Juan José Toro MontoyaUna encuesta de Equipos Mori sobre el mejor presidente de Bolivia, difundida por el Ministerio de Comunicación, ha provocado una polémica en las redes sociales que se explica por la característica de esas consultas: cuestión de gustos. El Diccionario de la Real Academia Española define una encuesta como un “conjunto de preguntas tipificadas dirigidas a una muestra representativa de grupos sociales, para averiguar estados de opinión o conocer otras cuestiones que les afectan”, así que, generalmente, las respuestas reflejan situaciones subjetivas o estados de ánimo de las personas consultadas.El valor de una encuesta no solo se mide por el tamaño de la muestra, sino también por los grupos sociales a la que está dirigida. Una encuesta electoral, por ejemplo, se dirige a toda la población votante, que en Bolivia son los mayores de 18 años. Como todos tienen derecho a votar, no se hace mayores distinciones. Pero existen encuestas que, por sus características, solo se pueden hacer en ciertos grupos sociales. Si la pregunta principal es “¿cuál es el mejor edificio de la ciudad?”, todos pueden ser consultados, pero sus respuestas no son igualmente válidas, ya que el ciudadano común opinará según su criterio, pero los urbanistas, arquitectos, ingenieros y albañiles responderán de manera cualificada.Si al ciudadano común se le pregunta quién es, a su juicio, el mejor presidente de Bolivia, este responderá según sus gustos o memoria inmediata, así que no abarcará un periodo significativo de tiempo. Si, en cambio, se le hace la misma pregunta a un historiador, un profesor de Historia o un cientista social, las respuestas serán válidas porque seguramente abarcarán todo el periodo republicano.Bolivia ha tenido 65 presidentes y deben ser muy pocos los ciudadanos comunes que los conozcan a todos. La mayoría cree, como un ejemplo de su poca ilustración, que el tercer presidente fue Andrés de Santa Cruz, cuando en realidad fue el sexto. Entre Sucre y Santa Cruz estuvieron José María Pérez de Urdininea, José Miguel de Velasco y Pedro Blanco, pero este es un dato muy poco conocido.Existieron presidentes prácticamente desconocidos, como Sebastián Ágreda, Felipe Segundo Guzmán o Tomás Monje. La mayoría de la población boliviana no los conoce y, a decir verdad, no tiene por qué hacerlo, ya que esa es obligación de quienes se dedican al estudio de la Historia. Por ello, una encuesta sobre el mejor presidente de Bolivia solo tendría valor si estuviera dirigida a ese segmento social. Entonces, no hay que darle demasiada importancia a la difundida por el Ministerio de Comunicación.El Deber – Santa Cruz