Hay casos de desnutrición aun de niños recién nacidos en Cochabamba


Sheikol S. tiene un año y cinco meses y mide menos que otros niños de su edad. Se esperaba que tenga una talla de 81 centímetros, pero tiene siete menos de lo requerido. Su baja estatura es una señal de su desnutrición crónica; es decir, que su organismo ha agotado sus reservar orgánicas, que produce el consumo de alimentos.Él es uno de los 43 niños que luchan contra la desnutrición en el Centro Nutricional Albina Patiño, ubicado en Cerro Verde, uno de los barrios más empobrecidos de la ciudad de Cochabamba. Se recupera y estará en tratamiento dos meses, informó la directora del servicio, Flora Mejía.Sheikol es el menor de cinco hermanos y antes de llegar al centro fue tratado con la medicina tradicional. Pero, su situación empeoró y llegó de emergencia al hospital de Quillacollo, donde fue diagnosticado con desnutrición y enviado al centro de la Fundación Patiño.La pobreza de su familia que depende de los ingresos que su padre obtiene trabajando en una avícola de Vinto fue determinante para que tenga una mala alimentación, manifestó la responsable del área social del centro, Carolina Cruz Méndez.Pero, la desnutrición no sólo es a causa de la pobreza; sino de varios factores sociales, culturales y económicos. Hoy en día, se ve que los niños con déficit alimenticio provienen de padres primerizos y adolescentes, de madres solas, de familias de escasos recursos, con hijos numerosos o padres alcohólicos.Otra causa es que la desnutrición es la falta de leche materna. Por ejemplo, Grover C., aún no tiene un mes de vida y ya fue internado en el centro.El bebé fue traído desde Tapacarí, uno de los municipios más pobres de Cochabamba, porque su madre no podía amamantarlo y empezó a perder peso. Ahora es alimentado con leche reforzada, suplementos vitamínicos y leche materna.La desnutrición puede causar la muerte del niño, pero además afectar su desarrollo físico y psicomotor. La mayoría no recupere su talla, tiene deficiencias en el desarrollo psicomotor y problemas de aprendizaje, porque sus neuronas  se debilitaron.La nutricionista del centro, Wendy Alquilar, dijo que las madres de niños con desnutrición son capacitadas para alimentar a sus hijos de forma adecuada sin muchos recursos.“Aprenden que pueden aprovechar los productos de temporada para alimentar a sus hijos. No siempre se requiere carne, ésta  puede ser sustituida por alimentos como la lenteja. Se les enseña que el consumo de fruta y verduras es muy importante”, agregó.Explicó que muchas madres no saben cómo alimentar a sus hijos. Prefieren darles jugos con  conservantes o saladitos antes que frutas como plátano y mandarina. En otros casos, sí influye la falta de recursos.También hay familias que le dan el mejor plato al padre o hijos varones, antes que a las mujeres. “Ellas reemplazan la leche con el refresco de wilkaparu o les dan mates, que no es correcto para un lactante que se debe alimentar con leche”, lamentó.El Centro de Nutrición comenzó a funcionar en 2002 con el apoyo de la Fundación Simón I Patiño. Su objetivo es rehabilitar a los niños con desnutrición severa, que es el resultado físico del hambre o de una mala alimentación.  También asesora a los padres para que den al niño o niña una dieta adecuada.En 14 años, el centro atendió a 3.000 niños del departamento de Cochabamba y aplica un tratamiento integral que dura al menos 55 días. Luego hace el seguimiento del paciente hasta que alcance la talla y peso ideal.

Aún hay mucho por hacer

La  Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) informó, en 2014, que Bolivia realizó un esfuerzo para que el porcentaje de niños desnutridos baje de 38 por ciento entre 1990 y 1992 a 19,5 en 2012. Antes se estima que uno de cada 10 niños menores de cinco años sufría de desnutrición crónica.Además manifestó que se está cumpliendo con los Objetivos de Desarrollo del Milenio, que es reducir a la mitad del porcentaje de personas con déficit alimenticio.De acuerdo con la FAO, en 2014, la desnutrición crónica en niños menores de tres años disminuyó del 26,4 por ciento en 2008 a 18,5 en 2012.La directora del Centro de Nutrición Albina I Patiño, Flora Mejía, considera que aún falta mucho por hacer para reducir los índices, debido a que los problemas de desnutrición moderada y aguda es frecuente en niños de cero a cinco años. “Creo que todavía queda un largo camino por recorrer debido a que los casos de desnutrición en nuestro país se siguen presentando, en especial en niños de las zonas suburbanas y de áreas rurales del país”, declaró.



LA INCIDENCIA DE OTRAS ENFERMEDADES

CAUSAS.- La desnutrición se puede dar por varios factores. Una causa suele ser el labio leporino, que impide que los recién nacidos se alimenten con leche materna, esencial en los primeros días de vida.

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Ése es el caso de Ayelen M., que a sus tres meses pesa tres kilos, casi como un recién nacido, cuando lo requerido para su edad son cinco. No puede ser amamantada y cumple un tratamiento para mejorar su peso.

La operación para corregir la deformidad de sus labios depende de que logre pesar al menos cinco kilos, dijo la directora del Centro de Nutrición Albina Patiño, Flora Mejía.

DIFICULTADES.- Analí y Aleida son dos hermanas gemelas de un año que llegaron del municipio de Vacas al Centro de la Fundación Patiño. Tienen problemas para alimentarse por la boca, por lo que reciben líquidos y nutrientes con una sonda nasogástrica.

Están internadas desde hace seis, porque sus padres de 22 y 19 años, no se responsabilizan de su cuidado y no hay médicos que hayan podido curar su problema de salud. “Estamos viendo qué hacer con ellas; no sabemos si se van a mejorar su problema de salud”, explicó Mejía.

INDÍGENAS.- El centro recibe con frecuencia niños de la comunidad yuqui de Vía Recuaté de Villa Tunari. Actualmente, hay dos con desnutrición moderada y severa. Mejía aseguró que esto se debe a que esta población vive en una situación precaria y los niños están mal alimentados.

ENFERMEDADES.- Ariel U. (2) llegó al centro con desnutrición y tuberculosis. Permaneció seis meses. Se enfermó porque sus defensas disminuyeron. Llegó cuando tenía un año con un peso mínimo de siete kilos. Después del tratamiento mejoró hasta pesar 10 kilos. Su madre lo trae regularmente a sus controles y no ha vuelto a decaer.

LANZAN CAMPAÑA “MISIÓN SONRISA”

La Fundación Simón I Patiño, Caritas Parroquiales y  la Universidad Privada Boliviana (UPB) iniciaron el 11 de mayo la campaña “Misión Sonrisa” con el fin de recaudar fondos, pañales, medicamentos y leche especial para los niños con desnutrición del Centro de Nutrición Albina I Patiño.

La campaña terminará el 28 de mayo. Los estudiantes de la UPB recorrerán la ciudad para recolectar los aportes de la población. La ayuda también se recibe en las oficinas de Caritas Parroquiales, ubicada en el Arzobispado.

 

Fuente: lostiempos.com