaganda oficialista en la televisión contribuye a esa amnesia por su carácter efímero: todo pasa frente a nuestros ojos y oídos en unos minutos, y lo que queda en la memoria es poco.

Sin embargo, cualquiera que revise los diarios de los últimos 10 años, encontrará una cadena interminable de mentiras descaradas. Allí está documentado, aunque lo hayamos olvidado.

¿Alguien se acuerda, por ejemplo, de la declaración del recién triunfante Evo Morales cuando dijo que no tenía intenciones de trasladarse a la casa presidencial porque ahí habían vivido militares golpistas y presidentes neoliberales? El dirigente del MAS decidió entonces que se iba a quedar en el departamento que compartía en Miraflores con su gran amigo Santos Ramírez (hoy preso por corrupción).  No le duró mucho esa buena intención.

No solamente se trasladó a la “pecera”, sino que vive una vida de fasto y privilegios como ningún presidente anterior.

No necesitamos remontarnos muchos años atrás para detectar la desmemoria colectiva. Una y otra vez el gobierno ofrece transparencia de gestión pero no cumple (y nadie se ocupa de exigirle cuentas). Sin ir muy lejos, a fines de noviembre del 2015 la FELCN confiscó en el Beni 53 avionetas sospechosas de narcotráfico. El informe que se ofreció sobre ellas parece que duerme en sus laureles, no se ha sabido más del asunto. ¿Dónde están las avionetas? ¿Dónde está toda la droga incautada? ¿Están presos los dueños de esas avionetas?

Lo mismo con relación a los barcos con bandera boliviana que fueron detenidos por autoridades turcas con cargamentos de armas y de droga. El ministro de Defensa, Remy Ferreira, prometió un informe que hasta hoy estamos esperando. Claro que tiene en sus manos otras cosas más importantes: es uno de los guionistas de la telenovela estelar “Gabriela y el hijo negado”.

Todo parece quedarse siempre en suspenso. La oferta de “investigar” o “aclarar” ejerce un poder hipnótico: inmediatamente nos olvidamos del asunto, nadie pregunta o reclama más tarde. Aprovechándose de la amnesia colectiva, el régimen dice cualquier cosa para salir del paso en momentos de crisis, con la certeza de que nos vamos a olvidar al día siguiente.

El Gobierno tiene la habilidad de desplegar cortinas de humo sucesivas para tapar escándalos, denuncias y mentiras. Los ministros se turnan como portavoces de un jefe de Estado ausente, elevado en las nubes de su lujoso avión presidencial, ajeno a todo lo que sucede (aunque él es precisamente el principal responsable).

Para luchar contra esa amnesia orquestada como un acto de hipnosis televisiva, vamos a recordarle al ministro Ferreira algunas cosas que ofreció investigar y que todavía estamos esperando.

Ministro, aclare: ¿qué pasó con las barcazas chinas, con los sobreprecios de aviones que estuvieron años sin funcionar, con los cargueros que ensucian la bandera boliviana con tráficos de drogas y armas? Hasta la fecha no sabemos que se haya iniciado un proceso contra los responsables de esos negociados, pero el ministro se ocupa de acusar a un senador por una libreta militar supuestamente fraguada. Esa es su gran ocupación actual (cuando no es la telenovela).

Ferreira es un caso patético, me imagino que los cruceños se avergüenzan de él. O no se da cuenta (entonces no es inteligente como se decía) o ha caído en el peldaño más bajo del cinismo y de la lambisconería.

El régimen de Evo Morales tiene entre sus habilidades la prestidigitación. Es capaz de convertir a intelectuales que gozaban de prestigio  en avezados propagandistas de un presidente que procura borrarse de la foto para no asumir las responsabilidades sobre las que algún día tendrá que rendir cuentas.

Página Siete – La Paz