
Los animales rescatados del tráfico silvestre, el maltrato y el cautiverio en Cochabamba, son enviados a un refugio en la laguna Alalay y, en esta temporada de invierno, se exponen al intenso frío y humedad del lugar. El Centro de Atención y Derivación (CAD) está administrado por la Alcaldía y fue abierto por necesidad en 2011.
El lugar cuenta con 22 tejones, loros, monos y lechuzas rescatadas de la venta ilegal o entregados voluntariamente.
Las especies más traficadas en Cochabamba son: monos capuchinos y araña, tejones, loros y parabas, tortugas e iguanas, según el informe del proyecto Conservación y Aprovechamiento y Control de la Gobernación.
El responsable de Fauna Silvestre de la Alcaldía de Cercado, Dennis Soux, informó que el refugio se creó en 2011 de forma “improvisada” y con ambientes acondicionados a la demanda. Desde entonces, el centro atendió a cientos de animales silvestres víctimas del tráfico ilegal y maltrato.
=> Recibir por Whatsapp las noticias destacadas
El también biólogo informó que las condiciones mejoraron en esta gestión. Antes, él era el único administrador y debía dedicarse a la rehabilitación, limpieza y cuidado de los animales. Pero, ahora, cuenta con el apoyo de tres estudiantes de último año de la carrera de Veterinaria de la Universidad Técnica Privada Cosmos y una de la Universidad Mayor de San Simón.
Los jóvenes realizan prácticas y ayudan. Sin embargo, “es temporal”, dijo.
Los practicantes demuestran su vocación por los animales y trabajan incluso sábados y domingos, para rehabilitar a los animales. Expresaron que el lugar requiere mejorar en infraestructura, tener veterinarios y personal de apoyo.
Condiciones
El refugio funciona en un espacio de 600 metros cuadrados en lado norte de la laguna Alalay y cuenta con 10 jaulas. Sin embargo, tres están en mal estado y no tienen puertas para el ingreso del personal.
Con la intención de proteger a los animales del frío de invierno y el calor en el verano cubrieron las jaulas con lonas. Pero debido a que en la laguna Alalay existe mayor circulación de viento, el frío nocturno provocó que varios animales se enfermen con moquillo.
La Alcaldía construyó dos nuevas jaulas con láminas de policarbonato, un material que permite conservar el ambiente cálido. De igual manera, instalaron troncos, ramas y juegos al interior de las jaulas para simular el hábitat donde viven monos y tejones.
El tráfico ilegal también afecta a pichones de loros e incluso de parabas. Soux tuvo que rehabilitarlas en su domicilio y con sus recursos. El lugar tampoco cuenta con espacios para preparar los alimentos ni de atención veterinaria.
El centro brinda a los animales silvestres la alimentación adecuada, atención y cuidado. Organizaciones como Inti WaraYassi y ADDA Bolivia han ponderado el trabajo comprometido pese a las limitaciones.
Plan de mejoramiento
El secretario de Desarrollo Sustentable de la Alcaldía, Eduardo Galindo, anunció que la Alcaldía contratará un equipo conformado por un biólogo, veterinario y gente de apoyo.
El proyecto demandará 170 mil bolivianos y durará siete meses. Anunció que preparan un proyecto para emplazar un nuevo centro donde además la población tomará conciencia sobre el daño que produce el tráfico y tenencia ilegal de animales silvestres.
“No queremos crear un zoológico, que eso quede claro, sino darles mejores condiciones de vida e infraestructura a estos animalitos”, dijo. El proyecto será emplazado en 2017.
Historias
Detrás de cada animal que llega al refugio, existen historias, la mayoría de maltrato. Sin embargo, son sobrellevadas con la terapia más eficaz: cariño y protección. Una de esas es la de un mono joven “Chento”, un capuchino que fue entregado por su dueño hace dos meses. Es el único que recibe la visita de su dueño, quien lo entregó de forma voluntaria para que vuelva a su hábitat.
“Hola, ¿cómo estás, mi bebé?, te vine a visitar. Estás bien, ya tienes tu compañera”, son las primeras frases que su dueño le dice cuando llega a verlo. “Chente” retribuye el interés con fuertes sonidos de alegría.
Consultado sobre las razones que lo impulsar a entregar al mono “Chente”, explicó: “Iba ser feliz en mi casa pero nunca iba a tener comunicación con otros monos. Por eso pienso que lo van a llevar al trópico u otro lugar donde tendrá familia”. Añadió: “Lo veo bien. Le dan alimento y estoy satisfecho porque tiene compañeros”.
La situación es distinta para Timo, otro mono capuchino que lleva más de un año y medio en el refugio. Llegó al centro con parásitos que le originaron problemas de pelaje.
VOLUNTARIOS Y ESTADO DE ESPECIES
Fabiola Estaca Huayta, Estudiante de Veterinaria, UMSS
“Llevan mucho tiempo aquí”
Falta espacio porque aunque ahora están cómodos, no es el necesario. Necesitan jaulas más amplias o que el periodo de cuarentena sea menor. Muchos de ellos tienen mucho tiempo, siete u ocho meses. Requerimos ayuda de la Gobernación para derivarlos más rápido (…) Son animales del trópico, imagínense el ambiente en el que están ahora. Más cerca de la laguna, el frío es muy fuerte todavía (…) Falta más personal de apoyo porque el día se va muy rápido. A diferencia de anteriores años, hubo mucho cambio.
Alejandra Tatiana Echeverría Zeballos, estudiante de Veterinaria Unitepc, pasante
“Necesitan ser derivados”
No es un lugar muy bueno como para que estén los animales. Necesitan estar más libres. Acá tratamos derivarlos, pero no hay otros lugares (…) Son muchos animales que cuesta derivar. Algunos están acá un año, otros recién llegaron. Un centro como éste debería tener un veterinario a cargo, quien los pueda observar y atenderlos. Después, personal de limpieza (…) porque acá prácticamente estamos aprendiendo junto a ellos, viendo y revisando libros, preguntando a uno u otro docente que tenemos porque no hay una especialidad.
Madeleine Oraquina Rojas, estudiante de Veterinaria Unitepc
“Faltan varios medicamentos”
Como estoy estudiando veterinaria, veo que lo que más falta son medicamentos. Los que hay, la mayoría son de uso humano. Apenas hemos llegado, lo que había era medicamentos de uso veterinario, pero algunos están vencidos o no son útiles (…) Requieren jaulas, algunos animales están en jaulas pequeñas y necesitan espacio grande para poder moverse. Si habría más recursos y voluntad (las mejoras) serían en poco tiempo. Se tendría que cambiar a un lugar donde hay más vegetación porque los mismos animales se estresan.
Fuente: lostiempos.com